Escritores cienfuegueros: Alexis García Somodevilla: ¿escritor del absurdo?
Aunque nació en Ciudad de La Habana (1964), Alexis García Somodevilla, desde muy pequeño fue a residir a Cienfuegos con sus padres, por lo que se considera nativo de esta tierra sureña. Inquieto y díscolo, quizás su constante inconformidad lo llevó a abandonar la carrera de Derecho que cursaba en la Universidad de La Habana, o el abandono de los estudios no fue más que un pretexto para regresar aquí y desarrollar las más diversas ocupaciones –jardinero, custodio, ayudante de plomería, entre otros–, hasta que finalmente pudo acercarse al mundo que lo subyuga al trabajar como editor en el Sistema de Ediciones Territoriales.
Lo cierto es que desde muy joven ha escrito. Y ha escrito bien. Poco, pero muy bien escrito. Tan es así que en 1989 obtuvo el premio Caimán Barbudo con el libro El deshollinador, texto que, increíblemente, no vio la luz hasta 11 años después, cuando Ediciones Mecenas lo publicó, y que conste, aún no trabajaba en esa editorial.
Posteriormente, en el 2002, publicó su segundo y último libro: Senderos virtuales. Sus textos han aparecido en diversas publicaciones periódicas y digitales, así como en varias antologías.
Padre de un pequeñuelo tan inquieto como él, y luego de un tiempo en el Archivo Provincial, actualmente labora en el Centro de Información del Hospital Provincial Dr. Gustavo Aldereguía, de Cienfuegos, y continúa colaborando con el Centro Provincial del Libro.
Alexis, me excusas por haber reseñado un poco tu vida privada, pero es necesario que el lector conozca bien a este hombre y su inseparable paraguas. Te toca a ti hablar.
¿Cómo llegaste a la literatura, algo que es bastante alejado de la abogacía, la plomería o la jardinería?
Por necesidad. Recuerdo aquellas noches que me quedaba escribiendo hasta muy tarde lo que me había sucedido en la brigada. Trataba de explicarme todo aquello. Cómo había ido a parar allí después de haber transitado por la Universidad de La Habana. Era tan absurdo. A veces terminaba riéndome. Tenía que haber una razón bien profunda y que no fuera que yo había perdido el juicio. Pensaba que las cosas podían ser bien sencillas. Qué poco me conocía. Qué poco conocía a la gente. De ahí salió El deshollinador, aunque ese cuento me estuvo rondando desde que supe lo que era La Colina.
Aunque ya en otras ocasiones has hablado de ello, me gustaría que explicaras cuáles fueron las causas por las que El deshollinador tardó tanto tiempo en ver la luz.
Nunca me lo dijeron abiertamente. Pero primero fueron razones políticas, de aquello que se clasificaba como diversionista, como incorrecto ideológicamente. Luego se transformaron en burocráticas. Fue el precio que tuve que pagar por escribir ese libro en la década del 80. That’s all.
En tus libros publicados se repite Daniel, un personaje que a través de textos bastante breves va delineando los conflictos del hombre y en ocasiones roza el ilógico. ¿Te consideras un escritor del absurdo o crees que la vida misma lo es?
Si supieras que muchas veces no me considero un escritor. Lo que escribí lo hice fijándome bien en Chejov y Kafka para que un día fuera publicable. Creo que era lo único que podía hacer para resarcirme un poco del daño que consideraba que me estaban haciendo. Ahora veo que muchos de esos problemas están en todas partes, y que si te vas de aquí los encuentras casi de inmediato. Tal vez en versiones más sofisticadas, o más cruentas, pero los mismos.
La vida no es un absurdo. Sólo que es muy difícil de explicar.
¿Qué escribe en la actualidad Alexis (¿Daniel?) García?
Estoy escribiendo una novela que se llama "Ariza". Habla sobre este mismo Daniel que se enreda en un negocio y termina en la Prisión Provincial de Ariza, en Cienfuegos. Te puedes imaginar el cambio. Al final se produce una fuga masiva en el penal, donde mueren varios custodios. La cacería que se desata es brutal y Daniel logra, de pura casualidad, subirse a bordo de una cigarreta. En el trayecto casi le cae el mundo arriba. Cuando se tira de la lancha y alcanza nadando una playa de La Florida, un grupo de periodistas los acosa. Los que vienen con él están muy felices. Pero Daniel no encaja. Como siempre.
Aparentemente no eres muy prolífico. ¿A qué se debe esto?
Qué sé yo Luis. En el sentido literario no se me ocurre nada que sirva. En otros sentidos… tampoco.
Hay una pregunta manida, pero inexcusable: ¿Tus autores preferidos?, ¿las influencias?
Voy a empezar por Cienfuegos. Marcial Gala. Por amistad. Siempre me está prestando películas. Además, escribe bien.
En Cuba, me he leído casi todo lo de Alberto Guerra y lo de Ángel Santiesteban. Son gente buena.
Y fuera de aquí ya lo sabes: Charles Bukowski, Jerome David Salinger, Baroja, Hemingway, Camus, Chejov, Dostoievski, etcétera.
¿Quieres agregar algo más?
Sí, darte las gracias.
