I Rally Teatral Cuba-México: experiencia inédita en nuestra geografía insular
La capitalina Casona de Línea fue sede el día 17 de enero, del I Rally Teatral Cuba-México, auspiciado por El Punto Teatro A.C, de México, con dirección general del señor Juan Carlos Torres.
Dicho evento contó con el decisivo apoyo de Anónimo Drama-Seres Comunes, proyectos jerarquizados por los señores Carlos Nohpal, Premio Nacional de Poesía de ese hermano país, y el multilaureado director Alfonso Cárcamo, respectivamente, así como con la eficaz colaboración del Consejo Nacional de las Artes Escénicas de la República de Cuba. Reunir, aunar experiencias de creación en un tiempo pautado (12 horas), era el objetivo de ese primer encuentro-taller teatral, del que nacieron y fructificaron seis de ellas, durante un proceso diurno de trabajo: textos escritos por los dramaturgos cubanos Maykel Chávez, Alberto Miguel de la Paz, Cheddy Mendizábal, Yunior García, Agnieska Hernández y Gretel Delgado. Estos microdramas subieron a escena con los actores (profesionales y estudiantes de actuación) integrados al proyecto. Escenas minimalistas, breves esbozos de obras que devendrán —sin duda alguna— montajes de mayor envergadura estético-artística, dirigidos por los cubanos Carlos Díaz, Ariel Bouza, Marco Alfredo Llacobet, Raúl Reyes y Eduardo Domínguez, así como por el mexicano Alfonso Cárcamo. El texto y su puesta correspondiente, concretados de forma casi simultánea, forman parte de un hecho común que defiende los indiscutibles valores de la creación colectiva y la posibilidad de conjugar —y fundir en cálido abrazo— disímiles modos de ver la escena contemporánea. Si bien es el I Rally en la mayor isla antillana, es también el tercero que organiza el Punto Teatro A.C, que ya tiene in menti incluir invitados de Argentina, Colombia, Cuba, Grecia y Nueva York, pues crecen en cantidad y calidad los defensores del proyecto sui generis, que desean sumarse a ese intercambio de métodos y formas de hacer y ver la escena actual.
El programa de trabajo se estructuró en seis equipos, integrados por dramaturgos, directores, profesionales y estudiantes de artes escénicas, quienes participaron en un sorteo para determinar quién sería el escritor de la obra que se llevaría a las tablas y designar al director, a los actores y actrices que intervendrían en la puesta, la cual tendría lugar en horas de la noche en la sala Llauradó. Una vez conocidos los detalles básicos, los dramaturgos se daban a la tarea de redactar el texto (guión) y entregarlo al grupo de dirección y actores, para que estos realizaran el trabajo de mesa y, concluida esa etapa previa, comenzaran los ensayos de la obra que les fuera asignada.
Este cronista tuvo la oportunidad de presenciar algunos de esos ensayos, devenidos verdaderos talleres de actuación, en los que pudo apreciar la originalidad, la iniciativa, la espontaneidad, el amor y la entrega en cuerpo, mente y espíritu, de los dramaturgos, directores y actores (experimentados y noveles) al arte de las tablas, y sobre todo, cómo algunos de ellos disfrutaron al máximo con el enfoque humorístico que se les diera a determinados parlamentos.