Caminos de humo, una antología largo tiempo esperada
Redys Puebla Borrero buscó un tema polémico, de los que demandan tacto y tratamiento inteligente: el habano, tabaco, o puro, según usted prefiera. Leyó e indagó en bibliotecas, seleccionó los relatos con maestría y por último escribió un prólogo con la extensión justa (ni largo ni breve) y buen tino (ni ligero ni crítico). De tal modo consigue entregarnos un libro para el disfrute de la lectura, también para la reflexión y, por favor, sin humo, aunque Redys haya tenido que transitar por caminos humeantes.
Sabe la antóloga que el tabaco es asunto para andarse con cuidado, ella transita con pies de plomo sobre un terreno movedizo. El título, Caminos de humo. Antología de cuentos cubanos con aromas de tabaco, publicado por la Editorial Oriente en 2009, dice mucho. Pero como el tabaco y el azúcar —¿acaso no lo apunta don Fernando Ortiz en su célebre contrapunteo?— van tan aparejados a la cubanidad, un libro como este era una necesidad pendiente de satisfacer.
Veinticuatro relatos e igual número de autores —incluidas ocho damas “fumadoras”— permiten apreciar un diapasón variado de estilos, preocupaciones, enfoques y quehaceres. Sobre el tema abunda Redys Puebla Borrero en su prólogo:
“La pluralidad de asuntos y de voces narrativas contenidas en el volumen nos dejan disfrutar de múltiples situaciones, muchas de ellas cáusticas, anómalas y hasta límites, transgresoras de barreras espacio-temporales, con estéticas tan personales como disímiles signadas por un desenfado que le aporta un sabor actual. El corpus narrativo aquí reunido ratifica la permanencia de esas virtudes y cada texto es identitario de la voz de su autor en sumo agradecimiento al legado de nuestro acervo cultural”. 1
De la antigüedad del tabaco entre nosotros da cuenta el Almirante Cristóbal Colón en su Diario; episodio que el narrador Alberto Guerra recrea en su muy ingenioso relato Las anillas, primera obra seleccionada para esta antología, pues nos remonta a los tiempos colombinos, o más exactamente, nos certifica que era ya práctica precolombina.
El tabaco, mito y realidad, se imbrica a la vida nacional de manera curiosa: puro es el habano legítimo, y en el habla popular identifica al padre, al hombre mayor que merece respeto. Otra asociación más está dada en la frase popular “no hay quien se lo fume” aplicada a la persona, casi siempre al hombre, que por sus magras condiciones físicas, morales o de cualquier índole, se considera de escasa valía.
La lectura de Caminos de humo revela que autores tan clásicos dentro de la literatura cubana como Félix Pita Rodríguez y Lisandro Otero no lo pasaron por alto en su narrativa, ni tampoco el doctor Sergio Chaple, de tan variado hacer en las letras y la investigación, en su relato Capataz.
Completan la relación de autores Alberto Marrero, Manuel García Verdecia, Gina Picart, María Elena Llana, Ernesto Pérez Chang, Laidi Fernández de Juan, Évora Tamayo, Susana Haug, Ernesto Santana, Nancy Alonso, Alberto Menéndez Henríquez, Diana Fernández, Mylene Fernández, Jorge Ángel Hernández, Alberto Garrandés, José Miguel Sánchez (Yoss), Carlos Calcines, David Mitrani, Jorge Luis Hernández y Reinaldo Montero.
Con voces tan disímiles no puede sino esperarse la pluralidad de maneras de narrar, desde la fantasía hasta el realismo, incluidos el humor y el absurdo, el erotismo y el delirio, la aventura y la ensoñación…
Mas como todo libro logrado requiere de la colaboración de un equipo profesional, este lo tiene en su cuidada edición a cargo de Asela Suárez y en el diseño de Osmany Grave de Peralta y de Sergio Rodríguez, con una cubierta que todo lo expresa en dos colores, negro y blanco (o gris), como el humo.
Redys Puebla Borrero es filóloga y subdirectora de la Editorial Letras Cubanas, radicada en La Habana. Resultado de sus investigaciones han visto ya la luz otros dos libros, Cuentos escogidos de Eliseo Diego, en 1995, y Cuentos con aromas de tabaco, que se publicó en Madrid, en 2008, como primo hermano del aquí comentado.
Por su amenidad, Caminos de humo es un texto con algo de descubrimiento en su original selección y en el alto calibre de esos narradores atraídos por un mismo motivo, signo de cubanía. Podemos parodiar una antigua frase que no quiero citar porque fumar daña su salud, y que el lector intuirá fácilmente: «leerlo es un placer…».
1 Redys Puebla Borrero: Caminos de humo. Antología de cuentos cubanos con aromas de tabaco, Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2009, p. 9.