El paraíso de John Milton no está perdido
Uno de los poetas más agredidos es el inglés John Milton; solo que, así como ha sido atacado, también ha sido defendido. La crítica con frecuencia menciona su célebre poema épico El paraíso perdido, pero olvida otras obras tan prestigiosas como sus sonetos y sus textos en prosa. Milton nace el 9 de diciembre de 1608 y muere el 8 de noviembre de 1674. Noviembre y diciembre serán, pues, siempre propicios para agasajar a uno de los mejores escritores de la literatura inglesa.
John Milton, que consideraba el latín como una segunda lengua, escribía tanto en ese idioma como en inglés. Sus prosas y sus versos poseen una fuerza tal, que muestran la potencia y el dominio de la expresión de un escritor al que poquísimos se comparan, aunque es muy fuerte su influencia en escritores posteriores. El paraíso perdido ―por no dejar de hablar de su composición más aclamada― es, sin dudas, un poema con el cual el lector se puede sentir totalmente identificado. Están presentes en este libro las tentaciones, luchas, aspiraciones, fracasos y arrepentimientos del Hombre, verdadero protagonista del poema; mientras el antihéroe, Satanás, es descrito como un derrotado. Ello pone de relieve dos de los ideales por los que luchó Milton durante toda su vida: la justicia y la libertad.
La crítica se ha escudado en que la poética miltoniana ha opacado su prosa que, por ello, no ha sido tan estudiada como aquella. Sin embargo, se hace necesario destacar las razones por las que no se ha hecho énfasis en estos escritos. Se arguye que los temas abordados por Milton en estos textos ya no presentan actualidad y que muchas veces sus palabras van del fanatismo al extremismo. Pero, para hacer una revisión a fondo de la prosa de Milton, hay que entender que el patriota emergía en esas opiniones; que el Milton de la vida pública, el Milton de la política, necesitaba, ansiaba las controversias. De ahí que sus tratados antiepiscopales, los trabajos que abordan el divorcio y el matrimonio y aquellos referidos a la monarquía constituyan una importante e imponente parte de su producción literaria, marcada por un estilo clásico donde se muestra el espíritu erudito del autor. Y esta puede ser otra de las razones por las que no son estudiados estas obras: la dificultad para entender una manera de escribir muy suya y muy clásica a la misma vez. Las formas oratorias alcanzan en Milton un vuelo tal, que se tornan complejos pasajes, casi indescifrables. Pese a estas dificultades primeras, que se rebasan con los deseos de conocer más la época y las circunstancias que rodearon la vida del poeta inglés, en estos textos se leen los ideales del Milton que deseaba llegar a su gente, que quería influir en el mayor número de personas ―no son pocos quienes lo consideran, de alguna manera, un publicista de su tiempo.
La poética de Milton ―no solo ceñida a El paraíso perdido, El paraíso recobrado y Sansón luchador― abarca un número considerable de hermosos sonetos, elegías, canciones y una mascarada. Algunos de sus primeros poemas fueron compuestos entre los 16 y los 21 años. Y en estas tempranas composiciones latinas descollaba la majestuosidad del verso del Milton maduro. Una singularidad de este autor es que su maestría le permite emplear desde el verso libre hasta las estructuras más tradicionales.
Dos de los más llamativos poemas de Milton son “Ad Patrem” y “Lycidas”, ambos dedicados a personas muy cercanas a él. En el primero, de 1637, se lee al Milton hijo, que tiernamente despide al padre, y junto a su gratitud y amor, se aprecia al Milton defensivo, incluso huraño. Esta contradicción permite una calidad y un tono del poema, superiores a muchos de los sonetos de juventud. El segundo, de 1638, constituye un homenaje ante la muerte de su amigo Edward King, y pudiera considerarse una de las elegías pastoriles más hermosas y excelsas de la lengua inglesa.
Mucho ha dado que hablar este escritor inglés, tanto es así que llegó a ser tema de discusión en los salones de la Inglaterra de los siglos XVIII y XIX. Y es que su personalidad y su impresionante manera de componer durante mucho tiempo recibieron fuertes ataques.
Todavía hoy nos sorprende la manera en que Milton puede aparecer en la literatura universal sin alertarnos. En el pasado mes de septiembre, el fantasma de este excepcional autor desató otra controversia ―palabra y acción tan caras a Milton― cuando Jennifer Batt, profesora de Literatura inglesa en la Universidad de Oxford, encontró el manuscrito de un poema suyo. La composición, descubierta en la Colección Harding ―la mayor del mundo en cancioneros y antologías poéticas populares― de dicha Universidad, se titula “Extempore upon a Faggot”, y aunque nada tiene que ver con el estilo miltoniano, lleva su firma. Bajo discusión está la autoría de este poema, como bajo discusión están el estilo de Milton y su paraíso literario: sus letras, los textos que legó a sus lectores. Porque el paraíso de John Milton no está perdido; lo hemos de ir redescubriendo en cada lectura.
