Carta por un libro de (con) humor
El recién estrenado libro Para-dos en la escena, de la colección aire frío (Ediciones Alarcos, 2010), coloca un diminuto pero importante grano de arena en el gran desierto de la literatura humorística. Durante más años que los recomendados, se ha hecho caso omiso en nuestras editoriales de este tipo de creación literaria, sin que se expliquen las causas de tal silencio.
Para gran regocijo de todos, aparece ahora este libro, gracias a la compilación de ese infatigable trabajador y humorista que responde al nombre de Carlos Fundora, responsable también del prólogo. En el volumen se reúnen trabajos de conocidos escritores cuyo talento engrandece a la literatura cubana de las últimas décadas, como Eduardo del Llano, Pible, Baudilio Espinosa, JAPE, Telo y el propio Carlos Fundora, y de otros autores menos conocidos en la capital de todos los cubanos. Tal es el caso de Onelio Escalona, Nwito, Damián Soto, Armando López, Erick Rafuls, Mayito y Eider Luis Pérez.
Elaborados para ser puestos en escena, dieciocho textos (también llamados sketchs) dan cuenta de una gran variedad de tópicos y de maneras de enfrentar la comicidad. Un asombroso acercamiento al humor negro (y el asombro se explica por la infrecuencia de tal punto de vista entre los cubanos) caracteriza a “Cura de espanto”, “Caperucita” y “Colgando de un hilito”, este último de los escritores camagüeyanos Damián Soto y Armando López, ambos jóvenes fundadores del grupo Tal o Mascual, mientras que los dos primeros cuentos (o sketchs) son de Baudilio Espinosa, reconocido por su interesante labor en la televisión nacional.
Aunque resulta imposible reseñar cada uno de los trabajos, es de destacar el carácter teatral (porque de eso se trata: de argumentos que resistan el traslado a la escena) de “Pescadores”, escrito por Carlos Fundora, así como la orgánica comicidad implícita en el diálogo “¿Ustedes son…?” , de JAPE.
A nuestro juicio, el resto de las obras navega con un sentido del humor elaborado con la imprescindible calidad que se requiere para lograr un libro de duetos perfectamente convertible en una selección de guiones teatrales. En el prólogo, se explica que “…en los últimos años, del gremio humorístico han desaparecido, por cuestiones básicamente económicas, la mayoría de los grupos, incluidos los que tenían formato de trío. Vuelve aquí a enlazarse la comicidad con el amor y el sexo: tres son multitud, y dos, la cifra ideal para entenderse...” , de donde se infiere la importancia que reviste el hecho de agrupar en un solo volumen estos textos de dos personajes cada uno, que bien pueden utilizarse como guiones para escenarios, que como referenciales del humor de una época determinada.
Dos aspectos llaman la atención cuando se conoce la microbiografía de los autores: No existe ninguna mujer entre los seleccionados por Fundora (volvemos a la interrogante : “¿Acaso las mujeres ríen menos?”, La Jiribilla de papel, núm 85, 2010), y la edad de los escritores. Nacidos entre el año 1952 (Pible) y el año 1984 (Eider Luis Pérez), los escritores demuestran, una vez más, que a pesar del silencio y de la dificultad para ser publicado, el género humorístico, si bien dominado férreamente por los varones, se mantiene contra viento y marea.
Por lo pronto, a la espera de nuevas entregas ya sea por la Casa Editorial Tablas-Alarcos, Ediciones Unión, Letras Cubanas o quien quiera sumarse en el empeño, felicitamos a los responsables de aire frío, a Carlos Fundora y a todos los autores de Para-dos en la escena, por romper la barrera de un soslayo que no tiene pies ni cabeza pero sí unos brazos más largos que la casualidad.
Laidi Fernández de Juan,
Septiembre, 2010.
