Isabel Allende: "es muy importante el humor"
Isabel Allende es una de las escritoras latinoamericanas de mayor éxito en la actualidad. Y lo tiene bien merecido con sus formidables y amenas novelas, a partir de La casa de los espíritus y las varias que le han sucedido, entre ellas algún que otro volumen de cuentos, donde la autora despliega su habitual maestría para atrapar al lector. Lo que muchos no recuerdan es su paso por nuestra ciudad en abril de 1987, hace casi un cuarto de siglo, acerca de lo cual mucho se comentó y escribió en la prensa, porque Isabel se mostró comunicativa y contó acerca de su vida y obra.
Menuda, con poco más de 150 centímetros de estatura y 45 años que contaba entonces, enfatizó: “siento mi condición femenina como muy importante; jamás olvido que mi punto de vista, mi experiencia de vida, mi cuerpo, son los de una mujer, y esa es mi forma de escribir, mi forma de conducirme en la vida; eso me determina y me determinó desde mi nacimiento”.
La casa de los espíritus, llevada al cine, es un texto donde la fantasía se entreteje a la realidad, donde el presente anuda vínculos con el pasado. Es un libro mágico, una fascinante crónica de familia. Isabel Allende develó durante su estancia entre nosotros algunos pormenores de los personajes. Dijo así: "El libro comienza con un personaje que se llama Rosa, y Rosa fue una tía abuela mía, la primera novia que tuvo mi abuelo. Ella murió envenenada, tal como dice el libro. Fue un crimen político o un crimen extraño que nunca se pudo resolver..."
Según el parecer de algunos críticos, la autora chilena recuerda, por su estilo narrativo, el de Gabriel García Márquez. La Allende analizó el fenómeno con admirable honestidad: "Ahora, respecto a la influencia de García Márquez, yo creo que él ha marcado todas las letras latinoamericanas. Desde la aparición de Cien años de soledad, la literatura latinoamericana dio un viraje de 180 grados, y eso es innegable. Con distinto lenguaje, con distintas cosas, él consolidó una voz latinoamericana y a toda una generación nos marcó".
Isabel, hija de un primo del presidente Salvador Allende, derrocado y muerto en septiembre de 1973, aprovechó para esclarecer el por qué de algunos símbolos presentes en su obra: "Hay personajes en las dos novelas [alude también a De amor y de sombra] que no tienen nombre, ya que son como símbolos, que son casi arquetipos. El personaje del Candidato, que después es el Presidente, es cualquier hombre como Allende, pero no es Allende. No es él, no es su biografía, no es su personalidad, pero es un homenaje a Salvador Allende”.
Isabel narró además el tema de la que sería su tercera novela, titulada Eva Luna, y puntualizó que era “muy importante el humor. Cuando tú puedes ver una cosa de lejos y reírte de ella es que ya estás lista para escribirla”.
La escritora, quien por aquellos días radicaba en Caracas, se marchó el 17 de abril de 1987, y el día antes conversó largamente con los asistentes a la tertulia de la Casa de las Américas.
Transcurrirían menos de tres meses para que regresara a La Habana, de nuevo invitada, ocasión en que grabó un disco para la Casa de las Américas con pasajes de su novela.
Autora de éxito sostenido, privilegiada por la magia narrativa y la riqueza del lenguaje de sus textos, signados por la amenidad, evocar a Isabel Allende deviene invitación al encuentro con sus obras, instándola a que siga escribiendo y deleitando a sus lectores, que suman millones en el mundo y en muy diversas lenguas, pues ha sido profusamente traducida.
