Redes de Mariposa: nuevo espacio para la poesía
No abandonar jamás el tratamiento de los temas humanos/ No escribir nada que no sea para ennoblecer al hombre, bajo pena de alta traición/ No hacer de la anécdota el problema central de la poesía/ No dejarse seducir por las apariencias/ No ejercer el oficio si el poeta no persigue apresar lo inalcanzable/ No cejar en la aventura de elevar la existencia humana a la categoría de mito/ No hacer concesiones al gusto en boga, se escribe para el porvenir/ No sentirse satisfecho si no es a cambio de la verdad…
Esta especie de doctrina acerca del quehacer poético corresponde a Andrés Gaspar Rojas, uno de los heterónimos de Raúl Luís Castillo, un importante poeta nuestro, quien fue el escogido por Jesús David Curbelo para inaugurar el espacio Redes de Mariposas, en el Centro Cultural Dulce María Loynaz (CCDML).
Redes de Mariposa, según expuso Curbelo al inicio del programa, está pensado para la promoción de la poesía cubana contemporánea y también para rendir tributo a Dulce María, una de las grandes figuras de nuestras letras, galardonada con el Premio Cervantes y el Premio Nacional de Literatura 1987. El encuentro estará sucediendo el primer martes de cada mes, a las cuatro de la tarde, en el CCDML (Calle 19, esquina a E, Vedado).
Jesús David Curbelo (Camagüey, 1965) es considerado uno los filólogos cubanos más lúcidos. Es traductor, poeta, narrador, editor y crítico. Sobre él se ha dicho que «ejemplifica el posible ideal filológico: abraza lengua y literatura, análisis y entendimiento».
Curbelo ha sido merecedor de varios de los premios más importantes del país, incluido el Premio Nacional de la Crítica. Dirige la redacción de poesía de Ediciones Unión, y ha publicado, entre otros libros, Insomnios (1994), Cuentos para adúlteros (1995), Libro de cruel fervor (1997), Diario de un poeta recién cazado (1999), El lobo y el centauro (2001), Las (di)versiones de Eva (2003) y Éxodo (2004). Asimismo realiza una importante labor de traducción literaria.
Invitó para inaugurar Redes de Mariposas, a un poeta al que considera una de las voces más peculiares de la lírica cubana de los últimos años, «precisamente porque ha ido casi todo el tiempo a contracorriente de las tendencias predominantes». Al mismo tiempo —continúa Curbelo— tendremos un raro privilegio, porque Raúl Luís no es un solo poeta, sino muchos; es quizás, entre los que han cultivado los heterónimos en Cuba —José Manuel Poveda, Luís Rogelio Nogueras, entre otros—, quien lo ha hecho de una manera más sostenida, «y para mi gusto, con mayores aciertos literarios».
Raúl Luis Castillo nació en Tamarindo, Ciego de Ávila, en 1934. Es además de poeta, narrador y creador de los heterónimos: Andrés Gaspar Rojas,
Pastor Urrutia Moreno, Gil Toribio y José Vicente Mármol, entre otros. Le han sido publicados varios cuadernos y libros, entre los que figuran La serena lámpara (1981); El resplandor de la panadería (1982); El Cazador (Premio Nacional de la Crítica Literaria 1986); El reino de la invención (1991) y El sitio existe, es hermoso (2006).
Cuenta Juan Nicolás Padrón, otrora subordinado de Raúl Luís en la Redacción de Poesía de la Editorial Letras Cubanas, que su jefe «era un rara avis, un bardo experimental que yo respetaba por dos cuestiones esenciales: sus versos estaban muy bien escritos y estudiados a pesar de la rareza de imitar a poetas inexistentes que inventaba y, por tanto, debía crearles una poética; pero además, la creación literaria de cada uno de estos autores apócrifos era tan auténtica, que, de haber sido cierta, no hubiese resultado tan verdadera».
"Heterónimo" es una palabra de raíz griega que se refiere a la relación con "otros nombres", "nombres diferentes de una misma persona"; a ella se le opone "homónimo", referido a dos o más personas con el mismo nombre; distinto de "seudónimo", nombre supuesto que encubre la persona y pensamientos de un autor determinado.
En el caso de la poesía significa que el poeta se desdobla, se multiplica en diferentes personas, a cada una de las cuales les crea una poética, pone nombre diferente, les crea una biografía. Algunos investigadores consideran a Fernando Pessoa (1888-1935), uno de los más grandes escritores de la lengua portuguesa y la literatura europea, como el creador de esta curiosa e interesante forma poética.
Pessoa se desdobló en varios heterónimos. Se dice que no escribía "su" propia poesía, sino la de diversos autores ficticios, diferentes en voz, estilo y modos. Publicó bajo varios heterónimos (de los cuales los más importantes son Ricardo Reis, Alberto Caeiro, Álvaro de Campos y Bernardo Soares), e incluso publicó críticas contra sus propias obras firmadas por sus heterónimos. Se cuenta que en una ocasión, en que tenía planificado encontrarse con un amigo, apareció con algunas horas de retraso, declarando ser Álvaro de Campos y disculpando a Pessoa por no haber podido acudir a la cita.
De la producción poética de Raúl Luis ofrecemos un soneto incluido en el libro cuyo heterónimo es Pastor Urrutia Moreno:
PALIMPSESTO
para Baltasar Hernández
Te devuelvo el apócrifo vinillo
griego como ese mar que tengo enfrente;
la sardina enlutada, grave el diente,
enrojecido el áspero cuchillo.
Jubiloso el rumor del que trabaja
en silencio, resigno la ironía
populosa en la torpe melodía,
la máscara te cubre la mortaja.
Podrás amontonar la enciclopedia
vasta y superflua de quien lleva prisa
de eternidad para su demopedia.
Levanta a la soberbia un monumento
de sacro horror..(la mueca y la sonrisa)
Tú, el pendenciero vástago del cuento.
