El Indio Naborí: paradigma de la cultura cubana
El arte hermana los pueblos. Las manifestaciones culturales después del triunfo de la Revolución el primero de enero de 1959, han sido cultivadas en la población cubana. Sin distinciones cualquier persona puede acceder a las escuelas de arte si tiene vocación y condiciones.
En este archipiélago, culto además de rebelde, las personas que han puesto en alto los valores culturales conforman una larga lista.
El 30 de septiembre de 1922 nació Jesús Orta Ruiz, conocido por todos como el Indio Naborí. En los versos tuvo este hombre su mejor arma, la que supo utilizar y con la que conquistó el corazón de muchos.
En el seno de una familia honesta cultivó sus dotes. Y es que las tradiciones de los campos cubanos fueron conservadas y admiradas siempre en su entorno.
La décima fue el inicio para el joven que desde los nueve años improvisaba algunas cosas. Y a partir de esa edad, los pasos fueron por ese camino hasta hacer legendaria su obra.
La lucha contra las injusticias también lo caracterizó. Durante los años de la dictadura de Batista, Naborí colaboró con el movimiento revolucionario y el Partido Socialista Popular.
Además del talento natural, estudiaba cotidianamente y la lectura era de sus actividades frecuentes. Así se mantenía actualizado en cuanto a la técnica literaria y a los distintos ensayos
La crítica lo sitúa dentro del neopopularismo de los años 27 del siglo XX, y le reconoce la virtud de haber mezclado lo culto con lo popular magistralmente. Naborí es parte de la identidad cubana, su sencillez y exquisitez lo catapultaron hasta los lugares más cimeros de la cultura.
Su poesía se enmarca en tres inclinaciones: la autobiográfica, la campesina y la social.
Escribió ensayos, prólogos, e hizo artículos periodísticos. Muchas de sus obras han sido traducidas al inglés, francés, checo y otros idiomas.
Los viajes a otras partes del mundo contribuyeron a aumentar su acervo cultural. Visitó España, México, Canadá, Checoslovaquia... Sin embargo, aunque sus conocimientos fueron variados, su arte siempre tenía una parte para las personas humildes, de la tierra... así nunca se olvidó de sus raíces, de su procedencia.
Lo galardonaron con el Premio Nacional de Periodismo Juan Gualberto Gómez. En 1995 le otorgaron el Premio Nacional de Literatura. Los reconocimientos a este poeta ilustre de Cuba fueron merecidos. La Distinción por la Cultura Nacional, la Medalla Alejo Carpentier en 1982, Héroe del Trabajo de la República de Cuba, la Orden Félix Varela en 1991, y el Premio Nacional de la Cultura Comunitaria en 1999, constituyeron una buena manera de exaltar a quien contribuyó y enriqueció las letras.
Después de su muerte física continúa Naborí en el recuerdo de los cubanos. Porque cuando el legado representa enseñanzas, es imperecedero. Detrás de cada palabra de ese hombre brotaba cubanía y amor patrio. Vive el Indio en cada tertulia, encuentro literario, casas de cultura... de este archipiélago.
Tomado de La Demajagua (30 de septiembre 2009)
