Destellos que llegan a luces
Subrayó Lezama Lima: «[…] un poeta joven hay que descubrirlo y encubrirlo para cuidarlo del daño y la maldad. Descubrirlo y encubrirlo para que se desenvuelva sin riesgo innecesario en la pradera y en el río. Si se le descubre y no se le encubre se desasosiega».1
De seguro, la sentencia del legendario escritor fue el estatuto utilizado con tino por
A riesgo de que la profusa diseminación de volúmenes que abordan la temática de la ciudad puede tornar desgastado el tema, el enfoque y la manera de afrontarlo en este título, salva la maldición. La urbe… navega sin llegar al naufragio por las lindes de la cuidad: su música, sus árboles, el mar, las costumbres, el barrio, los amigos…la entelequia de su alma.
Las apropiaciones históricas, ancestrales y religiosas de la cultura cubana, en especial las autóctonas –la santería o Regla de Ocha, de origen Yoruba, y la sociedad secreta Abakuá- caracterizan el maderamen de su lírica. Sumadas a la experiencia existencial ya referida, ambas desplazadas de lo figurativo a lo abstracto, pero provistas de una hermenéutica, valida el discurso poético propuesto.
1 Ciro Bianchi Ross: Asedio a Lezama Lima y otras entrevistas, Editorial Letras Cubanas,
2 Ibídem, p. 20.
3 Ibídem, p. 20.
