Frantz Fanon, autor vigente en nuestros tiempos
Dos años después de la muerte del escritor martiniqueño Frantz Fanon, se publicó en Cuba, en 1963, su libro Los condenados de la tierra ―prologado por el filósofo Jean Paul Sartre y traducido a varios idiomas―, del cual se han hecho reediciones.
El volumen influyó en los movimientos de liberación de los pueblos y su concepción acerca de la violencia, cuyo punto de partida está en el trato del colonialista al marginado y la reacción de este. Mucho de la propia experiencia, y de la vida en un país colonizado primero y colonizador después, revela Los condenados de la tierra, que presenta a Fanon más que de escritor, en una perspectiva de novedosa interpretación como pensador, sociólogo y ente profundamente involucrado en un proceso histórico-social complejo.
Antes de ver la luz el mencionado libro, Fanon escribió en 1953, otro no menos inquietante: Piel negra, máscaras blancas, traducido y publicado por el Instituto Cubano del Libro. El autor enjuicia el racismo y el colonialismo, portadores de una ideología que atenta contra la autovaloración del dominado, para desde el plano inferior en el que se le ha situado, analizar y denunciar su discriminación.
Piel negra, máscaras blancas fue escrito después que Fanon —médico y sicoanalista— viviera la experiencia de la Segunda Guerra Mundial, donde destacó por su valor (condecorado con la Cruz de Guerra), pero al mismo tiempo se le discriminó, cuando llegado el momento del triunfo y el reconocimiento, los negros fueron segregados del regimiento.
La cultura del autor y su formación científica contribuyen a dar una valoración en la que el negro es objeto, a lo largo de siglos, de la penetración ideológica que ha llegado a mellar su propia autoestima, a condicionar su comportamiento y a aceptar la asimilación de otra cultura. El análisis de estos dos libros contribuye a una mejor comprensión de fenómenos actuales como el racismo —abierto a veces, otras más encubierto— y su impacto sobre la personalidad de los pueblos negros.
No es mucho el tiempo que la vida deja a Frantz Fanon para escribir otras obras: Sociología de una revolución, de 1959, Discurso a los intelectuales africanos: Sobre la relación entre cultura y lucha por la libertad, cuyo texto se suele incluir en el ya citado libro Los condenados de la tierra, y Pour la révolution africaine, del cual desconocemos si existe una versión en español.
Frantz Fanon nació el 20 de julio de 1925, en la pequeña isla de Martinica, posesión francesa, y murió en Estados Unidos, el 6 de diciembre de 1961, por lo que vivió solo treinta y seis años. A los dieciocho, se incorporó a las tropas francesas que combatían al régimen títere de Vichy y al fascismo alemán.
En noviembre de 1954, siendo ya médico, comenzó a servir clandestinamente al Frente de Liberación Nacional de Argelia, en su lucha contra el colonialismo francés, cuyas autoridades lo expulsaron de aquel territorio.
Sus escritos, publicados en la prensa de Túnez, fueron reunidos después de su muerte bajo el título Hacia la Revolución Africana, algo que ilustra el papel tan intenso que desempeñó en la lucha contra el colonialismo, y la influencia de su personalidad en los movimientos de liberación en algunas naciones africanas, desde su condición de ideólogo, representante diplomático y conferencista.
Entre uno y otro conflicto citados, durante la segunda mitad de la década del 40, Fanon regresó a Martinica, apoyó a Aimé Césaire en su campaña política electoral y se compenetró con el concepto de este sobre la negritud y el fenómeno de la desigualdad social. Más tarde, en Francia, se graduó de siquiatra. Su existencia revela un constante enriquecimiento cultural y profesional sustentado en el estudio, el talento y la audacia.
Diagnosticado de leucemia, recibió tratamiento en la Unión Soviética y en Estados Unidos, donde murió, pero sus funerales se realizaron en Túnez y Argelia.
Varios intelectuales europeos, más allá del mundo de la negritud, se detuvieron a analizar, enjuiciar y aceptar o no, las propuestas ideológicas y descolonizadoras de Frantz Fanon, lo cual confiere vigencia a su pensamiento y despierta un interés creciente por la lectura de sus libros.
