Carta por tres libros relacionados con la medicina
En estos tiempos, cuando muy a la ligera han sido atacados ciertos servicios médicos, resulta oportuno acercarse a la literatura relacionada con temas, situaciones y avances de esa rama del humanismo conocida como Medicina.
Si bien es cierto que no se trata de grandes textos gramaticales, y que no aparecen en ellos renovaciones lingüísticas ni despliegue de técnicas literarias que cumplan al pie de la letra los dictámenes académicos, encontramos en ellos el alcance de sus objetivos fundamentales: acercar al público a temáticas complejas, mostrar nuevas ópticas del proceso salud-enfermedad, brindar aristas asequibles de asuntos extremadamente dolorosos que de otra forma hubieran permanecido en el oscuro laberinto de “es mejor no saber nada”.
Muy loable resulta el empeño de nuestros médicos, médicas y trabajadores de la salud que, además de sus cotidianas y agotadoras labores, dedican tiempo, esfuerzo y recursos en el intento de “humanizar” temas hasta ahora desconocidos, o lo que es peor aun: ignorados a propósito, y en algunos casos confundidos.
Actualización en antimicrobianos sistémicos (Editorial Ciencias Médicas, 2005), cuyo autor principal, el Profesor Moisés Morejón García se ha consagrado desde hace más de diez años al estudio renovado de los antibióticos, es un libro de obligada consulta para estudiantes, practicantes y público general. Una de las coautoras, la Dra. Rosa Salup Díaz, conocida intensivista pediátrica, complementa la exposición actualizada desde su particular punto de vista, enfatizando la aplicación de los recursos antimicrobianos en el mundo infantil. No solo estamos frente al manejo de nuevos enfoques terapéuticos en la lucha contra las enfermedades de carácter infeccioso, sino que además, gracias a este libro, es posible disfrutar de la historia de dicha lucha, de los orígenes ancestrales de cada familia farmacológica, asi como de un bien documentado panorama de qué sucede con las infecciones en el mundo actual. No es posible referirse al estado de salud de ninguna región sin incluir el estudio de este tipo de patología. El aspecto socioeconómico de la Medicina resulta insoslayable, ya que la accesibilidad a los recursos determina el nivel de satisfacción o de alcance que pueda lograrse en la sociedad según las voluntades políticas. En este libro, ya valeroso de por sí, los autores (y la autora) incluyen dicho análisis, de forma que se puede catalogar de íntegro y altamente satisfactorio el irrumpe de volúmenes como estos al alcance de todos.
La lectura de Cuidados paliativos en pacientes con cáncer avanzado: 120 preguntas y respuestas (Editorial Ciencias Médicas, 2009), de la Dra .María Cristina Reyes Méndez, el Licenciado en Psicología Jorge Amado Grau Abalo y la Licenciada en Enfermería Margarita Chacón Roger, resulta un excelente modo de adentrarse en una novedosa e imprescindible filosofía (más que técnica) para el enfrentamiento del final de la vida. La Medicina Paliativa, definida como modelo asistencial que mejora la calidad de vida de los pacientes con enfermedades potencialmente letales, no limita sus bondades para estos casos, sino que ofrece un sistema de apoyo dirigido a los cuidadores del enfermo, entendiéndose como tales a los familiares, amigos, allegados y conocidos, cuyo sacrificio necesita de conocimientos y habilidades.
El libro, integrado por siete secciones (Generalidades y aspectos conceptuales, Dolor y su control, Otros síntomas y su control, Agonía y muerte, Aspectos psicosociales y espirituales, Atención a la familia y Aspectos organizativos en cuidados paliativos), brinda la posibilidad de acercarnos al sufrimiento y a la muerte desde una perspectiva razonablemente científica y humana.
Poco queda por decir de la más reciente entrega del Doctor Jorge Pérez Ávila; SIDA: Nuevas confesiones a un médico (Ediciones Abril, 2011), elogiada públicamente con justeza por reconocidos dramaturgos como Norge Espinosa y Nicolás Dorr. Se trata de la compilación de testimonios de personas con VIH/sida modificados discretamente por el autor en aras de conservar ocultas las identidades de los protagonistas. Con todo el desgarro emocional que implica saberse infectados, estas personas permiten el desnudo de sus conflictos, sus temores, sus quebrantamientos existenciales. A nuestro juicio, sobresalen dosaspectos de entre las múltiples aristas del libro: la honestidad de los confesionarios, y la infinita bondad del médico que los asesoró durante el proceso de asumir la pérdida de la salud o de la vida misma.
Son estos tres ejemplos que he querido mostrar a los lectores y lectoras de Cubaliteraria, muestras de cuánto enfrentamos en el quehacer diario, y cuánta dosis de entrega se depositan a diario entre los dos bandos: el de quienes padecen y el de quienes intentan el alivio elemental que lleva implícito, como diría el Che, grandes sentimientos de amor.
Laidi Fernández de Juan.
Octubre, 2011.
