Paz para Octavio
«El respeto al derecho ajeno es la paz», sentenció el prócer mejicano y universal Benito Juárez; sentencia cumplida con justicia en la Casa de México en la Habana, al presentarse el libro Los signos mutantes del laberinto (sello editorial del Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello), de la autoría del ensayista y poeta Rafael Acosta de Arriba. Es el primer volumen que se publica en Cuba sobre la obra ensayística de otro mejicano universal: el escritor Octavio Paz.
Desplazar al famoso intelectual mejicano del terreno baldío al que fue confinado por su credo literario es otra de las intenciones, para nada solapada, del autor y el sello editorial del volumen ahora puesto en manos, no solo de especialistas, sino también del lector común; porque, asevera Acosta: «Hay que leer a Octavio Paz; leer a Octavio Paz es leer a México, por la altura de su pensamiento».
