Entregan Premio de Diseño del Libro 2009
El Premio Anual de Diseño Raúl Martínez, que convoca el Instituto Cubano del Libro (ICL) desde el Centro Cultural Dulce María Loynaz (CCDML), con la finalidad de estimular los mejores resultados en esta disciplina tan esencial para el desarrollo del libro, así como divulgar la obra de sus creadores, fue concedido en la tarde de ayer en ceremonia oficial, presidida por Edel Morales, director del CCDML y los miembros del jurado Roberto Artemio Iglesias (Premio Nacional de Diseño 2003), Radamés Giro (Premio Nacional de Edición 1999) y Alexis Manuel Rodríguez, profesor del Instituto Superior de Diseño (ISDI).
Con el premio al Diseño Integral, por la laboriosidad y unidad de conjunto, se alzó Caignet el más humano de los autores (Ediciones Unión), de Reynaldo González, realizado por Beatriz Pérez Rodríguez, Sigfredo Ariel y el propio Reynaldo.
En Diseño Interior correspondió a Dora Alonso: entre el sinsonte y la ceiba (Editorial Gente Nueva), compilación de cuentos de Mirta Andréu; y a la diseñadora María Elena Ciccard, por la buena integración entre texto e imagen y el dominio de los espacios.

Por el equilibrio logrado entre el texto y la ilustración, las variadas lecturas que ofrece, el uso mesurado del color y la buena selección tipográfica, el Premio al Diseño de Cubierta fue para Axel Rodríguez García, con Ser sed: 150 poemas escogidos (1952-2005) (Editorial Arte y Literatura), de Rodolfo Alonso.
En Ilustración lo mereceieron Cuentos de Gallos (Editorial Gente Nueva), de José Manuel Espino, y Raúl Martínez; por su originalidad, buena caracterización de los personajes y calidad gráfica de los dibujos.
Marieta Fernández, diseñadora de la Casa Editorial Tablas-Alarcos, obtuvo el premio en el apartado Mejor Colección, por la Biblioteca de Clásicos,
de autores varios, pues logra el sentido de colección con eficiencia, además de una visible unidad, tanto interior como exteriormente.
El jurado sugirió a las casas editoras una mayor preocupación en la selección y clasificación de las obras enviadas, exigiendo una mayor rigurosidad en la selección de títulos, pues algunos que pudieron ser evaluados en las diferentes categorías convocadas, no concurrieron.
«Estoy muy contento con este premio y con la exigencia que supone», expresó Reynaldo González, cuando se dirigió a los presentes en nombre de los premiados. «Para mí escribir tiene que ver mucho con el diseño. Creo que la industria editorial cubana ha llegado a un punto en que ahora lo que nos toca es cuidar más los libros». Alertó asimismo sobre el descuido, porque conspira contra la lectura, contra la cultura.
Por su parte Roberto Artemio Iglesias, presidente del jurado de esta edición, señaló que el arte del libro debe seguir siendo problema de todos los que participan. Deben prepararse cada año los envíos, después de un análisis colectivo, pues en ello va la imagen de la editorial, no el trabajo de un diseñador en particular. Reconoció la importancia del diseño de cubierta: «es lo que vende el libro y debe ser atractiva, para que el posible lector llegue y lo tome en sus manos». Deploró, además, aquellas notas de contracubierta que lejos de cumplir con su función de comercializar el texto, teorizan tanto alrededor del tema tratado que solo espantan al lector; «diseñador y editor no pueden condenar al autor a regalar su libro». Finalmente recomendó se mantenga este Salón del Arte del Libro, no olvidar al maestro Raúl Martínez y continuar llevando este oficio al sitial que merece en la promoción de nuestros autores.
Fotos: Foboliva
