Un signo en el papel del teatro cubano: Colección Aire Frío

Dicen que el hombre intentó hacer teatro desde sus mismos comienzos. Cuando, protegido en una cueva, intentaba ordenar sus interrogantes. Entonces le encontró a todo una leyenda, un baile y a todo le procuró una cura: la de la explicación. De aquel chamán que tenía dentro de sí, las artes modernas le debemos la dramaturgia; y a la Colección Aire Frío —que lleva el nombre de una de las obras de Virgilio Piñera— le debemos el reunir la historia del teatro cubano.
Esta colección —que abarca distintas casas editoriales— salió a la luz en diciembre del 2000, bajo el sello de Ediciones Alarcos, para lo cual se escogió la obra "El baile", de Abelardo Estorino. La revista Tablas precisaba ya de una recopilación editorial que diera a conocer aquello que soslayaba el producto escrito: el libreto teatral, pues con igual motivo fue creada la Casa Editorial Tablas-Alarcos.
«Cuba es un país que le rinde culto a la memoria y no debe ser solo a la muerta, la viva debe ser más importante» —respaldó Omar Valiño, director de dicha editorial y quien fuera invitado, junto al teatrólogo Yoimel González, a ser los representantes y presentadores de la compilación Aire Frío en el espacio Entre Colecciones de la librería Fayad Jamís.
Y no es menos cierta esta afirmación pues en ella se encuentran agrupados 31 títulos para convertirla en la colección más larga en el territorio nacional en lo que a teatrología se refiere, abarcando el monólogo, las obras de grandes formatos, humor, teatro para niños y adultos.
Al principio se concibió el proyecto pensando en la dramaturgia universal, y después se perfiló como dramaturgia cubana, incluyendo a casi todos los autores cubanos del siglo XX que se dedican a este género, incluso,los más jóvenes. Podemos encontrar escritores de alta talla como Antón Arrufat, Norge Espinosa, Carlos Fundora y los premios de la crítica: Amado Delpino, Reinaldo Montero y René Fernández que, con su Igba Layé, rescata al títere y a las raíces afrocubanas. Uno de los grandes valores de esta recopilación y de la editorial es, como bien dijo Yoimel González, rescatar a los dramaturgos que desde su inmigración repiensan y enseñan a Cuba.
«Amamos —dijo Omar Valiño— una dramaturgia actuante, viva, no en sentido editorial sino como servicio, con el compromiso de que llegue al público convertida en libro».
La Casa Editorial Tablas-Alarcos tiene en proceso de impresión cinco proyectos, próximos a salir en el Festival de Teatro de La Habana; y se confiesa a sí misma como la casa particular de algunos escritores que ella protege y renombra. Ediciones Alarcos en sus doce años de fundada lleva bajo su aval cien títulos y el 22 de enero del 2012 celebrarán, a partir de esa fecha y por todo el año restante, el cumpleaños treinta de la Editorial en una verdadera demostración de que son el signo en papel de nuestro teatro.
