Carlos Pellicer y el redescubrimiento de la belleza del mundo
Carlos Pellicer Cámara, escritor, poeta, museólogo y político mexicano. Nació el 4 de noviembre de 1897 en Tabasco y muere el 16 de febrero de 1977. Miembro de una generación de intelectuales que adoptaron el nombre de “Los contemporáneos”, y aportaron un estilo literario de vanguardia en un México en el que por esa época se adoptaban fácilmente influencias extranjeras, porque la figura de Pellicer constituye no sólo la de un gran poeta, sino también la de un innovador.
Deja impregnar su poesía con los aires de la modernidad imperante, siendo el primer poeta moderno de su país, e incorporando el Modernismo a La Vanguardia mexicana. No es sin embargo la única fuente de la que se nutre en sus ansias de redescubrir la belleza del mundo. Para ello concilió los elementos, mirando así "en carne viva la belleza de Dios".
Pellicer ve el mundo con otros ojos y al hacerlo modifica la poesía mexicana. Su obra, con su pluralidad de géneros, se resuelve en una luminosa metáfora, en una interminable alabanza del mundo: Pudrió el tiempo los años que en las selvas pululan / Yo era un gran árbol tropical / En mi cabeza tuve pájaros / sobre mis piernas un jaguar.
Sus primeros años transcurrieron en su pueblo Natal, San Juan Bautista, capital del Estado de Tabasco, junto a su padre, también llamado Carlos, farmacéutico, y su madre, Deifilia que le enseñó a leer versos y despertó en él la preocupación social.
Escribe sus primeros versos con doce años, mientras vendía los dulces que elaboraba su madre para sortear las dificultades de una precaria economía. Se desempeña como profesor de Lengua Castellana en la Escuela Nacional Preparatoria, y llega a ocupar un alto cargo en esa institución. Fue también alfabetizador cuando José Vasconcelos Calderón, otrora rector, en su nuevo cargo de secretario de Educación Pública, convoca a los jóvenes a participar apasionadamente en su proyecto educativo, que pretendía emular la hazaña de primeros evangelizadores. Los nuevos misioneros tenían la tarea de erradicar el analfabetismo de todos los rincones del país. Para este propósito formó grupos de voluntarios, que se lanzaron a las vecindades a dar clases.
En agosto de 1921, junto con Vicente Lombardo Toledano, Diego Rivera, José Clemente Orozco y Xavier Guerrero, entre otros, funda el Grupo Solidario del Movimiento Obrero. Fue profesor de poesía moderna en la UNAM y director del Departamento de Bellas Artes. Organizó los museos Frida Kahlo, el de la Venta, y el de Anahuacalli. Colaboró en las revistas Falange (1922-23), Ulises (1927-28) y Contemporáneos (1928-31).
Años después, debido a una invitación que le hiciera el poeta argentino José Ingenieros para visitar París y con la ayuda de una beca para estudiar museografía en la Sorbona, vive en Europa durante poco más de tres años.
A su regreso se integra a la campaña presidencial de Vasconcelos, motivo por el cual fue detenido, aunque su familia lograra sacarlo de la cárcel con prontitud. Al ser liberado escogió exiliarse en su propia patria. Era un poeta marcado por causa de su militancia vasconcelista. La pobreza lo había seguido toda la vida, pero hasta ese momento no le había hecho un poema a la miseria, lamentaba que sus padres tuvieran que sufragarle dinero para el tranvía.
Se destacaría como profesor. La forma de impartir los conocimientos de manera integral hacía despertar las inquietudes de sus alumnos. Al joven Pedro Ramírez Vázquez lo condujo a la arquitectura, disciplina que no le atraía al ingresar a la secundaria. Continuó dando clases durante los siguientes años y algunos de sus alumnos alcanzaron lugares prominentes dentro de la sociedad. En esos mismos años, y debido al impulso de su gran amiga, la poetisa Gabriela Mistral, se le comienza a conocer como "El poeta de América".
Utilizaba su tiempo libre viajando por México y buscando en sus viajes arte prehispánico olvidado en ese país. Intentando recuperar lo que se perdió con la conquista recopila figuras e idolillos que inundan el desván y la recámara. De ahí le nace la afición museística. Finalmente dejaría el magisterio para organizar museos. Como museógrafo fue, según muchos, una referencia innovadora, pionero de la disciplina, dejó su impronta en frases tales como: "Las cosas por sí mismas manejan su propia retórica y su elocuencia es su patrimonio intrínseco".
En 1953 fue nombrado miembro numerario de la Academia Mexicana de la Lengua. Once años más tarde se le otorgaría el Premio Nacional de Literatura y Lingüística. En 1976 fue elegido senador de la República por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), tras una campaña como candidato externo al partido, en la que colaboró muy cercanamente el político mexicano Andrés Manuel López Obrador.
Carlos Pellicer falleció a la edad de 80 años en la Ciudad de México. Sus restos descansan en la Rotonda de las Personas Ilustres.
