Omar Perdomo, «discípulo» de Bachiller
Los estudios bibliográficos en Cuba tienen ilustres pioneros. Antonio Bachiller y Morales, es uno de ellos, al punto que el día de su natalicio señala el de la conmemoración del día del trabajador de las bibliotecas. Pero hay además otras destacadas y laboriosas figuras (pensemos en Carlos M. Trelles, Domingo Figarola Caneda, Fermín Peraza, Joaquín Llaverías, María Villar Buceta, Araceli García Carranza…) y una de ellas es Omar Perdomo, quien por muchos años trabajó como especialista en promoción del Instituto Cubano del Libro y no se cansó de indagar en la obra de varios autores, para luego entregarnos el resultado de sus desvelos en muy útiles biobliografías.
A Perdomo lo conocí en la década del 80 del pasado siglo. Era ya lo que se puede llamar un «servidor de la cultura», desde su condición de especialista literario, para el género de poesía, de la Dirección Municipal de Cultura de La Habana Vieja, pues prestaba su asesoría en los talleres literarios para escritores aficionados.
Sin embargo, propongo remontarnos algo más atrás, a sus inicios, que fueron de la mano de dos grandes escritores cubanos: Ángel Augier y Nicolás Guillén. Al primero lo conoció a comienzos de los 60, y por la obra de este comenzaron sus inquietudes bibliográficas. Augier fue el lo llevó ante la presencia de Don Nicolás, quien le encargó el ordenamiento de su biblioteca personal y le presentó a José Rodríguez Feo, para que trabajara por un breve tiempo en la biblioteca de la UNEAC. El joven Omar Perdomo tuvo así la oportunidad de «dialogar» íntimamente, con lo más ilustre de la producción literaria cubana del momento.
De entonces acá, Omar ha preparado numerosos volúmenes: Bibliografía martiana de Ángel Augier (1980), Biobibliografía de Ángel Augier (2000), Bibliografía de Regino Pedroso (2004), Aproximación a la vida y obra de Salvador Bueno (2006)… Tuvo a su cargo, en 1977, la primera edición, en papel de estraza, de Por el Mar de las Antillas anda un barco de papel, de Nicolás Guillén, integrada por 144 ejemplares numerados, una joya bibliográfica.
Paralelamente, Perdomo dio curso a una labor periodística de la cual quedan huellas en diversas publicaciones: Bohemia, Granma, Juventud Rebelde, Trabajadores, Universidad de La Habana, Revista de la Biblioteca Nacional José Martí, La Gaceta de Cuba, Revista de Literatura Cubana, Caimán Barbudo, Revolución y Cultura, Letras Cubanas, La Isla, Bastión, Santiago, En julio como en enero, Verde Olivo, Mujeres, Muchacha, La letra del escriba…
Aunque más conocido por su hacer biobliográfico que por el literario, Perdomo es autor de libros de poesía y de antologías. Entre los primeros figuran Una ventana al sol (1981) y Con el corazón abierto (1984); entre las segundas: Donde su corazón ( poemas dedicados a Camilo Cienfuegos, 1989 y 2003), Los poetas cantan a Nicolás Guillén (2003), A la bandera cubana (2007)…
El lírico Perdomo se nos revela en este fragmento de su poema «Los hijos», del libro Con el corazón abierto:
Después de almacenar cuidadosamente
el olvido,
hacerlo cotidiano
y hasta acostarse y morir con él,
mi padre ha vuelto.
Trae a cuestas,
en su mochila colegial de Belén,
diez lingotes de hambre,
y los ojos llenos de soledad y tinta.
(…)
Atisba la calle.
Camina presuroso hasta la puerta.
Hemos llegado.
Este habanero nació el 7 de julio de 1944. Felicitarlo desde esta sección es un modesto reconocimiento a su fructífero hacer como poeta, bibliógrafo y periodista.
