Los tres pichones, ¿una obra para los padres?
Los padres desearíamos que nuestros hijos no crecieran nunca, mas no por afán de dominio, sino por el conocimiento que hemos adquirido acerca de los peligros del mundo; para evitarles las mismas angustias, los mismos fracasos y riesgos a los que hemos expuesto nuestras vidas. Pero eso es imposible. La propia vida demanda que sean esos pequeños quienes decidan por sí mismos y prueben sus posibilidades, potencien al máximo sus capacidades para obtener experiencias y lograr sus propios triunfos y fracasos. La evolución debe ser gradual, con intentos y regresiones. Sin embargo, en ocasiones hemos de prever rupturas profundas que quizás sean más traumáticas para nosotros, los padres, que para ellos.
Tal es el tema abordado en Los tres pichones, libro de Onelio Jorge Cardoso que narra cómo tres crías de pájaro carpintero deciden hacerse marineros, una labor nada afín con las aspiraciones de su madre y la tendencia natural de esa especie, de andar claveteando en los árboles del monte. Ante la renuente negativa de la progenitora, piden ayuda a pájaros marinos como el alcatraz, y reciben la comprensión del zunzún, presentado por el autor como el ave más sabia, por libar en los secretos de cada flor y observarlo todo en su vuelo sostenido.
―¡Por favor, qué hago, mis hijos se han ido a navegar!
―Buena idea ―dijo el zunzún―; el observatorio ha anunciado para hoy cielos despejados y poco cambio en las temperaturas.
Los diálogos gozan de picardía y humor, muy apegados a la cotidianidad cubana. En ellos se exponen, de manera casual, los consejos más atrevidos a los padres.
― (…) Lo malo sería que ellos estuvieran haciendo algo que no quisieran hacer. Eso sí les dañaría aunque estuvieran a tu lado. Con el tiempo no serían más que unos pichones tímidos y tristes.
El regreso de los tres pichones como resolución del conflicto quizás podría remitirnos a la sugerente parábola del hijo pródigo, aunque pienso que el triunfo de los pequeños llama a la confianza y la esperanza ante la pretensión de la hazaña y su consecución, más que a la complacencia y al consabido “te lo dije”; al entusiasmo por el exitoso esfuerzo de ambas partes y no al conformismo por un retorno debido al fracaso. El libro para nada es aleccionador ni pesimista, y si clasifica como fábula, lo es ―bien mirado― para el público adulto, y debido, sobre todo, a su final cerrado.
La obra califica como “para todas las edades” no solo por el tratamiento del tema, que abarca comportamientos y emociones de hijos y padres, sino por la manera en que lo aborda; por su lenguaje asequible y dinámico al describir una acción que, aunque podría llevar a didactismos y moralejas, logra una lógica lineal de pensamiento muy convincente, insertado en la más vivaz dramaturgia.
―¡Pero si hace cuatro días eran apenas tres huevitos en el nido!
―¡Sí, pero ahora son tres navegantes en la nave!
―¡La nave! ―dijo la madre no sin cierto desprecio, y el zunzún entonces dijo:
―Sí, la nave; las cosas no son como se llaman, sino como uno las va nombrando por el camino.
La precisa edición de Norma Padilla Ceballos se destaca en cuanto a la selección de fragmentos por página y la ubicación ideal de las ilustraciones de fondo: una gran apoyatura, a manera de álbum ilustrado, cuya autoría pertenece a Yusell Marín Gutiérrez. Gran fantasía y vuelo se aprecia en cada trazo; las imágenes se lucen en la gama de los azules, muy en correspondencia con el tema marino y celeste. El dibujo de líneas precisas contrasta con el empleo de la acuarela y el lápiz de color, apelando a (y estimulando) la creatividad infantil. Agradecemos el diseño a María Elena Cicard Quintana.
La Editorial Gente Nueva incluyó el texto en su Biblioteca Escolar en 2006. Sin embargo, pienso que una denominación exacta sería la de Biblioteca familiar, por la esencia de su contenido. Es este libro un granito extraído de la inigualable obra narrativa, extensa e intensa, de nuestro bien llamado Cuentero Mayor, Onelio Jorge Cardoso, que ha sido llevado a otros formatos artísticos como la televisión y el teatro, por la calidad de su propuesta estética.
