Dímelo cantando y más Palante
Las primeras nociones que se tienen de la décima en Cuba se remontan a las aparecidas en publicaciones periódicas del siglo XVIII y, desde sus albores, se distinguió Fray José Rodríguez Ucres (Padre Capacho), por su gracia, que nos caracterizaría hasta nuestros días, reconocible cada vez que aparece en nuestras décimas o espinelas y que a falta de un nombre en nuestra lengua materna para definirlo como se merece, yo propondría llamarlo «humor decimal» y colocarlo en un peldaño alto de nuestro humorismo.
«Dímelo cantando», sección en décimas de Palante
Tratándose del tema propuesto, es necesario destacar la encomiable labor, que de la décima cubana humorística ha venido realizando el semanario Palante, que este año celebra su quincuagésimo aniversario, especialmente en su sección «Dímelo cantando», la cual recibió su nombre de un afamado espacio radial donde muchos de los que cantaron allá, luego escribieron aquí.
A sólo dos meses de su creación, en diciembre de 1961, Palante (que entonces se llamó Palante y Palante ) recibió y continúa recibiendo colaboraciones de poetas y lectores de todo nuestro archipiélago y fue atendido en su periodo inicial, y posteriormente en etapas alternas, por Jesús Orta Ruiz « El Indio Naborí», quien realizó una labor pedagógica muy destacada en la ayuda a los colaboradores.
Esta sección fue atendida después por el poeta Bernardo Cárdenas (El Viejo) hasta su fallecimiento. Fueron muy simpáticas sus décimas, entre ellas la titulada «El dolor de muelas». En ella narra cómo un tal Pedro, «Perucho» llega al dentista llamado Ayón Antuna para plantearle que tenía una muela que le ocasionaba un gran dolor, pero al mismo tiempo, rogándole que no se la extrajera al menos que fuera imprescindible: tanto era el miedo que le causaba el odontólogo. Véase a continuación cómo Bernardo Cárdenas soluciona el final de su décima humorística:
El dolor de muelas (Selección de dos estrofas)
Y se vio al doctor Ayón
con un aplomo tremendo
Mirar la muela diciendo:
--¿Usted es hombre o ratón?
--Que me da mala impresión
y deseo de gritar—;
se oyó al paciente exclamar.
Y Ayón dijo con dulzura:
Pues esta no tiene cura,
se la tengo que sacar.
--No diga eso, por favor—
dijo afligido el paciente;
mientras comenzó en su frente
a hacer perlas el sudor.
--¿Y duele mucho, doctor?
interrogó el afligido
para que el doctor, sin ruido,
contestara –No lo engaño,
más de mil saqué este año
y ninguna me ha dolido.
Esta página poética también tuvo como asesor a Chanito Isidrón, «El elegante poeta de Las Villas». Y como muestra de que por derecho propio le correspondió esta responsabilidad, llegue como regalo a nuestros lectores la siguiente décima publicada en La Política Cómica en 1924:
La colombina de Glaudosa
En su colombina hermosa
compuesta de alambres fijos
dormía con nueve hijos
la vieja doña Glaudosa
que gritaba Santa Rosa,
Jesucristo, Santa Trina,
Baja aquí, virgen divina…
Y le gritó un inocente:
“! Mamá, no llames más gente
que rompen la colombina!
Colaboradores de «Dímelo cantando»
Uno de los asiduos colaboradores de esta sección fue Leoncio Yanes, quien nació en la antigua provincia de Las Villas en 1908. Cuando incursionó en la rima humorística se guió por los principios que él mismo enunciara:”Para nosotros el humorismo debe ser fino, sano, refrescante y ,sobre todo ,libre de chabacanas groserías”. Como muestra de lo anterior veamos la última estrofa de esta composición suya:
Viejo pero no vencido (selección de una estrofa)
Viejo: Me dicen las damas
quinceañeras, primorosas,
como un manojo de rosas,
como un sol de vivas llamas.
Siento profundas proclamas
en mi corazón humano,
me ilusiono, todo en vano
y medito en tanto alarde:
“Ellas nacieron muy tarde
o yo nací muy temprano”.
Otra forma muy ocurrente de hacer humor fue la del colaborador Luís Compte Cruz, quien en una de sus décimas, simula una consulta y, ante los problemas que le plantean sus lectores, les prescribe en sus recetas consejos tales como el siguiente:
¿Es decir, que usted tropieza
con que al tomar un helado
tiene que estar preparado
para el dolor de cabeza?
Eso no es una rareza
pues le ocurre a mucha gente
pero bueno, simplemente,
si el frío le da dolor,
a usted le vendrá mejor,
tomar helado caliente.
Ha sido usual en la sección del« Dímelo cantando» de Palante la práctica de dialogar con los lectores, quienes, una veces en prosa, y otras en verso, conversaban con los poetas que los habían motivado con sus producciones. No sería justo soslayar al elegante poeta Ramón Espinosa, «el consolador de los afligidos», quien con la categoría de «profesor» publicaba igual los consejos a las consultas que le hacían.
El profesor Espinosa,
sin alarde ni misterio,
¡Le aconseja cada cosa!
No se ría, que esto es serio.
Uno de los más eficientes colaboradores de esta sección fue sin dudas, el poeta que firmaba sus colaboraciones como «Martín Proletario» de quien lamentablemente desconocemos su nombre.
Se sabe que se inició en estas labores, a raíz de la creación de la sección, y estuvo colaborando en ella hasta 1970, año en que partió (¿o regresó?) a Pinar del Río donde después falleció.
Característica de la creación de Martín Proletario fue también la interacción con sus lectores, a quienes incitaba a responder a sus adivinanzas o acertijos y luego publicaba los nombres de los ganadores.
Una de sus ideas la materializó con el nombre de ¿Dónde está el disparate? que consistía en dar una composición poética donde incluía a propósito, un error, histórico, geográfico, o de similar índole. Veamos este ejemplo:
El crimen fue la razón
de su imperio lujurioso
fue un cobarde, fue un tramposo
y un idiota de ocasión.
Este monstruo fue Nerón,
el hijo de Mesalina
que fue también asesina,
coqueta, ruin y chismosa;
una intrigante ardorosa
con la embriaguez de la inquina.
En este caso el error consistió en que la madre de aquel emperador-monstruo fue Agripina y no Mesalina.
Del cacumen de Martín Proletario surgió también la idea de lo que él tituló ¿Quién es el personaje? que consistía en aportar datos sobre algún personaje real o salido de la literatura o la plástica para que los lectores se animaran a concursar sobre el nombre de éste.
«Dímelo cantando» actual
Esta sección la dirige actualmente Iscajim (Israel Castellanos Jiménez) experimentado periodista y colega del humor, quien ordena adecuadamente el material a publicar y quien no es remiso a conversar en décimas con los lectores (típico de lo controversial campesino) para meter también su laúd en el asunto.
Recientemente, por ejemplo, el poeta tunero Ramón Espino Valdés envió una colaboración a la sección, donde los versos estaban compuestos por los nombres de los cincuenta decimistas cubanos más relevantes, e incluyó, dentro de ellos al propio Iscajim.
Iscajim le contesta también en verso; en su primera estrofa elogia la original composición de Ramón Espino, en la segunda agradece la deferencia del poeta hacia él al incluirlo dentro de aquella nómina, y en la tercera expone que no se molestaría al verse incluido en una lista de poetas, pero…
En los cincuenta primeros
deben estar mencionadas
las figuras encumbradas
los decimistas cimeros.
No llegan a mí esos fueros
ni pretendo honor alguno
pero si fuera oportuno
en una lista ponerme,
no me enojaría al verme
en el número mil uno.
