Apariencias |
  en  
Hoy es lunes, 25 de noviembre de 2019; 12:24 AM | Actualizado: 25 de noviembre de 2019
<< Regresar al Boletín
No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 8 No 7 No 9 No 6 No 5 No 4 No 3 No 1 No 2
Página

Jaime Sarusky: sobreviviendo al tiempo

Tania Cordero, 17 de diciembre de 2010

La trayectoria de Jaime Sarusky resulta singular dentro de las letras cubanas. Lo más frecuente es que un joven escritor haga sus armas en el periodismo y después se consagre a la literatura o simultanee ambos oficios, a la manera de García Márquez o Vargas Llosa. Sarusky era ya uno de los escritores emergentes más reconocidos hacia el centro de la década de los sesenta cuando se concentra sobre todo en el inquieto oficio de periodista que venía ejerciendo intensamente desde 1959. El anuncio de su Premio Nacional de Literatura 2004 viene a vindicar también la reflexión cultural y prestigia un género tan debatido como el testimonio, variante en la que Jaime se destaca con sus libros Los fantasmas de Omaja (1986) y La aventura de los suecos en Cuba (1999).

El máximo galardón de las letras en la Isla reconoce también el valor de la perdurabilidad de sus textos. Las novelas La búsqueda y Rebelión en la octava casa, publicadas en los sesenta, siguen siendo editadas, leídas, comentadas en la actualidad. Su regreso a la narrativa con Un hombre providencial, Premio Alejo Carpentier de novela 2001, confirma la vitalidad de este caballero agudo, de los pocos que aún trata a todos de usted; habla bajo y atinado, enseña un humor galante y prefiere la sonrisa como huésped diaria.
 
-Sus libros Los fantasmas… y La aventura… se refieren a la presencia de las comunidades extranjeras con influencias más o menos notables en la cultura cubana. ¿Qué lo motivó en cada caso y por qué no ha escrito algo similar sobre la comunidad hebrea de la que desciende su familia?
 
-Usted que es periodista y se entera leyendo dos líneas de Documentos para la historia de Cuba, de Hortensia Pichardo, que había en la antigua provincia de Oriente comunidades de escandinavos y rusos, ¿le hubiera interesado averiguar sobre eso o no?
 
-Claro que sí, sobre todo por la parte de los rusos, porque viví en Moscú.
 
-Bueno y yo por la parte de los escandinavos, entre otras cosas porque ya yo había estado en Suecia veintipico de años antes. Yo estudiaba en Francia y me iba en las vacaciones a Suecia a fregar platos y hacer un dinerito rápido. Saber que había suecos en Cuba era muy estimulante. Además, ya tenía cierto conocimiento porque tiempo antes había estado en Omaja y durante las investigaciones acerca de esa comunidad di con esa frase de Hortensia Pichardo. En Omaja hubo finlandenses y en el cementerio yo vi un Christensen, un apellido danés, y me llamó la atención, sobre todo, porque era un bocadito periodístico. Dice Moreno Fraginals en el prólogo a Los fantasmas de Omaja que tal vez el hecho de ser hijo de emigrantes era una de mis motivaciones, pero yo le garantizo que puedo ser el más perfecto hijo de emigrantes que si no fuera periodista no me hubiera interesado tanto. En cuanto a los hebreos, publiqué un trabajo en la revista Revolución y Cultura hace dos o tres años. No quiero historiar a los hebreos porque tengo otras prioridades como novelista, pero de todas maneras, aunque no sea la historia de la colonia hebrea, contaré —a mi manera— una historia por la vía de la experiencia personal, probablemente con mucho conocimiento de causa, que sería más interesante y potable.
 
 
-¿Cómo y por qué decidió irse a estudiar a Francia?
 
-Déjeme explicarle que el mejor negocio de mi vida fue perder el negocio que yo tenía. Mi padre me había dejado un poco de dinero. Yo era total y absolutamente inexperto. Me costaba mucho trabajo aceptar la autoridad de mi familia, más bien estaba casi siempre en pugna con aquellos que querían dirigirme de una manera que no me parecía la más adecuada desde el punto de vista humano. Por razones sentimentales decido poner una tienda en Mariano. El tío de la novia también tenía negocios y si bien al principio compartíamos sin problemas, luego la situación se fue poniendo tensa por el pretendido papel rector que quería llevar el padre de la joven. Así que la novia se fue. Y cuando me quedo solo es que empiezo a escribir más. Porque ciertamente cuando tenía dieciséis, diecisiete años me reunía con otros tres muchachos en el Instituto de Santa Clara y hacíamos un periodiquito donde comenzamos a escribir los primeros intentos. Cuando me mudo para La Habana, en el año 47 ó 48, me pongo a trabajar en una joyería y cuando el jefe no estaba en la oficina intentaba escribir algún cuento o artículo. O sea, me interesaba la literatura y el periodismo. Me mudé para la tienda, hice una barbacoa, me independicé y me puse a escribir por las noches y un tiempito después a colaborar en el periódico El Sol de Mariano. Mi tienda se convirtió en una tertulia literaria, no tenía nada que ver con el comercio ni la actitud, ni el modo de llevar aquello. En el 53, una tienda modesta, muy humilde, prácticamente sin dinero, tenía sus dos vidrieras dedicadas al centenario de Martí. Entonces mi proyección no era nada comercial. Estaba mal ubicado. Perdí la tienda, después de unos cuantos intentos por venderla. Pude vender la opción del lugar y no la mercancía, que tuve casi que regalarla. Con las ruinas de lo que quedaba de la tienda me fui a Francia a estudiar Literatura Francesa Contemporánea y Sociología del Arte.
 
Retamar y otros se refieren a mí diciendo «Fulano quemó las naves». Sí, eso hice, quemé las naves sin ser Hernán Cortés.
 
-¿Cree en la pertinencia actual del testimonio como género literario?
 
-Creo en la pertinencia de cualquier género siempre y cuando esté bien hecho y esté aportando cosas. Un testimonio mal escrito, aunque lo que esté diciendo sea muy bueno, si no está bien estructurado no sirve y la culpa no es del testimonio sino de quien lo escribe. De vez en cuando se pone de moda lo epistolar…
 
-Hasta es el plato fuerte de algunos Premio Nobel recientes.
 
-Exactamente. El problema no está en el testimonio sino en cuánto aporta o enriquece el conocimiento humano o el lenguaje.
 
-Son recordadas entrevistas suyas, como aquella extensa a Nicolás Guillén en Revolución. Como protagonista, ¿qué recuerdos conserva de esa época y de las condiciones socio-culturales en las que se movió el periódico, Lunes de Revolución y La Gaceta? ¿Qué los vinculó y diferenció?
 
-El periódico Revolución aparece en los primeros días de enero de 1959; Lunes de Revolución en marzo de ese mismo año y La Gaceta en el 62. Todo era muy distinto. Revolución era el periódico de agitación del Movimiento 26 de Julio que tuvo muchos aportes desde el punto de vista gráfico. Con letras de 64 puntos se movilizaba al país ante amenazas de invasión o la Crisis de Octubre o Playa Girón. Lunes de Revolución es un fenómeno fuera de toda comparación con las revistas anteriores. Desde el punto de vista cultural, intelectual, Orígenes es muy importante, pero desde el punto de vista de llevar la cultura al pueblo, que la cultura no sea un mero difusor de un grupo, este tabloide es paradigmático. Lunes publicaba cien mil ejemplares y a veces más y se repartía gratuitamente con el periódico. De repente allí se ventilaban temas que podían chocar incluso con lo que aparecía en el periódico. Por ejemplo, tiraban bombas en centrales azucareros o estaban quemando los cañaverales y esos eran los cintillos de Revolución, mientras que en Lunes, preparados unos días antes, se leían temas culturales que no tenían nada que ver con eso. El asunto le chocaba a muchos revolucionarios y varios dirigentes lo criticaron. ¿Pero cuál era la otra opción si se quería dar información y llevarle la cultura no a un grupo, sino a la mayoría? Entonces obviamente era un conflicto, independientemente de que se estuviera de acuerdo o no con la actitud de los escritores o artistas que hacían Lunes. Todavía hoy se discute sobre lo que significó este tabloide. Pienso que todavía es muy temprano para poder juzgar el verdadero papel de Lunes, su verdadera importancia o no. Creo que cuando los norteamericanos decidan no seguir acosando a Cuba y la tensión no siga subiendo, cuando pase el tiempo y la historia sea una historia vieja, y el cubano de ese momento no esté presionado por circunstancias muy contingentes, solo entonces podrá hacerse muy fríamente y sin pasión el juicio que realmente merece Lunes.
 
-¿Y La Gaceta?
 
-La Gaceta ha jugado un papel importante con sus altas y bajas. Se lo dice alguien que durante un tiempo fue su jefe de redacción. Pero de ninguna manera puede haber comparación, porque son cosas muy distintas, entre Orígenes, Lunes o La Gaceta.
 
-En su novela Un hombre providencial se adentra en la temática histórica. ¿Cómo realizó la investigación para ese libro y de qué forma fue tomando cuerpo literario?
 
-Fue una frescura mía meterme en esa aventura. Parto de un personaje histórico que me llamaba mucho la atención, William Walker, un hombre de mediados del siglo XIX que llega al estado de Sonora y Baja California, que pertenecía a México, con un grupo de hombres, toma la capital y une a ambos estados, los convierte en una república de la cual se proclama presidente. Allí estuvo varias semanas hasta que fue expulsado. Con un solo zapato caminó por el desierto de Sonora. Sus fieles lo estaban esperando en la frontera de los EE.UU. y así pudo salvarse. Cinco años después repite la acción con un puñado de hombres, llega a Nicaragua, ocupa algunos pueblos y pequeñas ciudades y termina en la capital, Granada, meses después se hace presidente de Nicaragua. Y yo me preguntaba, cómo fue posible eso. Me puse a investigar. Me llevó muchísimos años, no solo la investigación, sino también lograr hacer novela y no historia. En realidad el gran triunfo para mí fue encontrar el hilo conductor de la novela, que fue el personaje de Ricardo, un muchacho joven. Fue un hallazgo porque este joven, metido entre la gente de Providence (el nombre de Walker en la novela) es quien empieza a contar el desarrollo de esa presencia allí. Así es que logro dar esa zaga de la presencia de Walker no en Nicaragua, sino que le puse la República de Granada.
 
-Si hablamos de retos para enfrentar los géneros, usted ha sabido transitar por los del testimonio y los de la novela. ¿Cuáles enfrenta en cada uno?
 
-En el testimonio se hace un fino trabajo de edición; en la novela un fino trabajo de invención. Yo no puedo inventar en un testimonio, a menos que con lo que yo tenga no esté satisfecho y vuelva al testimoniante a buscar más. De lo contrario, tijeras, porque el hombre esté repitiendo o diciendo cosas intrascendentes.
 
-La búsqueda se incluye entre la literatura típica de los primeros años de la Revolución. ¿Cómo ve esa novela y sus contemporáneas a la luz de hoy?
 
-Lo que se plantea en La búsqueda, más que lo que está ocurriendo en los primeros años de la Revolución es lo que había ocurrido antes. Es decir, visto con una mirada objetiva, de alguna manera esa novela estaba dando lo que eran todos los caminos cerrados para la gente antes del 59, aquella realidad social. Es el conflicto de alguien que quería tener parte en esa sociedad a través de la música. Esa historia, con todo lo que sucede y lo que no, forma parte del contexto de fines de los años cuarenta y principios del cincuenta. Hubo algunas novelas que plantearon toda esa frustración, pero muchas contaban los acontecimientos posteriores al triunfo. Por eso es y no es típica de aquella etapa.
 
-En momentos de recuento, como este, ¿qué le interesa que quede para la posteridad de un intelectual como usted?
 
-De nada vale que yo piense en eso porque uno no escribe su propia historia. En primer lugar, hay un fenómeno inevitable: la muerte. Después que uno se muere no tiene manera de defender nada. Son los otros los que se encargan de escribir su historia, cada quien a su manera. Trato de responderle con objetividad y honestidad. Mi trayectoria no es tanta, pero tengo una obra que ha ido sobreviviendo al tiempo. Me parece muy importante, que todavía hoy —43 años después de la primera edición de La búsqueda— estemos hablando de esa novela. Pobre del escritor que publique algo y diez años después ya esté todo olvidado. A todo escritor o artista le gustan los aplausos, de lo contrario no lo sería. Ese bichito de la vanidad es una especie de motorcito que ayuda a movilizarlo a uno. Y no está mal, siempre y cuando no se exagere, como hacen algunos pavos reales por ahí.

Tomado de www.centroloynaz.cult.cu

María Virginia y yo
Sindo Pacheco
K-milo 100fuegos criollo como las palmas
Francisco Blanco Hernández y Francisco Blanco Ávila
Enlaces relacionados
Reforma constitucional
Decreto No. 349
Editorial Letras Cubanas
Editoriales nacionales
Editorial Capitán San Luis
 
Página
<< Regresar al Boletín Resource id #37
No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 8 No 7 No 9 No 6 No 5 No 4 No 3 No 1 No 2