Las respuestas de Soler Puig
José Soler Puig declaró en más de una ocasión que era muy tímido para las entrevistas, sin embargo, permitió que le realizaran más de medio centenar en todos los medios. Resulta curioso que la mayoría de ellas tienen lugar en la década del 80; y Soler, recordemos, había alcanzado el primer Premio Casa de las Américas de novela en 1960.
Leer estas confesiones de José Soler Puig es como entrar en la novela de su vida, construida con las técnicas y categorías narrativas: un narrador personaje, un narratario, datos escondidos, teoría del iceberg de Hemingway, vasos comunicantes, mudas, informantes…
Este libro de entrevistas, publicado por Ediciones Santiago, puede leerse como una novela-testimonio, dividido en secciones marcadas por una fecha y un personaje secundario (entrevistador) que acompaña al personaje principal.
El protagonista revela métodos de trabajo, anécdotas, manías, preocupaciones. Conocemos la magnitud del hombre, del padre, del esposo, del abuelo, del escritor y el revolucionario, el pulso de la ciudad de Santiago de Cuba, la variación de su pensamiento en correspondencia con la época y las distintas facetas como escritor de novelas literarias y radiales.
A lo largo de la revisión de los documentos me pude dar cuenta de la repetición de los cuestionarios, y por supuesto, de las respuestas. Este libro recoge –según mi punto de vista- las respuestas más abarcadoras y repite aquellas que aportan nuevas informaciones o datos de interés. Comienzo con la entrevista de Carlos Tamayo, -única dislocación temporal- aunque no haya sido la primera, pero es una de las más completas: pensada y elaborada que recoge gran parte de su vida. El libro termina con la entrevista de Armando Chávez, días antes de su muerte.