Alicia dialoga con la danza
El arte incomparable de Alicia Alonso
exalta la dignidad humana del hombre.
José O. Suárez Tajonera
La prima ballerina assoluta Alicia Alonso, directora general del Ballet Nacional de Cuba (BNC), es la autora del libro Diálogos con la danza, compilado por el doctor Pedro Simón, director de la revista Cuba en el Ballet, publicado en su sexta edición por la Editorial Letras Cubanas y presentado el pasado jueves en el capitalino Museo Nacional de la Danza.
El escritor Rogelio Riverón, director de Letras Cubanas, en sus breves palabras de apertura calificó dicha obra como un «texto peculiar, porque —en sus más de cuatrocientas páginas— la eximia ballerina incursiona en el "mundo mágico" de la danza con razón y emoción».
El crítico y periodista Pedro de la Hoz, presentador de esa joya de la literatura especializada, señaló que su ilustre autora no solo se convierte en Giselle —personaje por ella inmortalizado—, sino que también la comprende, la interioriza desde los puntos de vista psicológico y espiritual, y, por último, la incorpora a su inimitable estilo artístico. De acuerdo con el también columnista del diario Granma, Diálogos con la danza deviene un referente metodológico ineludible, porque en él la autora sintetiza principios filosóficos, sociológicos, éticos e ideoestéticos, y los aplica —con indiscutible maestría— al campo de la danza clásica. Según De la Hoz, el volumen constituye un diálogo eterno no solo con la danza, sino también con la prensa, porque en él hallamos entrevistas y reportajes realizados a la genial bailarina, coreógrafa y maestra, tan cubana como universal. Por otra parte, lo percibe como una radiografía del rico mundo interior de la fundadora —junto a los maestros Fernando y Alberto Alonso— de la emblemática Escuela Cubana de Ballet, una de las cinco mejores del orbe en el contexto de la enseñanza de dicha disciplina artística.
Diálogos con la danza —libro imprescindible en todas las academias de ballet, nacionales y foráneas— recoge un cúmulo de experiencias vivenciadas por Alicia durante más de siete décadas de exitosa trayectoria artístico-profesional en los mejores escenarios del planeta, registradas —con letras indelebles— tanto en la memoria poética como en el componente espiritual del inconsciente freudiano de esa mujer excepcional. Por otro lado, «ha utilizado la palabra para eternizar la danza, porque su verbo es creación y fundación», concluyó.
El doctor Pedro Simón explicó —a vuelo rasante— cómo nació y se estructuró ese texto paradigmático, «hijo legítimo» del intelecto y el espíritu de Alicia, devenido valioso testimonio legado por ella a las actuales y futuras generaciones de bailarines, coreógrafos, maîtres y amantes del arte de las puntas.
En declaraciones a la prensa nacional, la Dama de la Danza —después de agradecer al auditorio su grata presencia y al presentador sus elogiosas palabras— destacó la función clave desempeñada por su esposo en la redacción de Diálogos con la danza; en consecuencia, valoró a Pedro Simón como uno de los mejores críticos de arte de nuestra geografía insular y un profundo y avezado estudioso de la literatura cubana, sobre todo de la vida y la obra de la poetisa y escritora Dulce María Loynaz.
Entre otras confesiones, Alicia reveló el «secreto» de su arte incomparable (al decir lezamiano): «espiritualizar la técnica danzaria y entregarse en cuerpo, mente y alma a esa exquisita manifestación artística, porque mi mejor bastón en la vida es bailar […], yo vivo [y viviré] para bailar», precisó.
Por último, Kenia Serrano, presidenta del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), le entregó a Doña Alicia Alonso un ramo de flores por la loable función desempeñada como embajadora de buena voluntad de la patria de Félix Varela, José Martí y Fidel Castro, y además, como fiel exponente del mensaje de amor, paz y solidaridad humana que identifica a la cultura cubana.
