Pudo imitar al sinsonte
Un nuevo título propone Ediciones Matanzas, ahora para el público lector que gusta del más campesino de los géneros. En la Casa de las Letras Digdora Alonso, sede de la editorial, se presentó en el espacio de promoción literaria La Hora del Té, Quise imitar al sinsonte, plaquete homenaje
de la Colección Manglar y Uvero, dedicada a la obra del repentista matancero Sergio Mederos1.
Quise imitar al sinsonte incluye 11 textos, compilados y seleccionados por José Luis Rodríguez, rescatados de grabaciones y otras fuentes. Al decir del escritor Leymen Pérez quien trabajó en la edición de la plaquete “las décimas de este volumen integran un breve pero representativo conjunto poético de un trascendental improvisador”.
A partir de los 300 ejemplares de Quise imitar al sinsonte, se acercarán los amantes de la décima a un autor estimado por uno de los más importantes defensores del género en Cuba en el siglo XX: Jesús Orta Ruiz (El Indio Naborí), quien declaró a la muerte de Sergio Mederos que “su voz era afinada y melodiosa y ya comenzaba a buscar algo más que la rima y la métrica".
Lo felicité por algunas metáforas bien logradas. Sin dudas había en él una imaginación poética. Recuerdos de nuestra juventud me hicieron regresar a los años mozos de repentista y sentí la sagrada necesidad de ofrecerle mi última décima:
Mederos, llegaste al fin
como quien suelta una carga
y fue una lágrima larga
el río San Agustín.
No quedó un solo jardín
sin ofrecerle un galán
de noche; y cuando en el Pan
lluvias de dolor caían,
a tu silencio se unían
los rumores del San Juan”.
Notas:
1 Sergio Mederos (Finca La Sierra, Matanzas, 1924- Matanzas, 2004). Participó en importantes emisores como Cadena Azul, Radio Progreso y Mil Diez. Se presentó en numerosas ocasiones en los espacios televisivos Palmas y Cañas y Meridiano Campesino. En Radio 26 fundó el conjunto Serenata Yumurina. Entre los reconocimientos a su labor artística destacan: la Orden Raúl Gómez García, Certificado de Honor del Instituto Superior de Arte y la distinción Viajera peninsular, que otorga la Casa Naborí.
