Homenaje a Dora Alonso en su Pinar del Río
“Que me vele el paisaje de Viñales, su vega más lozana, la entrañable presencia de su valle”, pedía Dora Alonso en su poema Testamento, suerte de acto literario de última voluntad que le sería concedido tras su fallecimiento. Y justo allí, en el accidente geográfico de sus afectos, entre mogote y mogote (o entre elefante y elefante), se reunieron un grupo de poetas y artistas de la localidad para rendir homenaje a quien formara, desde su trinchera literaria, a varias generaciones de cubanos.
La extensa jornada incluyó un paseo por la sede de la UPEC de Pinar del Río, en cuya galería se exhibe, desde el mes pasado, la exposición fotográfica Dora en la memoria, con diversos momentos de la vida de la genial escritora, capturados por el lente de Korda.
La Casa de la Cultura de Viñales abrió sus puertas a reconocidas figuras de las letras pinareñas como Nersys Felipe, presidenta de la Comisión por el homenaje a Dora Alonso; José Raúl Fraguela; Marcia Jiménez; Néstor Montes de Oca y Nelson Simón, entre otros, unidos en su afán de recordar y agradecer la obra de Doralina de la Caridad Alonso Pérez. Igualmente artistas de la plástica expusieron su obra en una muestra colectiva.
La jornada concluyó con una visita a la casa del escultor Pedro Luaces, en cuyos talleres se dan los últimos retoques a la escultura La pájara pinta, obra ganadora de un concurso convocado con el objetivo de rendir homenaje a uno de los más entrañables personajes de las novelas de Dora. Y es precisamente El valle de la pájara pinta, devenida, según algunos estudiosos, en equivalente criollo de Alicia, junto a Pelusín del monte, El caballito enano y La flauta de chocolate, su obra más representativa.
Esta actividad se suma a otras ya efectuadas desde septiembre como matutinos mensuales en escuelas primarias, tertulias, peñas y talleres en las instituciones culturales de la provincia.
Dora Alonso nació en Matanzas y mantuvo durante gran parte de su vida una actitud consecuente con los valores humanistas de la Revolución. Dedicó gran parte de su tiempo a una literatura que buscaba resaltar los valores humanos del campesinado cubano e inculcar el amor por la naturaleza. No obstante, también se dedicó al periodismo, y a redactar guiones para la radio, el teatro y la televisión nacionales.
Gracias a una extensa y fructífera carrera, fue merecedora de múltiples reconocimientos, como los Premios Casa de las Américas, en dos ocasiones, la Distinción por la Cultura Nacional, el Premio Nacional de Literatura y el Premio Mundial de Literatura Infantil José Martí.
