Carta de Rilke a Pedro Llanes
Nota del compilador:
Estas cartas fueron encontradas en el metro de París por una anciana de la que se me negó su nombre. Se dice que estaban en un cofrecito de ébano y marfil, unidas por una cinta de color rosa, y que la nieve había borrado todo vestigio de quién las había escrito. Por mis investigaciones pude esclarecer que fueron vendidas en subasta, a un precio casi insignificante, por un comerciante a un turista, el cual las trajo en un viaje a Cuba y se las entregó a un escritor de provincia, cuyo nombre quiero conservar en el anonimato, quien las tradujo al reconocer la firma de Rainer Maria Rilke. Pero era muy difícil augurar si se trataba de sólo diez cartas o si existían más; opino, por las investigaciones que realicé, que eran solo diez cuartillas, como muestrario del tractus poético de la Isla, que el autor de las cartas de Franz Xaver Kappus había destinado a unos escritores cubanos; pero el poseedor de las mismas, después de traducidas, las había distribuido entre amigos y poetas quienes las conservaron hasta el día de hoy. Mi intención fue buscar todas las cartas, volver a colocarlas en el cofrecito de ébano y marfil, descifrar si ciertamente era Rilke su autor, y dar fe de todo ello, a destiempo, en esa apuesta por la poesía y los poetas de hoy.
París, segundo día de Navidad.
Debe usted saber, querido Pedro Llanes, que conozco siempre de su obra y que le aprecio. He vuelto a París, donde me esperaba Lou Andreas Salomé, y le entregué su poemario Diario del ángel,1 que también considero importante para cuando se escriba acerca de los últimos años de la poesía en la Isla.
Me asombra la cantidad de poetas jóvenes que constantemente editan sus primeros textos. Es usted muy modesto, y eso me agrada. Cuando lo conocí, en casa de Arístides, sabía que podía seguir su obra. Me hubiera gustado que me leyera ese poema que habita en esas páginas, que ojalá pueda ser reeditado.
Su cultura libresca y su vida personal también las descifro en esas palabras que tienen mucho del ángel que le sostiene, de su cuerpo. Bien decía Marina Tsvietáieva en Una dedicatoria:2 “El cuerpo del escritor son sus manuscritos”. No soy partidario de precisar que Diario… es representativo de una promoción en específico; le quitaría valor si afirmara tal cosa. La obra es representativa de su nivel cultural, de su talento, de la cultura que existe en su país. No puedo hacer otro juicio. Hay, incluso, personajes que aparecen y desparecen, como para indicarnos sentencias categóricas de la vida. Se adueña de lugares pintorescos y busca en lo mejor de la poesía clásica ya, ese discurso coloquial que nos enaltece por la sabia que nos propone su mundo.
Ojalá llegue usted a esta Italia para compartir un té de jazmín. Le envío una fotografía de Ezra Pound en Venecia, como pidió.
Siempre suyo,
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Notas:
1- Pedro Llanes Delgado: Premio de la Crítica Literaria. Casa Editora Abril, 1993.
2- Marina Tsvietáieva: Una dedicatoria, col. Poesía y poética, Universidad Iberoamericana de las Artes, México.
