Una vieja redonda, de Ivette Vian
Para una niña o un niño, puede ser aburrido conocer su historia familiar, porque todo está en el cómo y no en el qué. Si comenzamos diciéndole las fechas, cual una biografía o un currículum, con seguridad el infante nos dará la espalda de inmediato. Mas, si aderezamos ese tiempo pretérito con colores y aromas y sucesos sorprendentes, que muy bien pudieran suceder aquí y ahora, y con alguna que otra fantasía, deseo o sueño de menores como él, el asunto cobrará nuevas luces de interés y los pequeños oídos comenzarán a mostrarse cada vez más receptivos a la historia. Y es que cuando se trata del tema de la familia, hay que poner mucha imaginación, pues del pasado apenas sabemos lo que se nos ha permitido conocer por los mayores.
Esta de hoy es una historia llena de pasado, narrada por la nieta de una abuela. ¿Y de quién más podría ser? Dirán ustedes. Sucede que esta abuela es especial, como supongo sean muchas abuelas para sus nietos. Se llamó Micaela, y nació de venezolano y española, en Santiago de Cuba. Con amor, admiración y cariño, teje su fábula la nieta, Ivette Vian Altarriba, sobre una mujer llena de sabiduría, cuya vida estuvo labrada con trabajo, optimismo y sueños.
Ivette Vian nació en 1944 en Santiago de Cuba, y es autora de conocidos y queridos títulos para niños. Obras suyas han sido llevadas con gran éxito a la televisión, e incluso han traspasado las puertas del medio para seguir adelante hacia otros soportes como el DVD o el CD musical. Licenciada en Historia del Arte en la Universidad de La Habana, ha publicado los libros de narrativa para niños Como te iba diciendo… (Universidad de la Habana, 1977, y Premio 13 de Marzo), La Marcolina (Gente Nueva, 1987, y Premio La Edad de Oro), Mi amigo Muk Kum (Gente Nueva, 1989), Casa en las nubes (Unión, 1998) y Del abismo al zun zún (Gente Nueva, 2001), los tres, merecedores del Premio La Rosa Blanca; Una vieja redonda (Unión, 2005, y Premio de la Crítica Literaria ese año), La sombrilla amarilla (Gente Nueva, 2005) y La Felicidad y Jardín (Gente Nueva, 2007). Obtuvo, además, el Primer Premio en el Concurso Latinoamericano de Literatura Infantil “Cocorí”, de Costa Rica (1994). Posee el Diploma “Centenario La Edad de Oro” (1989), la Distinción por la Cultura Nacional (1997), el Premio “Romance de la niña mala” (2001) y el Premio Especial La Rosa Blanca, de este mismo año.
Una vieja redonda está ilustrado por el aún joven y ya reconocido artista de la plástica Carlos Manuel Guzmán Hernández (Ciudad de La Habana, 1970), a partir de un fino trabajo técnico y un dominio excelente del color, características siempre presentes en la creación de este pintor. En esta ocasión, nos ofrece los remedos de temblorosos, inseguros y libres trazos pueriles, de matices contrastantes, para conformar un universo muy orgánico y consecuente con el contenido de la lectura. El diseño pertenece a Sergio Rodríguez, y la edición final, cuidadosa al detalle, es de Lina González Modlum. La editorial Oriente reeditó este libro en 2010, en su colección Ala y Espuela, presentándolo en la más reciente Feria en febrero pasado.
El volumen tiene el encanto de tejer historias de fantasía a través de sus muchos personajes. Ahí está toda la familia de Micaela, pero también hay castillos y leyendas, y hasta un viaje al cosmos, sucesos que nutren de belleza y aventura toda la trama.
Un libro para disfrutar largamente y conocer más de la historia de una familia cubana, que puede parecerse a la nuestra.
