Apariencias |
  en  
Hoy es sábado, 30 de noviembre de 2019; 4:10 PM | Actualizado: 29 de noviembre de 2019
<< Regresar al Boletín
No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 8 No 7 No 9 No 6 No 5 No 4 No 3 No 1 No 2
Página

Ediciones Holguín: 25 años

Manuel García Verdecia, 07 de septiembre de 2011

Hace veinticinco años tuvo lugar en Holguín el suceso cultural, a mi entender, más trascendente de la segunda mitad del siglo XX. Sé que en distintas zonas de creación se acometieron importantes faenas por esos años, como son la formación del Teatro Lírico o el Dramático, la aparición de importantes agrupaciones musicales o el auge de la Academia de Artes Plásticas. Sin embargo, la gestación de esta editorial me parece cumbre por lo que el libro representa social e intelectualmente no solo para el gremio específico de los escritores sino para toda la comunidad. Era la posibilidad de cifrar la memoria de nuestros mejores empeños creativos así como de propagar en el espacio y el tiempo lo más esencial del quehacer intelectual de nuestro ámbito existencial.

Tuve la suerte de estar entre quienes, de una u otra manera, propiciaron el nacimiento de esta empresa cultural. Eran años más generosos en que a la estabilidad institucional del país se unía cierta solvencia económica resultado de su integración en la comunidad económica de los países socialistas. Es así que se crean la Semana de la Cultura y dentro de ella se organiza el Premio de la Ciudad. Esto era todo un acontecimiento, una suerte de Oscar de las letras y el arte que se organizaba con rigor y entusiasmo. Nada tenía más peso en la ciudad, en términos de cultura, que esa semana.

Para los autores el Premio representaba, en primer lugar, un sólido espaldarazo, otorgado por las firmas más importantes de las letras cubanas entonces. Baste conocer los jurados que se responsabilizaban con la valoración y la determinación de los lauros para advertir la significación. Aquí oficiaban por entonces César López, Pablo Armando Fernández, Manuel Díaz Martínez, Miguel Barnet, Abelardo Estorino, José Lorenzo Fuentes, Cleva Solís, Carilda Oliver, José Rodríguez Feo, Lisandro Otero, Abilio Estévez, entre otros. Además, abandonabas la oscuridad de manuscritos engavetados y lecturas furtivas para convertirte en autor. Te reconocían como tal en la calle tus semejantes, gente que no conocías. Te leían y te comunicaban lo que pensaban de tu escrito. Se empezó a sentir que escribir era una labor en nada infame ni adventicia de otras. El Premio y la editorial clausuraron de un buen golpe de imprenta los días del diletantismo literario.

En esa primera entrega del Premio se decidió que los libros serían publicados. Este fue el fermento de nuestra editorial. Esto no era una empresa menor, sino otra de esas quijotadas que mueven a quienes aman algo en raíz. Hay que empezar diciendo que en Holguín desde entonces los libros los hicieron poetas y escritores, individuos interesados en lograr el sueño. Quizá por eso no faltó la fuerza para empinarse. Aquí no había tradición de impresión de libros. Se habían hecho algunos, pero solo como algo esporádico, sin el rigor debido y sin mayores consecuencias. De manera que los pioneros de esta labor, entre quienes debe mencionarse a Alejandro Querejeta o Gilberto González Seik, tuvieron que apoyarse en el conocimiento de los que hacían el periódico y de los viejos impresores que con sus antediluvianas máquinas de impresión directa se afanaron por producir aquellos primeros libros.

Los autores no éramos ajenos al proceso de creación del libro. No solo porque nos instaban los que guiaban el proceso a revisar las galeradas y entendernos con los diseñadores. Era por ese ardor que en buen cubano se llama “culillo” de seguir los libros a manera que crecían. Uno asistía hipnotizado al viejo taller, entre el agresivo olor a tintas, grasas y diluentes, a sudor bien justificado, martilleantes ruidos de aquellos dinosaurios con que se imprimía y rones acompañantes para las deshoras de la faena voluntaria. Se establecían amables asociaciones entre impresores, cajistas, tipógrafos, ilustradores, mecánicos, todos iluminados por la luz promisoria de la creación. Aquello era como sentir las pataditas del niño, la inflación progresiva del vientre materno, los bombazos del pequeño corazón en la sonografía.

A partir del surgimiento de la editorial, todos los autores sentimos que habíamos crecido, no solo en posibilidad, sino intelectual y socialmente. La aparición de Ediciones Holguín viabilizó que se completara el ciclo de la creación. Si bien antes todo era una suerte de sacerdocio en penumbras, en un corrillo de iniciados, dando a conocer de viva voz, como un antifonario, nuestros textos, ahora llegaba la página redentora. Lo impreso no solo da visos de mayor credibilidad sino que concede la fuerza de una realidad incuestionable: he aquí una obra. Además esta obra busca un lector que le da el sentido y la utilidad última. Al tener libros publicados conseguíamos lectores. La editorial también creó un público para nuestros libros. Con este llegaban las apreciaciones y valoraciones. Este retorno de la palabra lanzada al aire ahora devuelta como certidumbre o rechazo nos hacía crecer. De manera que el surgimiento de la editorial también estimuló el desarrollo de la perceptiva y la crítica.

Años después de la aparición de aquellos primeros libros, tuve la suerte de trabajar en Ediciones Holguín. Era un lector contumaz, tenía una formación académica en lo lingüístico, había presenciado hacer libros, pero no era suficiente. Es como, por curiosidad, manosear atlas de anatomía, ver filmes de operaciones quirúrgicas y, un buen día, ponerte guantes, tapaboca, agarrar un bisturí y enfrentarte a un cuerpo palpitante del que debes cortar lo maligno para que prospere la vida. Así se siente el que se encuentra con un manuscrito del que debe salvar su semilla de gracia. Esto es precisamente lo que hace un editor, salvar lo salvable, magnificar lo mejorable, llevar la posibilidad de la expresión a la realidad de la obra. Esta labor me dio una visión desde lo interno. Es como meterse dentro del cerebro que piensa para saber cómo lo hace. Ver y seguir el endiablado y laberíntico paseo conque se consigue una idea interesante. Editar es leer con intención y perspectiva. Es labor detectivesca, solo que intenta detectar el crimen antes que suceda. Creo que no se ha hablado bastante de cuánto enseña al escritor la tarea de editar. Esa atención, ese cuidado, ese cariz terapéutico con que se lee para no fallar, confieren un rigor y talento técnico para armar un texto que llega luego a convertirse en una habilidad muy útil al escribir. Un conocimiento que no da la lectura sola ni la formación lingüística.

Además, en una editorial como esta, hay un sentido muy colectivo e integral de la elaboración del libro. El editor no suelta su manuscrito revisado y ya. Está constantemente junto al mecacopista, el diseñador, el revisor, el ilustrador a lo largo del proceso. Sigue atento la labor de revisión y de impresión final hasta que se logra la impresión. Esto le da un conocimiento completo desde dentro sobre la creación del libro.

De manera que puede afirmarse que el surgimiento de Ediciones Holguín permitió el desarrollo de una tradición editorial. Al principio no había editores profesionales, sino personas que por su cercanía al libro y a la impresión de revistas, en algunos casos, tenían ciertas nociones. Pero en el transcurso de la actividad se fue acumulando una experiencia, la cual se pasó luego a profesionales emergentes. Al principio el acopio de información y saber fue por tanteo pero pronto la confrontación y el diálogo con editores avezados permitió un conocimiento más experto. Además, este se fue complejizando pues de territorios más familiares como la prosa literaria y la poesía se extendió hacia otras zonas de la denominada literatura científica. Esto hizo que los editores tuvieran que aprender y tener una concepción más ecuménica, pues, a diferencia de otras editoriales que se especializan en una u otra literatura, Holguín ha publicado de todo. Ello no solo ha enriquecido la labor editorial sino ha estimulado el movimiento autoral desde la provincia.

Un aspecto menos comentado concierne a la interacción entre artistas plásticos, escritores y editores. Puede decirse que con Ediciones Holguín se potenció un nuevo territorio para el diseño y las artes plásticas. Fue fructífero el trabajo conjunto con los mejores artistas de la ciudad. Los escritores conocieron mejor la labor plástica de ellos y estos leyeron, intimaron con los textos y los autores. Muchas veces nuestra literatura se volvió sustancia de su obra. Se creó una empatía expresiva. No solo estuvieron cerca de los autores, dando calor al nacimiento de los libros sino que colaboraron con creaciones definidas para las portadas e interiores. En estos artistas se inició también un saber específico sobre la ilustración de textos. Es necesario encomiar la labor sostenida de altos quilates de dos diseñadores muy aptos: Dagoberto Driggs y Roddier Mouso. La plástica holguinera tiene un buen surtido de obras rubricadas por sus mejores exponentes que han sido hechas específicamente para ilustrar libros. De modo que, tangencialmente, la literatura enriqueció el territorio de la plástica.

Por último, es necesario reconocer que Ediciones Holguín, generó un modo dinámico y eficaz de promover la lectura y la obra del autor. Con una labor pensada y debidamente diseñada, ha llevado el libro, las maneras de cada autor, a los más diversos públicos, no solo sacando el libro de los anaqueles sino generando la necesidad del lector por encontrarlo. Mediante giras, ciclos de charlas, presentaciones, encuentros entre autores y público, han permitido una socialización más eficaz de los modos de cada autor. Faena utilísima que encabezan con destreza promotores sensibles como Joaquín Osorio, Giselle Cruz, Fidel Fidalgo y Dunia Verdecia –estos dos también trabajan en la edición.

Lourdes González, directora de Ediciones HolguínLa nave de Ediciones Holguín sigue impulsada por las manos de poetas como Lourdes González, al timón, Delfín Prats, Eugenio Marrón, Kenya Leyva y Moisés Mayans. En hora de recuento es obligatorio entender la contribución del resto de la tripulación que hace un trabajo dedicado y profesional pues nada es insignificante en la creación de un libro. Los otros especialistas aúnan inteligencia y tesón en lograr la calidad total. Así la mecacopia a cargo de Mabel Carballosa, la composición eficiente de Rebeca Pantoja y la corrección bajo las cuidadosas pupilas de Mayra Guerra e Ileana de Vales que hacen valer el trabajo de los editores.

Ha pasado el tiempo. Lo que fue noticia es cotidianidad y bien se sabe que la pátina de lo diario enceguece. Nos hemos habituado a ver cuidadas y hermosas ediciones bajo este sello editorial. Esto tal vez nos distraiga un tanto de entender todo lo que ha significado el largo proceso de su implementación y consolidación. Sin embargo, quien atesora un libro que un día lo sacó del anonimato o el que acaricia un manuscrito con el sueño de verlo crecer, sabe que no es una mera noticia. Constituye una segura satisfacción saber que ahí, al doblar de la esquina, hay una editorial profesional y reconocida que guarda, como el antiguo Tabernáculo judaico, las tablas de una sagrada alianza. ¡Enhorabuena!


Fuente: Sitio web de Radio Angulo

Las imágenes han sido tomadas de La Jiribilla, Alascuba y Ahora.cu

María Virginia y yo
Sindo Pacheco
K-milo 100fuegos criollo como las palmas
Francisco Blanco Hernández y Francisco Blanco Ávila
Enlaces relacionados
Reforma constitucional
Decreto No. 349
Editorial Letras Cubanas
Editoriales nacionales
Editorial Capitán San Luis
 
Página
<< Regresar al Boletín Resource id #37
No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 8 No 7 No 9 No 6 No 5 No 4 No 3 No 1 No 2