Nombrar las cosas, una pequeña hoja en busca del viento
En la Casa Comunitaria de Alamar hay un proyecto de teatro llamado “Nombrar las cosas”, integrado por los actores Nadia Cárdenas Plumas y Marcos Jacobé. Ambiciona llevar diferentes manifestaciones artísticas, como el cine, la narrativa —oral y escrita—, la poesía, la danza y el canto para proyectarlas hacia el teatro.
Este 21 de noviembre se reunieron, a las 6 de la tarde, para compartir sus experiencias y mostrar a la comunidad de Alamar Playa, cuánto puede mostrar el libro dicho por el cuerpo.
Ante un escenario que se podría identificar como la hoja en blanco, pues solo contaba con un banco de madera rústico, el actor Jacobé comenzó a escribir lo que le brindaba su improvisación, apoyándose en los pasos, el verbo, la gestualidad, las luces y las paredes.
En su actuación recorrió desde la prosa al verso: las fábulas del griego Esopo, “La zorra y el cuervo”, “El perro y el lobo”, y los poemas de Federico García Lorca y Nicolás Guillén, animaron la puesta en escena.
La moraleja —que siempre acompaña a este género— tomó, al decir de los poemas, una profundidad filosófica de alto calibre, y el cuerpo del actor se tornó en lenguaje rebuscado, de difícil acceso. Palabras y gestos comunes simbolizaron tantas aristas como un buen poema sabe dar. «Soy una pequeña hoja…» —dijo el actor al comenzar y al finalizar el acto.
En el debate que suele culminar estos encuentros, el artista Marcos Jacobé decía que le gustaba esta manera de experimentar el teatro a través del cuerpo, donde el actor tiene que estar preparado física y psicológicamente, conocer y dominar cada músculo y llevarlo al límite donde no hay reglas, ni técnica posible.
