Apariencias |
  en  
Hoy es sábado, 7 de diciembre de 2019; 6:35 PM | Actualizado: 06 de diciembre de 2019
<< Regresar al Boletín
No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 8 No 7 No 9 No 6 No 5 No 4 No 3 No 1 No 2
Página

El gran imperio, tres soldados, un dragón y una abuelita

Virgilio López Lemus, 27 de septiembre de 2010

Había más de una vez un gran imperio. Y no se sabe por qué la existencia de imperios implica guerras. ¿Será que el hecho de existir ellos, dominantes y excluyentes, ya es una violencia contra los demás? Lo cierto es que érase una vez una feroz guerra entre el imperio y no se sabe cuál región, y en ella tres soldados se sintieron hastiados de pasar la vida peleando, por lo que decidieron darse a la fuga, hallar mejor vida que aquella de uniforme y cantimplora.
 
―¿Pero cómo vamos a lograrlo?  ―decía el menos vivo al más risueño de los tres-- Si nos sorprenden, nos fusilarán.

―Nada de eso, casi gritó el más decidido  ―el mismo que sonreía―  ¿Ves ese campo de trigo? Pues nos metemos en él, esperamos toda la noche y cuando al amanecer las tropas avancen, saldremos de allí ya sin peligro.

Pero tuvieron mala suerte. Pasaron dos días y las tropas no se movieron, debido a una contraorden que las detuvo en el recio campamento. Los tres soldados se quedaron días y días en medio del campo de trigo, sin comida ni agua, con el temor de ser hallados, y temblando por sus desdichas.

Cuando ya la desesperación los estaba haciendo perder toda esperanza de salvación, algo mágico sucedió: sobrevoló el campo de trigo un dragón, que los divisó y descendió hacia ellos. No era demasiado grande y su fuego muy moderado, de color naranja, parecía la ilustración de una bandera.

Enseguida les dijo:

―Soldados, ¿eh? ¿Y qué hacen escondidos como ratas? Me los comería, pero están tan flacos, que mejor será engordarlos antes.
―Oh, no señor dragón –dijo el más inteligente--, más bien ayúdenos, nos hemos escapado y nos buscan para fusilarnos. No queremos ser soldados del imperio, es como ser carne de cañón de un dragón mucho más grande.
―Vaya, vaya, muchachos, yo si puedo salvarlos, los sacaré de aquí a cambio de que me sirvan por siete años.

Los soldados se miraron con temor, pues no les hacía ninguna gracia salir del mando imperial para caer en manos de un dragón peligroso, del que no se sabe nunca bien qué quiere. Ya desde la infancia conocían, por un cuento de hadas, la vieja frase: “Al gran dragón se le puede matar, pero no vencer".

Como no tenían otra alternativa, decidieron firmar el contrato, en el que se estipulaba que durante siete años servirían al dragón mediante una campaña de limpieza de imagen. Al cabo de ese tiempo, él les impondría tres adivinanzas que, si no eran resueltas, quedarían ya para siempre a su servicio, lo que podría equivaler a que se los comería asados.

Una vez firmado el documento, el dragón les entregó sendos látigos mágicos, cuya virtud consistía en que, al rastrillarlos, brotaban del aire unas monedas de oro libre y convertible en cualquier billete de cualquier país.

―Señores míos ―nunca mejor dicha la frase―, ahora pueden darse una vida de lujos durante siete años, solo con la condición de que no pueden separarse, bajo pena de que entonces los látigos no funcionarían, no darían monedas. En tanto, ustedes deben publicar en prensa escrita y filmar para el mundo entero, los dones maravillosos del dragón, para que mi imagen mal tratada por los cuentos nórdicos, sea lavada y devuelta a la realidad: todo dragón es bueno. Tras el séptimo año, volveré y he de imponerles las tres adivinanzas que deben solucionar.
 
Los muchachos pensaron que siete años era una eternidad y se dieron la buena vida, haciendo rastrillar sus látigos con un vigor enorme. Pronto fueron ricos, viajaron por todo el mundo, daban conferencias sobre las bondades del dragón y publicaban sus fotos en la prensa, concurrían a los salones de todos los gobiernos y de todos los millonarios y lograron pagar rescate para que la vieja deserción del ejército imperial, quedase impune.
 
Como dice un viejo poeta: “A nadie espera el tiempo”, de manera que los siete años pasaron en un abrir y cerrar de ojos, pues ya se sabe que el tiempo es larguísimo y lento durante las penurias y veloz cuando se es feliz. De pronto, los tres chicos se encontraron a las puertas del regreso del dragón. Dos de ellos comenzaron a atemorizarse de una manera terrible, pero el tercero, muy alegre y optimista, les decía a diario que ya hallarían cómo solucionar el enigma. Esto no tranquilizaba a los otros dos.

Una de esas tardes aburridas en las que no se hace nada de nada, los visitó una encorvada viejita, quien se dijo preocupada por ver a aquellos galanes tan tristes. Dos de ellos casi ni la miraron, pero el tercero le contó a la anciana todo el problema. Ella, que era una bruja de las que no hacen mucho mal, se apenó y le dijo al chico que los tres podían visitar a la abuela del dragón, en su caverna privada. Como los otros dos se mantenían incrédulos y temerosos, ella dio al ex soldado más alegre todas las indicaciones de cómo hallar esa cueva en el bosque.

Los dos pesimistas se dijeron: “Vaya que sí, de ese modo no se salva nadie”. Pero el optimista, llamado Hans, salió corriendo hacia el sitio indicado. Una vez allí, entró con desenfado y se encontró a una viejecita que le dijo llamarse Gerta. Ella simpatizó de inmediato con aquel joven alegre y de rostro feliz y quiso saber de inmediato qué lo había llevado a sitio que nadie visitaba. Él se lo contó todo. Ella sonrió y le dijo que se escondiera en un rinconcito apropiado, pues el dragón estaba ya por visitarla y, en su escondite, podría oír cosas interesantes y útiles.

El ex soldado Hans se metió en una cesta, se apretujó en su interior con un poco de ropa, y aguardó la llegada de dragón. Tal suceso ocurrió tan solo dos horas después. La abuelita del dragón le tenía una buena comida preparada, a pesar de que no le gustaba el aliento caliente de su nieto, al que dijo:

―Hijo mío, te veo contento como pocas veces. Cuéntame cómo te van las cosas.
―Oh –dijo el dragón—, al fin voy a ser dueño absoluto de tres sirvientes, pues los anteriores, ya me los comí. Estos, como todos, no van a poder responder mis tres adivinanzas predilectas.
―¿Estás seguro de que serán tuyos? Mira que quizás sean más inteligentes que tú.
―Ah, no, abuela, les tengo preparada tres buenas adivinanzas, nunca van a poder solucionarlas y en cambio pasarán de inmediato a mi absoluto poder.

La abuelita le llenó de nuevo el plato con aquella comida que tanto le gustaba y le dijo:

―¿Y qué adivinanza son esas que yo no las pueda resolver?
―Jajá, abuela, tú no tienes que pasar trabajo. Te la digo de inmediato. El dragón dio un resoplido que llenó de espeso humo la habitación, y dijo serenamente:
―En el frío mar del norte hay un mono muerto de larga cola, y esa será la cena. Una costilla de ballena va a servir de cuchara y la copa será el viejo casco de un penco. ¿No son magníficas adivinanzas? Jajajá, jejejé, jojojó... Jamás las acertarán.

Apenas cayendo la noche, se fue el dragón contento y bien comido. Hans salió del escondite, dio un beso sincero y agradecido a la viejecita, y se marchó junto a sus sollozantes colegas.

―Hey!!! ―Les dijo al llegar―. Que venga el insoportable dragón. Ya hablaremos de él exactamente lo que merece que se diga.Temblaron los dos ex soldados, y se durmieron en un abrir y cerrar de ojos.

Al día siguiente, al amanecer, exactamente al cumplirse los siete años concedidos, llegó el dragón. Dos de los ex soldados gritaron de pavor, y el tercero se hizo el triste.

―Bien, ya son míos, dijo mientras lanzaba una bocanada de fuego naranja.

Hans tuvo la serenidad de darle la bienvenida, “Sea bienvenido, señor”, y le preguntó qué iba a hacer con ellos.

―Pues de entrada me los llevo a los tres y esta tarde les haré una cena. ¿Y a que no saben cuál va a ser el asado?
―En el frío mar del norte hay un mono muerto de larga cola, me imagino que ese será el asado.

El dragón se quedó rígido de espanto. ¿Cómo era posible que aquel minúsculo humano le hubiese respondido con tanta exactitud? Siempre había subestimado a aquella especie.

―Bueno, bueno, ¿pero con qué cosa se lo comerán como cuchara?
―Ah, pues tal vez debe ser con la costilla de una ballena, esa sería nuestra cuchara.

Asombrado el dragón, dio un resoplido hacia el cielo y lleno de ira le gritó:

―¿Cómo vas a poder adivinar qué cosa servirá como copa?
―Se me ocurre que el viejo casco vacío de un penco, señor dragón, esa será la copa.

El dragón se puso todo anaranjado por la furia, casi llega al rojo vivo cuando se sintió derrotado, comprendió que los muchachos quedaban así libres de su poder. Emprendió vuelo hacia otro lugar, a donde le pudiera ser más fácil engañar a tres soldados del imperio, mientras que nuestros amigos quedan en total libertad, incluso de la magia de los látigos. Por eso cada cual tomó su camino, y vivieron felices hasta la completa vejez.

 
Página
<< Regresar al Boletín Resource id #37
No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 8 No 7 No 9 No 6 No 5 No 4 No 3 No 1 No 2