Apariencias |
  en  
Hoy es sábado, 30 de noviembre de 2019; 5:48 PM | Actualizado: 29 de noviembre de 2019
<< Regresar al Boletín
No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 8 No 7 No 9 No 6 No 5 No 4 No 3 No 1 No 2
Página

Cultura, identidad e ideología

Jorge Ángel Hernández, 06 de agosto de 2011

La perspectiva de aprehensión teórica acerca de la ideología arrastra, desde Marx, una doble dirección: positiva —como toma de conciencia en el marco de las relaciones en las ciencias naturales, las formas políticas, jurídicas, religiosas, artísticas o filosóficas— y negativa —relacionada con el fetichismo de la mercancía y la “falsa conciencia”, es decir, la conciencia que asume que la mercancía no es fetichista, sino un elemento regulador de la sociedad—. Esto hace que, desde las propias bases de su identificación, lo ideológico quede como en un salto al vacío que depende del punto de vista de quien lo define. Punto de vista que trasciende al carácter clasista, aunque de este suela partir y se halle prolongadamente presente, desde un punto de vista de tradición cultural identitaria. En las marcas identitarias de toda expresión cultural, pueden verse los imperativos ideológicos que actúan como sedimento de aquellos puntos de distanciamiento.

Mario Margulis define la ideología como “las huellas dejadas por las luchas por la hegemonía en los códigos de la cultura, tomando en cuenta que la significación emana de procesos históricos y da cuenta de las relaciones de poder”.1

Asume así la tendencia del carácter negativo de lo ideológico propia del legado marxista, de ahí que considere que se trata de “un contenido negativo que afecta las posibilidades de conocer y opaca la comprensión de lo social”.2 De este modo, al mismo tiempo que la ideología forma parte de la cultura, según su propio aserto, queda separada de ella por medio de una evaluación de juicio apriorístico. Por consiguiente, la ideología no constituye “una clase de discurso sino un nivel de significación de los discursos”, de ahí que se exprese, en la perspectiva de Margulis, en gradaciones de ideologización discursiva.

Ahora bien, si la cultura popular retransmite paradigmas tradicionales que intentan la reivindicación del pobre, siquiera como en los tópicos del cuento de hadas, o en el folclor, como parte de esas huellas dejadas por las luchas por la hegemonía, ¿es negativo el contenido que ideologiza a la clase explotada frente a la clase dominante, explotadora? De serlo, también el análisis de Marx acerca del carácter fetichista de la mercancía y del carácter explotador del trabajo asalariado sería un contenido negativo excesivamente ideologizado, y no un análisis científico que aún marca sus huellas en la discursividad de las relaciones sociales.

La negatividad de lo ideológico se halla justo en aquel instante en que comienza a desasirse de lo cultural, para reconvertirse en estrategia de fines de dominación, de supeditación y explotación de los semejantes. Todas las crueldades discriminatorias han estado fundamentadas en prejuicios que saltan por encima de las concepciones ideológicas y reconstituyen la ideología como segmentos históricos de propaganda, validación y legitimación de patrones de conducta. Analizar la ideología solo en su vertiente negativa, como un fenómeno que es a toda costa impuesto, espurio, conduce a que el análisis se confine en el nivel sintagmático de la cultura y, por tanto, a no entender su relación dialéctica con el nivel paradigmático. Con más razón si atendemos a que Margulis considera que las condiciones del contexto histórico son determinantes para relacionar los aspectos ideológicos y, por extensión, los identitarios.

La ideología, aclara él mismo:

No es lo otro de la ciencia ni lo otro de la verdad. El conocimiento es resultante de la vida social, la que se va constituyendo al tiempo que se construyen socialmente los instrumentos para conocer (códigos, palabras, clasificaciones, signos, sintaxis). La ciencia está inserta en la vida social, es producida en instituciones y funciona en un marco de relaciones de producción, de intereses, de financiamientos, de poder y desigualdad [Suyas las cursivas]

Esta dicotomía hace que considere que la ideología no sea, pues, “engaño deliberado”, por cuanto “Oculta, empobrece, simplifica o dificulta el conocimiento posible en un momento histórico dado, pero no emana de la acción deliberada de un mistificador”.

Así tenemos que, de acuerdo con su concepción, lo ideológico es un contenido negativo no deliberadamente programado, sino, más bien, inmanente. De ahí que la ideología sea apartada como desviación de lo más auténtico de la cultura y sea colocada en una casilla, como esta, correspondiente a “un nivel de significación presente en los discursos, que puede ser descifrado a partir de observables contenidos en el interior de los mensajes y textos sociales”. Es decir, ese nivel de la ideología que se manifiesta en los discursos debe ser observado detenidamente. ¿Y estarán libres de contaminaciones ideológicas los observadores? Si, como lo ha escrito antes, la ciencia es parte del contexto histórico de relaciones, y los científicos son sus portadores, ¿cómo se desligan de esos niveles ideológicos contaminantes para observar y determinar el papel de los niveles del discurso ideologizado?

Esta dicotomía surge de la limitación del propio autor al desechar una de las vertientes de Marx acerca de la ideología, puesto que ambas son parte del entramado teórico marxista y ambas, por supuesto, remiten a estamentos distintos del proceso dialéctico de manifestación de lo ideológico. Hay una “falsa conciencia” —esto es: conciencia clasista burguesa que se autodefine como legítima y universal— cuando los valores ideológicos se desentienden de las circunstancias concretas en que se manifiestan y se transforman en dogmas, en prescripciones estáticas que estancan los necesarios procesos de renovación de la ética y la moral social. De ese modo, los agentes portadores de cultura se ven en la necesidad de reconfigurar la significación de los preceptos éticos para ajustarlos a la preceptiva impuesta. Esta tendencia a confundir ideología con dogma es parte de la estrategia de dominación imperialista a lo largo de la Historia humana, cualquiera que haya sido su época de empoderamiento. Y, como bien dice Margulis, no se aplica precisamente a través de organismos mistificadores, sino a través de la propia dominación ideológica. Las festividades masivas del Imperio romano, por ejemplo, instrumentan las relaciones culturales a planos de práctica ideológica que, en tanto añade modelos discursivos, reduce los paradigmas que los configuran. Así funciona tanto el Circo como las Bacanales, esencialmente distintas de las discriminaciones tipo heredadas del gobierno griego del demos y redireccionadas por la propia condición de dominio imperial.

El rechazo posmoderno a la ideología, por su parte, se halla estrechamente ligado al agotamiento de las estrategias de Guerra Fría que habían marcado, interesada y arbitrariamente, la segunda mitad del siglo XX.3 Si las manifestaciones culturales, y sus variables identitarias intrasistémicas, poseen un carácter histórico concreto, circunstancial local en no pocas ocasiones, también es ello propio del empleo del concepto de ideología en el proceso civilizatorio y sus etapas. Los teóricos del campo socialista, en diversas variables, cedieron a la tendencia del poder político a convertir en ideología los dogmas que suponían necesarios para la gobernabilidad, y relegaron la ideología a planos externos a la obra de arte y hasta a la cultura misma. Al invertir la estrategia leninista de crear un Estado de masas que llevara a la desaparición del Estado dominador, generaban un dogma que no podía tener sostén identitario en la masa, toda vez que dejaba, en la práctica, de conformar ese Estado y se limitaba a recibir sus políticas de asistencia social.

Pero, a pesar de tales circunstancias de estrechez programática, tanto el arte auténtico como la auténtica cultura popular reflejaron los valores ideológicos paradigmáticos que podían quebrar las limitaciones de los ideólogos dogmáticos. Y esto ocurrió a través de incidencias asidas a lo identitario, a resistir la imposición sobre las bases de la identidad cultural.

Los teóricos del capitalismo, por su parte, agobiados por la dogmática que equilibra a la libertad de expresión con la libertad de mercado, marcaron como conjuntos discursivos negativos a los estamentos ideológicos, con la previa reducción de lo ideológico al discurso de propaganda política. Su punto de vista no era menos dogmático, sin embargo, de ahí que atacase fuertemente el ámbito de las tensiones internas del sistema socialista para que estas no fuesen ideológicamente reveladas, analizadas y resueltas. Sus dogmas conservadores requieren de la presencia de dogmas igualmente conservadores en el enemigo para sobrevivir.

También las manifestaciones de resistencia dentro del sistema acudieron a elementos identitarios para su expresión

Sin embargo, a partir de los mecanismos dogmáticos de prescripción ideológica, no fue posible establecer, a través de la cultura, reclamos sociales que pusieran en peligro los sistemas de dominación. Más bien se generaron focos a contrario.

El mismo Margulis, cuando llama la atención sobre la existencia de “características frecuentes en los mensajes con contenido ideológico”, aporta el ejemplo de la “apelación a la naturaleza”, o sea, la tendencia a “presentar lo social o histórico como si fuera natural”. Y de eso hallamos tanto en la perspectiva de Emile Durkheim como en la de Talcott Parsons, dos paladines de lo que puede llamarse posteriormente desideologización.

Otra característica que Margulis adjudica a la ideología es, siguiendo a Karl Korsh, su carácter sinecdóquico, es decir, el uso de la parte por el todo para determinar un todo al que el resto de las partes deberán ajustarse. Y una vez más, el rasgo presentado muestra la dicotomía insalvable entre el nivel sintagmático y el nivel paradigmático de la cultura, dentro de la cual, en efecto, lo ideológico juega siempre, quiérase o no, una función.

Y al llamar ideología, y discurso ideologizado, a aquello que Marx ubicó en el plano de la conciencia burguesa de dominación como legítima, es lógico que se argumente que “el discurso ideologizado tiende a ocultar la historia”, y hasta se pase, a punto y seguido, al ámbito del consejo predictivo: “La reconstrucción de la historia, la puesta de manifiesto del universo del discurso correspondiente a un orden determinado de mensajes, confrontar un mensaje con los otros mensajes posibles respecto del tema tratado, son recursos útiles para reducir los efectos ideológicos”.

A estas alturas, la ecuación equilibra ideología con práctica de dominación ideológica. Y se deja fuera del contexto el verdadero funcionamiento estructural de la ideología, la cual se arraiga, y se define, justo en el concurso de la identidad. El ámbito de lo cultural, donde Marx veía el desarrollo posible de una ideología emancipadora, que desplazara a la falsa conciencia de la explotación económica, o sea, desde las instituciones y prácticas políticas hasta las artísticas, debe asumir sus prácticas ideológicas como parte de sus estructuras. Del mismo modo en que el todo no es la suma de las partes, la ideología no puede ser la suma (conflictiva) de los diversos discursos ideológicos, sino la expresión concentrada hacia fines sociales del sujeto.

Notas:
1- Margulis, Mario: Sociología de la Cultura. Conceptos y problemas, Ed. Biblos, 2009, p. 85.
2- Ídem. Las citas siguientes, del mismo autor, en op. cit., pp. 84-85.
3- Cfr. “De Libertad y Democracia como patrones ideológicos de Guerra Fría”, en http://ogunguerrero.wordpress.com/2011/07/19/de-libertad-y-democracia-como-patrones-ideologicos-de-guerra-fria/

María Virginia y yo
Sindo Pacheco
K-milo 100fuegos criollo como las palmas
Francisco Blanco Hernández y Francisco Blanco Ávila
Enlaces relacionados
Reforma constitucional
Decreto No. 349
Editorial Letras Cubanas
Editoriales nacionales
Editorial Capitán San Luis
 
Página
<< Regresar al Boletín Resource id #37
No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 8 No 7 No 9 No 6 No 5 No 4 No 3 No 1 No 2