Discurso sobre la agricultura de La Habana y medios de fomentarla (1792?)
Ensayo económico, político y social redactado por Francisco de Arango y Parreño (1765–1837) en calidad de Apoderado principal ante la corte española del Ayuntamiento habanero. Expresión y cifra de la ascendente voluntad liberal e ilustrada de la oligarquía criolla, este documento es prueba de su pujanza tanto económica como intelectual, y estaba encaminado a obtener ventajas en cuanto a la política económica de la metrópoli hacia la jurisdicción representada por Arango, creando condiciones propicias para el mejor desempeño económico de los plantacionistas cubanos. Discurso… se divide en secciones tituladas de acuerdo al tema tratado, pero en él son reconocibles tres momentos fundamentales: el primero, un diagnóstico de las condiciones históricas, materiales, intelectuales, financieras, comerciales y demográficas que conspiran contra el mejor desempeño de la agricultura habanera, y donde se detallan siete inconvenientes específicos relativos a la producción azucarera. En el segundo se proponen remedios para estos siete inconvenientes, y se considera igualmente su repercusión en otros sectores y ramos económicos como el tabaco o el aguardiente. Completa esta parte un análisis de las condiciones demográficas, sobre todo raciales, teniendo en cuenta el papel desempeñado por la población negra, esclava y liberta, tanto en el ámbito productivo como en el de la seguridad interior de la isla. Culmina el texto con un «Proyecto» donde se propone una serie de acciones para la más inmediata consecución del plan reformador de Arango. Discurso… contiene una propuesta no sólo programática o doctrinal, sino también práctica, encaminada a otorgarles a los agricultores un espacio de privilegio en la conducción de la gestión económica de la colonia. La opción por este sector productivo implicaba tanto una determinación geográfica y un cambio de racionalidad económica como la búsqueda de un espacio político dominante. La determinación geográfica no sólo se cifraba en la circunstancia natural que la tierra ofrece a la gestión agrícola, pues, tal como argumentaban los fisiócratas, esta era concebida como pilar de la sociedad y fuente primaria de riquezas de la nación, cuya condición estructural (reforzada negativamente por la oposición al interés de clase de los comerciantes, privado de ese fundamento telúrico) aparecía en la base misma del concepto de patria, limitada para Arango casi siempre a la región por él representada, La Habana. Si bien estas ideas y parecida sensibilidad habían sido expuestas años antes (e.g. Joseph Ribera), con el Discurso... ellas han encarnado ya en el cuerpo social. Aquí encuentra acabada expresión toda una narrativa de atribución de roles a los sujetos de una empresa económica endógena cuyo éxito afirma los valores de una clase tanto como su legitimidad histórica, y se erige en garantía potencial de la existencia de la nación: el desarrollo azucarero es una empresa criolla, en la cual este grupo social reconoce su autonomía y modernidad. El carácter burgués de la extracción azucarera con vistas al comercio internacional —voluntad determinante de la propuesta contenida en la obra— supone la creación de un nuevo sujeto, pleno de vitalidad económica, que trascienda la mera intención reproductiva y abogue por la eliminación de las trabas impuestas a su empresa, no sólo las políticas y comerciales, sino también las culturales. Por eso el Discurso… se empeña en ilustrar (con una propuesta concreta de creación en el Seminario de San Carlos y San Ambrosio de una «cátedra de Física Natural, una buena escuela y laboratorio Químico y un Jardín Botánico») las condiciones de un desarrollo más racional y en proponer una directa utilización de la ciencia en el aumento de la productividad. Ese nuevo sujeto, con sus determinaciones económicas y culturales, está lejos de gozar de un carácter universal, pues en la base de esta empresa está el trabajo esclavo, despojado, desde el punto de vista de la racionalidad de la extracción agrícola, de cualquier repercusión simbólica. Si bien Arango muestra remordimientos ante la iniquidad de la explotación de los negros («La humanidad y la religión sellan mis labios, y en lugar de inflamar mi envidia por esta triste ventaja excitan mi compasión.»), oculta, por la «natural» necesidad de la economía moral de su discurso, el valor positivo del trabajo esclavo, su pareja capacidad fructífera a la de la tierra, sustrato de la patria. La esclavitud, justificada por el uso consuetudinario («la opinión pública, el uniforme modo de pensar del mundo conocido los ha condenado a vivir en el abatimiento y en la dependencia del blanco»), pero sobre todo la raza, «reparan» la conciencia del sacarócrata que ve a los negros como «los únicos a propósito para sufrir el trabajo en aquellos ardientes climas», y a quienes, por lo tanto, concibe «naturalmente» desde la propia diferencia racial, extraños al cuerpo social representado por el Apoderado, por lo que no falta la propuesta de crear las condiciones para aumentar la población de blancos. Desde el relato socio–histórico que el Discurso… suscribe, el ejercicio visible de esta diferencia por parte de los negros es la revuelta, la violencia, como en el caso de Haití, fuente de confesas aprensiones de Arango: «Al ruido de este funesto suceso, he despertado y he visto que toda mi obra se sostenía en el aire; que nada había trabajado para darle subsistencia, que el sosiego y reposo de todos mis compatriotas, el goce de las felicidades que iban a conseguir estaba pendiente de un hilo: de la subordinación y paciencia de un enjambre de hombres bárbaros». De ahí la necesidad de la solución represiva y el temor de Arango al fomento de las milicias de negros y mulatos libertos. Reconocido como uno de los documentos de carácter económico más avanzados de su época en la América hispana y como temprano ejemplo de una efectiva prosa ensayística en Cuba, el Discurso… es muestra también de la confesa voluntad estilística de Arango —quien hace uso «de la buena lógica y el exacto raciocinio» (como afirmara posteriormente en un discurso dirigido a la Sociedad Patriótica)—, despojada de referencias clásicas, consciente de su finalidad pragmática y política y de la necesidad de avanzar el proyecto reformista, liberal e ilustrado de la sacarocracia esclavista cubana. (P.A.A.)
Arango y Parreño, Francisco de. Discurso sobre la agricultura de La Habana y medios de fomentarla, [Madrid], [1792]// En Obras del Excmo. Señor D. Francisco de Arango y Parreño. «Elogio histórico del excelentísimo Sr. D. Francisco de Arango y Parreño» por D. Anastasio Carrillo y Arango. Prefacio de Andrés de Arango. La Habana, Imp. de Howson y Heinen, 1888, t. i.// En Obras. «Palabras iniciales» por Carlos González Palacios. «Francisco Arango y Parreño, habanero y patriota. Su posición en la Historia de Cuba» por Ramiro Guerra. «Prefacio» por Andrés de Arango. «Elogio histórico del excelentísimo señor Don Francisco de Arango y Parreño» por Anastasio Carrillo y Arango. La Habana, Dirección de Cultura, Ministerio de Educación, 1952, t. i.// En Obras. Ensayo introductorio, compilación y notas Gloria García Rodríguez. «Ensayo introductorio Tradición y modernidad en Arango y Parreño» por Gloria García. «Palabras iniciales» por Carlos González Palacios. «Francisco Arango y Parreño, habanero y patriota. Su posición en la Historia de Cuba» por Ramiro Guerra. «Prefacio» por Andrés de Arango. «Elogio histórico del excelentísimo señor Don Francisco de Arango y Parreño» por Anastasio Carrillo y Arango. La Habana, Editorial Ciencias Sociales, Ediciones Imagen Contemporánea (Colección Biblioteca de Clásicos Cubanos, no. 22), 2005, v. I, pp. 144–198.
Arcos, Jorge Luis, «Reformismo político y reformismo filosófico: Francisco de Arango y Parreño y José Agustín Caballero», en Historia de la literatura cubana. La colonia: desde sus orígenes hasta 1898. La Habana, Editorial Letras Cubanas 2002, t. i, pp. 82–84// Gomariz, José. «Francisco de Arango y Parreño: El discurso esclavista de la ilustración cubana», en Cuban Studies 35, Pittsburgh, 2004, pp. 45–61// Moreno Fraginals, Manuel. El ingenio, complejo económico social cubano del azúcar. La Habana, Editorial Ciencias Sociales, t. i, pp. 71–78.
