A vivas voz en el Sábado del Libro

En el espacio Sábado del Libro, se presentó este sábado 30 de julio, A viva voz de Fernando Martínez Heredia, publicado por la Editorial Nuevo Milenio, con el sello de Ciencias Sociales; las palabras de introducción estuvieron a cargo de Sonia Almaguer, directora de esa institución.
Fernando Martínez Heredia —Investigador Titular del Centro Juan Marinello, Académico Titular de la Academia de Ciencias de Cuba y Doctor en Derecho— narra en este volumen de entrevistas, una larga trayectoria intelectual, que le mereciera el Premio Nacional de Ciencias Sociales 2006 y que se le dedicara la Feria Internacional del Libro 2011.
De “libro entrañable” lo calificó la periodista Marianela Lavandero, pues ella encontró en sus páginas a varios Fernandos: al luchador de la clandestinidad; al pedagogo ansioso por aprender y enseñar; al soñador. Cada entrevista ilustra la vida —fundamentalmente la segunda mitad del siglo xx— de este intelectual de profunda conciencia ciudadana, para quien la Revolución, “no es un acontecimiento, sino una serie de sucesos”.
Martínez Heredia, expresó su agradecimiento ante el hecho de que A viva voz se promocionara el mismo día en que se conmemoraba la
muerte de Frank País, símbolo del clandestinaje cubano. Y dedicó también unas palabras de recuerdo al periodista Osvaldo Herrera —combatiente caído en julio de 1958—, el primero de sus entrevistadores, en la época en que al escritor le desagradaba ser objeto de esa forma de periodismo.
Heredia manifestó haber sentido gran satisfacción al saber que este libro vería la luz, pues no considera que la entrevista sea un género menor. La valora como uno de los estilos más difíciles, que pone a prueba la capacidad de interrelacionarse, de brindar confianza, de persuadir y debatir, apoyándose en la sabiduría que tiene el periodista del terreno que pisa; pero además —como dijera jocosamente—, de amortiguar la soledad que entraña, ser escritor.
Martínez Heredia terminó su intervención con un laudatorio reconocimiento a los trabajadores que participaron en la confección del volumen, ya que ellos se hicieron eco de cada palabra que él plasmara en sus páginas:
"Sin mirarme al espejo con agrado, ofrezco estas entrevistas con el mismo propósito que me animó a conceder cada una, a veces cayéndome de sueño o con un pie en el estribo: compartir las ideas, las vivencias y los proyectos con los demás, aspirando a recibir como premio las críticas o el interés en los asuntos; y el intercambio humano que nos hará mejores”.
