Páginas vueltas
Páginas vueltas, espacio literario conducido por los doctores Luis Álvarez Álvarez y Olga García Yero, acaba de ser inaugurado en la ciudad de Camagüey. No exagero si afirmo que se trata de una de las tertulias que más expectativas ha levantado entre los intelectuales de la comarca. Los fundamentos para tal aseveración provienen de la naturaleza de los conductores, dos personas que además de acumular una larga y fructífera carrera literaria, se destacan sobremanera en el ejercicio de la docencia. Por todas estas razones los que desafiaron la lluvia para encaminarse al Patio Interior La Avellaneda, lo hicieron plenamente conscientes de la oferta que les esperaba: un espacio para el disfrute y el conocimiento.
Las virtudes comenzaron a percibirse desde el mismo inicio, cuando la novela Los detectives salvajes del escritor Roberto Bolaños, sirvió de pretexto para que Luis Álvarez hiciera toda una panorámica sobre la evolución del género. El recorrido era obligado, pues a juicio del autor camagüeyano, esta voluminosa obra se vale muy bien de las conquistas realizadas en el terreno de la narrativa. Una de ellas, la de aprovechar los códigos de la pseudoliteratura, resultaba en extremo difícil, sobre todo porque equivalía a emular con el mismísimo Miguel de Cervantes y Saavedra. Al parecer, nada de esto atemorizó a Bolaños y la prueba está en Los detectives salvajes, un texto en el que sentimos el juego patentado por el genio español, con la salvedad de que su guiño está dirigido a los personajes y situaciones del policiaco y no hacia la novela de caballería, como antaño sucedió.
Por supuesto que una obra que pretende aprovechar los códigos de la literatura comercial no puede esquivar ese fenómeno contemporáneo conocido como best sellers, de hecho la novela de Bolaños tiene ciertas características formales que la definirían como tal. Luis Álvarez mencionó algunas: las numerosas líneas argumentales, sexo (en todas sus variantes), elementos de conjura y la mencionada intriga policial. La presencia de todas ellas lo llevaron a definir el texto como «un cuerpo fabricado a partir de la subliteratura».
Según el presentador, lo curioso del asunto es que la intención de Bolaños no consiste únicamente en retomar los códigos comerciales, sino utilizarlos para decir otra cosa, en este caso, la crisis de la literatura o, si se quiere, la muerte del sentido de la trascendencia en el hombre contemporáneo. Sí, porque aunque parezca increíble, la historia que cuenta Los detectives salvajes es la de dos poetas que destruyen sus vidas en el sublime empeño de buscar la verdadera poesía.
A lo expuesto por su esposo, Olga García Yero agregó que la novela nos muestra también la otra cara de México, la de los cabarets, los bares y las redes de prostitución. En este sentido resaltó la función de Piel Divina, un personaje que contrariamente a lo que sugiere su nombre, destapa toda la mugre que se oculta tras la elegante apariencia de los barrios acomodados. Este empeño por revelar lo más oscuro, llega también al mundo literario, universo que en esta novela se muestra en todas sus miserias y bajezas. Para ilustrarlo, la doctora leyó fragmentos en los que el editor es calificado como un «asesino a sueldo» y los directores de revistas como seres despreciables y nauseabundos.
Así nació Páginas vueltas, una tertulia que se propone adentrarse en la obra de autores desconocidos. Para los próximos meses sus conductores anuncian sorpresas y su disposición a seguir desafiando los aguaceros veraniegos, esos que al menos esta vez, no pudieron con la literatura y sus misterios.
