El excéntrico y concéntrico Dalí en Fe de Vida

El espacio Fe de Vida: imagen y palabra comenzó el 30 de octubre a las 3 de la tarde para hablar de Salvador Dalí. Los contertulios se reunieron en la sala que lleva el nombre de uno de los amigos del gran pintor surrealista, Federico García Lorca.
Lina de Feria, invitada por la conductora de este proyecto, Aitana Alberti, leyó un ensayo titulado “Salvador Dalí: mutación y genio”. En él rememoraba los días en que conoció, por medio de un libro de ilustraciones, la obra de este genio de la pintura.

Decía su padre que era mejor escritor que pintor. Las Cartas abiertas a Salvador Dalí, escrita por el pintor español hacia él mismo, demuestran el mundo abigarrado de este ser atrayente, donde todo él —desde sus bigotes hasta sus manos, que sujetaban un bastón seductor— era toda una instalación perfomática.
Llevaba el peso del nombre de su hermano difunto, quien muriera tres años antes del nacimiento del artista. Por eso reafirmaba siempre estar entre los vivos. En ese culto hacia sí mismo, y hacia Gaya, su musa-mujer, estaba toda la esencia de su confirmación.
Todo esto quedó al descubierto en la proyección cinematográfica de la entrevista que le hiciera Joaquín José Serrano al genio surrealista y que pudimos apreciar como colofón de la actividad.