Cuba, querida y desconocida…

La literatura latinoamericana y los escritores de América del Sur y del Caribe, están escasamente representados en la 24ª edición de la Feria Internacional del Libro de Moscú. A pesar del creciente interés de los lectores rusos por esta literatura, los autores y los libros de América Latina aparecen cada vez menos en el mercado del libro.
Estos problemas fueron consignados por Marta Carreras Priveri, redactora y periodista cubana, en su intervención ante los editores rusos. Nuestro corresponsal Viacheslav Ósipov señala:
Este año la Feria internacional del Libro de Moscú asombra por su modestia. Aunque se presentan bastantes libros y editoriales, son en su mayoría rusos. De los extranjeros se destaca tan solo el stand de Italia por su dimensión y por los libros exhibidos. Y solo porque Italia este año es la invitada de honor de la Feria.
Brillan por su ausencia los editores de España, Brasil, Portugal, Argentina, México. América Latina está representada tan solo por Venezuela y Cuba. Pero los stands de estos países también son muy modestos. En su mayoría se habla de libros ofrecidos por las embajadas de estas naciones.
El hincapié se hizo en la literatura política y social. En parte esto obedece a la crisis en la industria editorial que afecta a muchos países de América del Sur. Otra causa es el aumento del alquiler en la feria. Sin embargo, ni éstas, ni otras causas han repercutido en el interés de los lectores por la literatura rusa. Éste crece de continuo. Igual que crece el deseo de los rusos de conocer nuevos nombres de la literatura latinoamericana, amén de Márquez, Carpentier o Isabel Allende. Con este objetivo los editores de Venezuela y Cuba crearon un fondo literario especial (ALBA), mediante el cual pretenden promover obras de escritores jóvenes a los mercados de Europa y Rusia. De ello en la Feria habló Marta Carreras Priveri, secretaria de la Embajada de Cuba en Rusia para cuestiones culturales.
Marta Carreras no solo mencionó a jóvenes literatos cubanos, sino que mostró los libros editados últimamente en Cuba. Además, habló de otro problema: carencia de literatura rusa traducida. Tan solo en Cuba viven ahora 18 mil familias ruso-cubanas. Sufren una verdadera “hambre” literaria. En los últimos 20 años la cantidad de libros rusos, que vienen a Cuba, ha disminuido varias veces.
Según reconoce Marta Carreras, Cuba sigue siendo un país querido de los rusos, pero cada vez menos conocido en el plano literario. Es una práctica poco plausible. Existe el deseo mutuo, de los lectores de Rusia y de Cuba, de acabar con ella.
Tomado de La voz de Rusia
