Algunos recuerdos personales de Pepe Rodríguez Feo y de Agustina Bessa-Luis
Emilio Comas, 08 de octubre de 2010
Tendría que empezar por decir que tuve una buena relación de amistad con Pepe Rodríguez Feo.
El hecho de que los dos trabajáramos en la UNEAC, yo como director de Ediciones UNION, y él como Director -organizador de la biblioteca que hoy lleva su nombre, y que se nutrió de su gran biblioteca personal- y de otros títulos que conseguía con sus amigos de todo el mundo, nos dio la oportunidad de encontrarnos cada día, a la hora del almuerzo, a veces frugal y escaso, en el comedor de la UNEAC, pero sobre el que Pepe no permitía ni la más pequeña crítica . Luego de satisfacer el apetito elemental, nos dábamos el gusto, y digo nos dábamos, porque regularmente me acompañaban mis amigos Norberto Codina y Arturo Arango, de comenzar de manera espontánea una interesante tertulia, donde se conversaba de todo, pero principalmente, los más jóvenes, nos dedicábamos a oír de primera mano, las experiencias, los comentarios y hasta los chismes más famosos de la farándula literaria de entonces y de otras décadas, en la voz irónica y simpática de Pepe.
Pepe tenía otra peculiaridad: le encantaba organizar planes de lecturas para nosotros, sus pupilos. Y a mi me tocó leer todo lo que tenía entonces en su biblioteca de una escritora portuguesa, casi desconocida en Cuba, y por lo que sé, no publicada, llamada Agustina Bessa–Luis. Recuerdo que me decía, sonriendo con ojos y boca: "Niño, tu vas a ser el escritor cubano que más sabe de Agustina".
De esto hace muchos años, no recuerdo ahora cuántos libros de la Bessa–Luis leí, porque aquellos años vertiginosos no nos daban tiempo casi ni para mirar lo que había sucedido ayer, pero queriéndole hacer un pequeño homenaje a Pepe, a su amistad y a su dedicación porque fuéramos mejores cada día, es que decidí ahora, después de algo más de veinte años, escribir sobre el tema. Para ello visité la biblioteca Pepe Rodríguez Feo de la UNEAC, y pude encontrar dos ejemplares de Agustina Bessa-Luis: La sibila una magnífica novela, que según la crítica especializada convirtió a la autora en una de las cumbres de la literatura portuguesa actual, y Fanny Owen que cuenta una historia real sucedida en Oporto a mediados del siglo XIX.
La sibila si recuerdo haberla leído; Fanny Owen no me parece conocerla, y por lo tanto he empezado a leerla enseguida para ver si rememoro su contenido.
Pero antes de seguir hablando de la escritora portuguesa y su amplísima literatura, me gustaría volver a la figura de Pepe, y contar un poco de quién fue, porque quizás algunos de mis lectores más jóvenes no conozcan determinados aspectos muy interesantes de su vida.
De Pepe se dice que era hijo de una familia representativa de la aristocracia criolla. Se cuenta que antes del 59 andaba con un auto descapotado por toda La Habana, que tenía una casa en la playa, que vivía en el Pent House de 26 y 23, en Nuevo Vedado, donde hoy existe un restaurant de comida china, y que al triunfo de la Revolución lo entregó a cambio de un pequeño apartamento detrás del Habana Libre, donde murió.
Pero además Pepe, que había nacido en La Habana, el 20 de diciembre de 1920, (era un sagitario), se había graduado en Literatura Norteamericana en la Universidad de Harvard, entre el 39 y el 43. Había asistido además a seminarios de Literatura Española en la Universidad de Princenton y viajado por Canadá, México, Argentina, España, Francia, Inglaterra e Italia. Fue coeditor, junto a José Lezama Lima, de la revista Orígenes entre 1944 y 1955. Fundó Ciclón que se mantuvo entre 1955 y 1957. Colaboró en Lunes de Revolución, Bohemia, La Gaceta de Cuba, Unión, Casa de las Américas y la revista Sur de Argentina. Organizó las antologías Cuentos norteamericanos en 1964, Cuentos ingleses en 1965, Cuentos de horror y de misterio en 1967 y Cuentos rusos en 1968. Tradujo, para la Imprenta Nacional de Cuba, Estudios sobre la teoría de la planificación, de Charles Bettelheim, y para la Editorial Nacional, El bebedor de vino de palma, de Amos Tuteola. Fue secretario de la Revista Unión y miembro de la Comisión de Publicaciones de la UNEAC.
Publicó el libro de ensayos Notas críticas en 1962 para Ediciones UNION.
Luego fue editor de la UNEAC y terminó su actividad laboral organizando la biblioteca de la institución.
Recuerdo que a la llegada de su último viaje al exterior, la ciudad de Londres, vino corriendo para alcanzar el almuerzo en la UNEAC. Ya sentado conmigo se puso serio y me dijo: “Niño, anoche estaba en Londres, antes de salir para el aeropuerto, haciendo un té de cáscaras de manzana, y acordándome de ustedes y del comedor. ¡Yo no podré nunca dejar de vivir en Cuba!”.
Por otra parte, Agustina Bessa–Luis es una escritora que también me gustaría que conocieran, antes de que les hable de sus dos libros en mi poder.
Nació en Vila Mea, Amarante, Portugal, en 1922. Descendía de una familia dueños de tierra entre los ríos Douro y Minho y de una familia española de Zamora, por parte de madre. Su infancia y la adolescencia la pasó en la región de su ascendencia paterna, y por eso este ambiente va a ocupar un lugar destacado en su labor literaria. Luego fijó definitivamente su lugar de residencia en Porto.
Debutó como escritora en 1948 con la novela Closed Mundial y desde entonces se mantuvo publicando habitualmente; llegó a contar con más de cincuenta títulos. Fue miembro de la Junta de la Comunità Europea degli Scrittori en Roma.
Entre 1986 y 1987 fue directora del diario O Primeiro de Janeiro de Porto. Entre 1990 y 1993 dirigió el Teatro Nacional de Doña María II en Lisboa y fue miembro de la Alta Autoridad de los Medios de Comunicación.
Miembro también de la Académie Européenne des Sciences, des Arts et des Lettres de París, de la Academia Brasileña de Letras y de la Academia de Ciencias, y ha sido galardonada con la Orden de Santiago da Espada en1980, la Medalla de de Honor de la Ciudad de Oporto en 1988 y el grado de Officier de l'Ordre des Arts et des Lettres, otorgada por el gobierno francés en1989.
En 1954, con su novela La sibila, se impone como una de las voces más importantes de la ficción portuguesa contemporánea. La combinación de influencias post-simbolistas, junto al trabajo de construcción de un lenguaje narrativo intuitivo y simbólico, ligado al manejo de la sabiduría que da la propia vida, la acerca a escritores franceses como Proust y Bergson, aunque algunos críticos la consideran “hija” de Pessoa. No obstante, y pesar de lo dicho, otros la enmarcan también como dueña de un estilo único.
Varias de sus novelas han sido adaptadas para la pantalla. Este es el caso de Fanny Owen, Valle de Abraham, La Tierra de riesgo, y Parte. Ha escritor además textos de biografías, ensayos, crónicas, de viajes y literatura juvenil. Ha sido traducida al alemán, al castellano, al danés, al francés, al griego, al italiano, al ruso y al rumano. Cuando cumplió los 81 años, obtuvo el premio literario más importante de la lengua portuguesa: Premio Camões, en 2004. Ha sido propuesta por el Pen Club portugués como candidata al Premio Nobel de Literatura.
Hablemos ahora sobre los dos textos anteriormente mencionados:
La sibila, publicada en 1954, y traducida al español y publicada por Ediciones Alfaguara en 1981, enlaza la epopeya rural con el tema de la mujer aparentemente sometida, pero que en realidad se manifiesta como independiente y llena de valor. Maneja historias y leyendas del pasado, el misterio y el conservadurismo de la cultura galaico – portuguesa, y está plagada de personajes muy bien delineados, fuertes y perfectamente reconocibles por el lector. Se apoya además en la descripción magistral de modas, ademanes, ropas al uso, en fin, costumbres de la región y de la época en que se desarrolla la acción.
Combina la realidad con la ficción de manera magistral, mostrando una verosimilitud que convence al lector sin vencerlo, logrando que casi sea partícipe de la acción y vea y toque los acontecimientos acaecidos.
No solo se ocupa de describir el mundo rural, apunta también a la cotidianidad citadina, el mundo de la burguesía decadente y su cultura ancestral.
Fanny Owen fue publicada por Ediciones Grijalbo en 1988, aunque la novela tuvo su primera edición en 1979.
En una suerte de prólogo que escribió Agustina para esta edición, la autora nos dice:
“Creo que los libros se recomiendan como los peregrinos de Santiago, por las conchas que llevan en el sombrero y que simbolizan el viaje en su sentido supremo…Cada libro es una peregrinación…pero este tiene cuentas que rendir, porque exactamente es una novela que nace a partir de una idea que no es mía. El caso es que me pidieron unos diálogos para una película cuyo tema sería Fanny Owen. Para escribir los diálogos tenía que conocer las circunstancias que habían movido a los personajes, así como la historia que los sostuvo. Por esa causa se hizo necesario el libro y lo escribí.
Me pareció útil también traer a Camilo Castelo Branco a la luz de nuestra experiencia humana y sin la intervención directa del escritor. Casi todo lo que dice es testimonial, y lo dejó escrito en relatos, en textos dispersos y en hojas en que iba anotando sus pensamientos.
También los diálogos y las expresiones de Fanny y de José Augusto se pueden entender como oídas directamente de sus labios, en parte porque fueron extraídas de los diarios personales que dejaron, y también porque he usado términos que Camilo manejó en los textos en que los utilizó como personajes protagónicos, entre ellas algunas frases de Fanny, cargadas de una pasión que la inmortaliza como persona. Así, tal vez, todo pueda parecer menos evasivo en esta novela de evasiones y de la fascinación, que es regla en las intercepciones”.
En fin, amigos, de nuevo sigo la lectura de Agustina Bessa –Luis, ahora con Fanny Owens, y voy rápido; lo hago porque es un texto con mucha garra, donde pasan infinidad de cosas que lo hacen interesante y dinámico.
Por tanto, he vuelto a mi vieja tarea, tal y como quería Pepe durante aquellos luminosos días con tertulias de sobremesa, en el siempre magro comedor de la UNEAC.