Apariencias |
  en  
Hoy es lunes, 25 de noviembre de 2019; 12:28 AM | Actualizado: 25 de noviembre de 2019
<< Regresar al Boletín
No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 8 No 7 No 9 No 6 No 5 No 4 No 3 No 1 No 2
Página

Félix Sánchez: el hechizo de la historia

Fabulaciones, 10 de diciembre de 2010

Quizás lo que despierta mayor interés en la obra de Félix Sánchez (Ceballos, Ciego de Ávila, 1955) es el hábil tratamiento de los conflictos que enfrentan al hombre común con una circunstancia marcada por las conmociones de su tiempo, sutilizando los nexos que unen las historias personales con la Historia.
 
Uno de los textos más elocuentes en este sentido, entre los más representativos de su reciente producción, es "Los confines de la muerte" con el que obtuvo este año el Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar.  En el cuento se aprecia un desplazamiento de la mirada hacia dentro, hacia una suerte de vida profunda donde el espacio se humaniza y la realidad se capta desde una intensidad mayor. Consigue así acentuar la tragedia de los personajes como no hubiera sido posible de otro modo, tragedia que podría ser la metáfora de una mayor si se consideran ciertos guiños y sutiles referencias que recorren el relato.

Hacia tales coordenadas se ha ido desplazando su narrativa en la última década con la publicación de las novelas Zugzwang (Premio UNEAC 2004), Tulio y los elefantes verdes  y Las ruedas de la fortuna (Premio Guillermo Vidal 2009), entre otros títulos.  En Zugzwang asistimos a una historia bastante singular, la de un hombre que decide erigir su propio mundo rompiendo con una existencia atrapada entre dos realidades contrapuestas. En la segunda obra se cuenta la odisea de un joven en pos del premio que otorga el Primer Maratón de la Amistad, auspiciado por la antigua RDA a finales de los 80, en el cual resultará finalmente vencedor. En Las ruedas de la fortuna reaparecen los protagonistas de la novela anterior y el eje argumental vuelve a centrarse en el premio —que a esas alturas aún no ha podido ser disfrutado por el ganador—; sin embargo, el país ha cambiado, inmerso en la crisis de los 90, y la vida de los personajes comienza a tomar derroteros inesperados.

Todos estos relatos comparten la mirada lúdica, irónica,  a veces inquietante, con que el autor se empeña en indagar en las arenas movedizas de la Historia, allí donde se originan las grandes caídas pero también muchos de esos pequeños derrumbes, los personales, que pueblan el drama humano. Comparten, además, la excelencia de una prosa trabajada con esmero, un lenguaje que asombra con su ductilidad —la capacidad de Félix para la  creación lingüística es uno de sus más eficaces recursos—, entre otros aciertos que imprimen a la obra una calidad convincente.

En breve saldrá a la luz Las ruedas de la fortuna bajo el sello de Ediciones Unión; también comenzará a circular el cuaderno que Letras Cubanas dedica cada año al ganador del Premio Cortázar y a las menciones. De modo que los lectores ávidos de buena literatura  tendrán la oportunidad de acercarse a la poética de Félix Sánchez y corroborar estas impresiones. Espero que sea una experiencia gratificante, como lo ha sido la mía.

Lázaro Zamora Jo

Fragmento de la novela Las ruedas de la fortuna (en proceso de edición)

 El tío Luis no sabía cómo seguir. Tulio había dejado de mirarlo, contemplaba sus piernas pedaleando en el vacío.

—Mira. Fue algo sentimental. El padre me ablandó primero, me contó la historia de su hijo, un niño que estudia música. Un caso del montón pero que a uno que fue músico, que es músico, lo conmueve, Tulio. Hace las pruebas el niño y le dicen que desafina, que no tiene oído ni para escuchar truenos, y el niño se va a llorar, dice que dejará la escuela. Y el padre y la madre, que habían soñado con el hijo tocando en orquestas importantes, con Formel, con Cándido Fabré, llegando y saliendo, de aeropuerto en aeropuerto, van a ver a alguien con influencia. Ese los manda a ver a otro, gente sensible que se conduele con ese caso. Y al fin deciden cambiar la planilla del niño, ponerle una mejor nota. Un fraude piadoso. Y van a la escuela, y mientras esperan al profesor con quien se ha coordinado el cambio, la reparación de la injusticia, el niño oye que tocan un saxofón en una de las aulas y se va a allá y pide le dejen soplar ese instrumento, que es lindo y es lo que más le gustaría tocar. Y ahí mismo el escándalo. Qué labios esos, qué pulmones para sus años. Qué limpieza en las notas. ¿Quién dijo que este niño talentoso tiene oído de burro? ¿Quién?
—Es matrícula, papá. Felicidades. Solo hay un pequeño problema.
— ¿Cuál?
—Que usted debiera conseguirle un saxofón.
— ¿Comprarle un saxofón?
—Conseguirle. Comprar, lo que se dice comprar, es algo muy difícil. No los hay en venta. Y si alguien lo tiene y sabe lo que vale, pide un ojo de la cara. Le digo conseguirlo con un músico, un músico que no se quiera aprovechar de usted, un músico de buen corazón.
Ya bastaba por hoy. Tulio llegó a trescientas y bajó las piernas. Rió al mirar al tío Luis.
— ¿Y tú eres ese músico de buen corazón?
—No me lo creo… solo que…
Tulio aplaudió teatralmente, se dio unas palmaditas en las rodillas y regresó a la cocina.
—Este tío mío ya no tiene saxofón. Si deciden organizar la orquesta, una de esas cosas que le dicen “rescate”, vamos a rescatar esa tremenda orquesta que fue Revelación 85, tendrá que tocar las claves o las maracas.
— ¿Cuánto le pidió por él?
— ¿Cuánto? Nada. Se lo regaló —Fefa le tendió a Tulio la taza con la infusión de caña santa calentita—. Y luego se quedó llorando, conmovido por esa historia que le recordaba tanto la suya. Ay, Tulio, qué tío tienes.


Embajada de la República Federal de Alemana,
La Habana, 11 de enero de 1994.

Estimado señor Tulio Ojeda

Su carta fue recibida y pasada al encargado de asuntos culturales. El se pondrá en contacto con usted para conocer con todo lujo de detalles el caso y buscar una solución de ser cierto lo que usted demanda.

Saludos cordiales,

Georg Trefftz
Embajador


Le pareció a la vendedora muy bien, muy argumentada, su tercera carta, con esas cosas sobre la gran cultura germánica, sus pintores y músicos, que siempre halagan tanto a los alemanes.

— Has estado escribiéndoles durante todos estos años.
 —No. Casi no les escribí durante 1992 y 1993.
 —Es que no estábamos para cartas, ¿no?

Se sonrió Tulio. Sabía a qué se refería la vendedora: al terrible manto negro. Ella también había tenido que hacer muchas cosas para vivir en ese tiempo. Ella y su madre, su madre hacía unos pudines sin leche con sabor a canela que eran una delicia y se los arrebataban los muchachos de la Rosa Luxemburgo, que entonces tenían un aula adicional por acá, porque una parte de la Rosa Luxemburgo se había desplomado y los materiales podían demorar casi todo el curso en llegar.

Esas brujitas que colgaban en un extremo de la Gran Pizarra Blanca, eran un recuerdo de aquellos años. Ven a verlas, esta es Zunilda, esta Otilia, esta negrita es Victoria. Compraba pedazos de colchones de espuma, los coloreaba, recortaba el cuerpo y las cabezas, subía a las brujitas a sus escobas, las embellecía con sombreros puntiagudos con plumas y lentejuelas. Iba todos los domingos al Zoológico a venderlas.
—Vaya, así que eras tú quien hacía las brujitas.
Tulio las había visto, las recordaba.
—Un secreto, eh.
La rubia del pelo pésimamente teñido, ahora cualquiera dice que es peluquera y le desgracia la cabeza a una infeliz, estaba sentada junto a la puerta, leyendo Hágase un solitario, divirtiéndose un poco más con las décimas del libro. Al terminar cada una, rasgaba un laúd imaginario y arremetía contra la otra. No había estudiantes hoy y ningún médico preguntaba por libros de guerra.
—Acerca esa oreja.
Tulio se rió. Va y tan cerca podría olerla, ver los dibujos de los pulsos, determinar por fin si eran jeroglíficos o simples dibujos que nada tenían que ver con el incienso que siempre ardía en el local.
—Los colchones se conseguían en el hospital. Había que ir allí.
Hizo una mueca.
 — ¿No? ¿Colchones donde ha muerto gente tuberculosa, con gangrena?
 —Sí. Pero yo los lavaba bien, los desinfectaba con agua hirviendo. Porque las brujitas eran para los niños.
 A la vendedora le había dado últimamente por fumar. Un vicio que casi había vencido. Pero entonces la torturaba la ansiedad. Tomaba el cigarro como una actriz. El humo azuloso se mezclaba con el azul de sus ojos y se diluía sobre la Gran Pizarra Blanca.
 Esperó Tulio que se esfumaran las últimas volutas. Si ella le ayudaba con las cartas debía confiarle las razones de que luego de tanto tiempo la reclamación del viaje hubiera vuelto a ser algo importante para él y Fefa y el tío Luis. Para cualquiera sería fácil encontrar una respuesta: tratas de huir de este manto negro, hijo. Unos en balsa o metiéndose en las embajadas, tú en un avión, con el pretexto de un viaje prometido. Pero al final te perderías en Berlín, se quedarían en el aeropuerto los viejos combatientes Sigurd, Horst, Manfred, Dieter, esperándote, con sus abrazos de orgullo por ver en ti a un hijo fiel.
 Le dijo la verdad.
 —Fue gracias a mi encuentro con Hans Modrow.
Le pareció lógico que a ella no le dijera mucho ese nombre.
—Pensé que estaba muerto. Era el primer secretario del partido en Dresde, la provincia donde nació Brigitte Ubel, cuando ocurrió aquello en 1989.
Para poder continuar explicándole, Tulio elaboró una tarjeta numerada con la pregunta: ¿Quién era y es Hans Modrow? La sacó mentalmente del bombo y la respondió para la vendedora. El 13 de noviembre de 1989 había renunciado el Presidente del Consejo de Ministros y Hans Modrow  asumió ese cargo. Creyó que sería posible salvar el país con algunas medidas de emergencia. Pero en marzo de 1990 los democristianos ganaron las elecciones. En octubre Hans Modrow no se retiró a lamentarse, fue elegido diputado al Parlamento por el Partido del Socialismo Democrático.
 La vendedora aprobó con un movimiento de cabeza su respuesta. Le dijo que sin dudas había logrado con Brigitte Ubel un entrenamiento que aún mantenía.
 —No solo las piernas. Tienes esa cabeza preparada para lidiar con decenas de nuevas tarjetas, Tulio. Es una lástima que no haya otro Maratón de la Amistad.
 Le dio las gracias por el cumplido y le aclaró entonces lo del encuentro con Hans Modrow. Era real, había venido a la Isla en octubre. De  1993. Su foto y sus palabras en la prensa lo habían conmovido. Brigitte Ubel vivía en Pirna cuando Hans Modrow era su secretario del Partido y lo consideraba un hombre bueno y capaz. Hans no permitirá que nos ocurra lo mismo que a los polacos. Por eso le había parecido más increíble que aquellas manifestaciones hubieran empezado por Dresde, esa ciudad al sur donde Hans Modrow llevaba firmemente las riendas del partido. Había recortado y guardado la entrevista. En ella Hans Modrow había dicho algo que renovó sus esperanzas.
 — ¿Habló del maratón? ¿Se interesó acaso por el maratón?
 —No, no tanto. Pero dijo esto, escucha. Voy a sacar otra tarjeta. ¿Qué sabe de la entrevista que concedió Hans Modrow al periódico Granma en 1993? “El PDS se pronuncia porque se cumpla lo establecido en el Tratado de Reunificación en cuanto a que las obligaciones internacionales de la RDA serán respetadas y cumplidas”. Luego agregó: “Hay que recordar que la RDA fue el segundo socio comercial de Cuba y en ello radican el deber y la obligación expresada antes”.
 La vendedora abrió mucho los ojos, asombrada por la declaración de Hans Modrow y mucho más por la habilidad de Tulio con las tarjetas. Le pareció que era como si Hans Modrow, con su autoridad anterior y de ahora, estuviera diciendo: “Soy un diputado al Parlamento Federal, señor embajador Georg Trefftz. Hay que cumplir esa deuda que tenemos todos con Tulio Ojeda, el ganador del Primer Maratón de la Amistad”.
 —Lo mejor habría sido hablar con él.
Tulio le dio la razón. Pero es que había sabido de la visita, iniciada muchos días antes de la entrevista, cuando ya no tenía tiempo para verlo. Esos días el tío Luis había estado ingresado y ni él ni Fefa salían de su lado. No tenían más que al tío Luis y su enfermedad pulmonar en la cabeza. El mismo día en que le dieron el alta al tío Luis fue que vio a Hans Modrow en el periódico. Un periódico ya viejo. Vio su foto. Era un hombre optimista, sonreía, su rostro noble, de actor ideal para representar curas y párrocos, su cabellera blanca y bien peinada, le daban todavía ese aire de hombre bueno al que se refería Brigitte Ubel. Decía lo mismo del camarada Steffen Baumann, que vendría a la premiación.
 Sintió suspirar a la vendedora. Una buena oportunidad perdida, Tulio. Ya no había nada que hacer con Hans Modrow. Ahora lo que estaba a su alcance era el señor Georg Trefftz. A nuestro alcance, había dicho.

 

María Virginia y yo
Sindo Pacheco
K-milo 100fuegos criollo como las palmas
Francisco Blanco Hernández y Francisco Blanco Ávila
Enlaces relacionados
Reforma constitucional
Decreto No. 349
Editorial Letras Cubanas
Editoriales nacionales
Editorial Capitán San Luis
 
Página
<< Regresar al Boletín Resource id #37
No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 8 No 7 No 9 No 6 No 5 No 4 No 3 No 1 No 2