Gracias a la Vida: el largo jueves de Lina de Feria
“el jueves –una hora de jueves,
para arreglar el mundo–
(siempre)”
Edel Morales
Como una fuerte tradición arraigada, el pasado jueves 16, en la Casa Cultural del ALBA, se celebró el espacio Gracias a la Vida. Para esta ocasión, Lina de Feria ofreció momentos de lujo. Tres fueron sus invitados: el poeta Edel Morales; el cantante y director del dúo Enigma, Miguel Oliver; y dos actores del grupo Para contarlo todo.
Lina de Feria, después de agradecer la presencia de la poeta y ensayista Caridad Atencio, del escritor Carlos Augusto Alfonso y de otros artistas, como es usual en la peña leyó un poema latinoamericano, esta vez "Lejos", del mexicano José Díaz. Luego, para presentar a Edel Morales, compartió su biografía y catalogó su obra como “poesía que contribuyó a diferenciar los textos más contemporáneos de la poética cubana”.
Para enriquecer el espacio y lograr una intimidad única, Lina de Feria realizó dos interesantes preguntas al primer invitado: ¿Cómo encontraste el camino para saber que lo que estaba dentro de ti debía proyectarse a la poesía?, y ¿aprecias Lejos de la corriente? A la primera, Edel Morales respondió: “siempre son cosas raras; en el origen, dos cosas: la lectura de textos de José Martí y de textos bíblicos”; a la segunda: “está considerado como resumen temático de veinte años de poesía, es un libro que me sigue pareciendo interesante”. Otra nota distintiva fue la opinión de Edel sobre las nuevas tecnologías: considera que se deben aprovechar las posibilidades que brindan, siempre que no superen el sentido de lo humano.
Edel Morales, con este pequeño preámbulo y sus sabias respuestas a Lina, crea el ambiente para recibir su poética. Los poemas que comparte con el público son textos cargados de la cotidianidad abrumadora del ser humano; son textos que nos descubren el universo, donde su autor se esconde y se muestra. "Viendo los autos pasar hacia Occidente", "El frío de los años", "Pisos húmedos", "El largo jueves", "P-r-o-f-éticas. (Palimpsesto en la Poética de Heberto Padilla)", "Mi hija de seis años copia al dictado una receta", "En la línea roja", "Los grandes hombres han comenzado a morir", y "Cansa vivir cada día" poseen la singularidad del viaje, el continuo movimiento entre el exterior y el interior del poeta. De estos dos lugares van arrancando detalles, imágenes, sensaciones, que luego golpean, estremecen al espectador. Porque fue estremecimiento lo que el público de Gracias a la Vida sintió con los versos de Edel, un estremecimiento que ya durará por siempre.
Para continuar esa hora infinita, Lina de Feria presentó a un cantante caracterizado por “su cubanía y alto magisterio”. Miguel Oliver interpretó canciones cubanas de profunda intensidad, para deleite de los presentes. “Proposiciones”, de Pablo Milanés; “La micro canción”, de Compay Segundo; “Candil de nieve”, de Raúl Torres; “Reclamo místico”, de Miguel Matamoros; y “¿Qué es la verdad?”, de Juan Carlos Pérez, igualmente armonizaron con la atmósfera poética de Edel Morales.
Y como colofón de este encuentro de jueves, el grupo Para contarlo todo interpretó “Un fogonazo para Virgilio”, un homenaje a ese grande de las letras cubanas. A partir de los textos En el insomnio, El infierno y El interrogatorio, la escena cobró vida para recordar la maestría de Virgilio Piñera. Las interpretaciones de Benny Seijó y Ricardo Martínez hicieron viajar al público por los tres relatos y encontrar en la teatralidad de la corta puesta en escena la solemnidad a través de la ironía y el absurdo.
Gracias a la vida por permitirnos compartir con nuestros artistas. Gracias a Lina de Feria por permitirnos estar a su lado “el jueves –una hora de jueves, / para arreglar el mundo– / (siempre)”. La invitación queda extendida para el próximo encuentro.