Grako y sus grakerías
En este artículo voy a referirme a la parte humorística de la obra del escritor José Luís Rodríguez Alba, nacido en Cabaiguán en 1932. Con ese fin le solicité al aludido algunas informaciones sobre su vida. Cuando me dijo que ya a los doce años era un hábil “despajador” y sabiendo de la pata humorística que cojea, pensé que se trataba de otra más de sus humoradas. Pero luego, al ver su autobiografía, pude leer que había sido “despajador en la escogida de Cuervo”. ¡Ah, un niño ganándose la vida como tabacalero! Su infancia humilde lo había empujado a desempeñar éste y otros modestos oficios, pero luego, con su constancia y dedicación, llegó a ocupar distintos cargos de dirección.
En su juventud había adquirido ya bastante preparación, merced a la biblioteca de su padre —la única fortuna que le quedaba tras haberse arruinado— a la que tuvo acceso sin limitaciones y después de “leer, leer, leer” se dedicó a “escribir, escribir, escribir” y prodigar la cultura en su pueblo natal, siendo fundador y partícipe de los principales talleres literarios con un reconocido trabajo que le valió ser nombrado Delegado Municipal de Cultura. Siguiendo una ininterrumpida carrera en esta esfera llegó a ocupar cargo de dirección en la Editorial Letras Cubanas, del cual se jubiló hace algunos años para… ¡seguir escribiendo! Nada, que “perro huevero ande o no ande”.
Su prolífera obra incluye incursiones en el periodismo, escribió crónicas y reportajes; se destacó en el ensayo, el cuento, la poesía, paseándose en esta última por las sendas y vericuetos de los más castizos sonetos y nadó en nuestra cristalina y nunca bien ponderada décima criolla.
Debo mencionar algunos de sus libros publicados: Una cosa es con guitarra, primer premio en décimas en el Concurso 26 de Julio (reeditado en España); La risa en cueros, ensayo, premio y edición en el Concurso Literario Benito Pérez Galdós de la Asociación Canaria de Cuba; Palabras sucias, ensayo.
Algunos premios importantes han sido: Hucha de Plata, Los del Alba XXV concurso de cuentos Hucha de Oro (Madrid, España); Segundo premio en Concurso Literario “El tiempo y sus relatos” (Exmo. Ayuntamiento de Palencia, España).
No voy a abundar en los jurados que integró ni los múltiples eventos en que ha sido partícipe, pues debo “ir al grano antes de que me pongan el parche”. Así que, si ha logrado llegar hasta esta línea, amigo lector, le recomiendo que siga leyendo, que ahora viene el pollo del arroz con idem.
Cuesta creer que el literato José Luís Rodríguez Alba sea el mismo que con el seudónimo de Grako firmaba sus trabajos humorísticos en Palante, Dedeté, Melaíto, Juventud Rebelde o Bohemia.
De cómo aparecieron las grakerías
Después de cierto tiempo de estar publicando cuentos y artículos de humor, José Luís empezó a intercalar, sobre todo en Palante, sus conocidas “grakerías” inspiradas en las “greguerías” del maestro don Ramón Gómez de la Serna.
La palabra “greguería”, cuyo primer significado en el diccionario es “algarabía”, fue acuñada por Gómez de la Serna en 1912 para identificar sus sentencias breves e inteligentes, y a partir de ese hecho, aparece en el mataburros con esta acepción adicional: “Imagen de carácter personal y sorprendente de algún aspecto de la realidad”.
Algunas greguerías de aquel autor son las siguientes:
Greguerías, aunque sin llamarlas así, fueron redactadas por escritores famosos: Quevedo, Zorrilla, Jardiel Poncela y también las hubo entre escritores cubanos, especialmente Eladio Secades en sus relevantes Estampas de la Época; hasta llegar a Grako, quien les imprimió su sello personal por lo que no incurrió en ningún dislate al llamar a las suyas “grakerías”•
Debo señalar que al comenzar a publicar sus grakerías las firmaba con el seudónimo “Grako”, por tanto, ambos términos aparecieron juntos. Él mismo apunta, con respecto a lo extenso de sus nombres y apellidos “(…) sospeché que era demasiado para mis potenciales lectores y que si quería ganarme alguno y ser admitido en la república de las “Greguerías” no tenía otra salida que usar un seudónimo”.
Y queriendo hacer honor a aquel Tiberio Graco, que al igual que su hermano Cayo fuera tribuno y orador de la antigua Roma, el que se sublevó contra la avidez de los terratenientes de la época, se puso Grako con K. Y lo que escribió Grako llamó “grakerías”. Y vio Dios que era bueno.
Las grakerías publicadas, sumadas a las inéditas, son muchas y de distinta estructura. No obstante, el que esto escribe intentó lograr cierto ordenamiento para una mejor comprensión de las técnicas empleadas por su autor. Veamos pues, algunas de sus grakerías, agrupadas según el mencionado orden.
Retruécanos o juegos de palabras:
Jugar con dos acepciones de una misma palabra:
Definiciones o consecuencias de algo:
Asociación inteligente de dos elementos:
Examen, calificación y nota final a las grakerías
¡Sobresaliente! ¡Te la devoraste, Grako! Y todo el mundo sabe que en Cuba, decir “Te la devoraste” es el equivalente a la frase castiza “Le diste la patada a la lata”. Por tanto y demás —¿podrá decirse así?— propongo que, en lo adelante, al ver a alguien reírse en solitario, se diga entonces:“El que solo se ríe de las grakerías se acuerda”.
