Enrique Saìnz de la Torriente, el crítico y el académico
Enrique Saínz de la Torriente proviene de una familia de talento literario. Es sobrino de la escritora Loló de la Torriente, quien mucho tuvo que ver con su pasión por la literatura. Y Loló, a su vez, tiene una relación filial con Pablo de la Torriente Brau.
Prosista, crítico, ensayista y académico, Saínz de la Torriente es uno de los indagadores más acuciosos de las letras cubanas. Muchos años —casi treinta— de trabajo de investigación en el Instituto de Literatura y Lingüística, y su condición de miembro de la Academia Cubana y Española de la Lengua le dotan de una capacidad de análisis y olfato crítico verdaderamente detectivescos. También de una cultura que encuentra su cabal expresión a través de la sencillez.
Como editor de la revista Unión, de la UNEAC trabajó muchos años. Su cuantioso ejercicio periodístico ha garantizado una perfecta afinación a su oído literario, puesto a prueba como jurado en los Premios Casa de las Américas, en el Unión, en el de la Crítica y del Nacional de Literatura, entre otros.
De su producción ensayística apuntemos que cinco de sus textos han alcanzado el Premio de la Crítica y que esa cifra puede crecer, pues Enrique no cesa de escribir ni de crear.
De su bibliografía apuntamos los libros Silvestre de Balboa y la literatura cubana, 1982; La literatura cubana de 1700 a 1790, 1983; Trayectoria poética y crítica de Regino Boti, 1987; Ensayos Críticos, 1989; La obra poética de Cintio Vitier, 1998; Indagaciones, 1999 y La poesía de Virgilio Piñera: ensayo de aproximación, Premio de Ensayo del concurso Alejo Carpentier, además de Premio de la Crítica, al igual que los cuatro anteriores.
Sus Diálogos con la poesía, de 2003, comprende un surtido de estudios literarios sobre figuras cubanas y extranjeras, entre las que se cuentan José Lezama Lima, Eliseo Diego, Octavio Smith, César López, Federico García Lorca, María Zambrano, Arthur Rimbaud, Stéphane Mallarmé... Súmese a lo anterior las antologías y selecciones de textos emanadas de su laboriosidad y talento.
Me consta, porque me honra su amistad, que Enrique Saínz es un callado trabajador de la palabra, un modestísimo intérprete del pensamiento de los autores cubanos más destacados, un esclarecedor de opiniones y conceptos, un espíritu solidario y un muy serio crítico. En Indagaciones, libro que centra su análisis en cuatro poetas cubanos (Mariano Brull, Dulce María Loynaz, Eliseo Diego y Francisco de Oraá), se lee acerca de Dulce María:
Si nos detenemos en su poesía veremos de inmediato, de momento sin cuestionamientos de escuelas y tendencias, que la palabra surge como necesidad de un conflicto íntimo, muy suyo, una delicada y ardorosa presencia que reaparece sin cesar. De ahí que la influencia vanguardista tenga en sus textos una vigencia de escasos relieves, despreocupada como estuvo siempre Dulce María por todo cuestionamiento con pretensiones innovadoras.
De Enrique Saínz de al Torriente aún queda mucho por apuntar y leer. Nacido el 24 de noviembre de 1941, aunque cualquier momento es bueno para consultar su obra y saludar a este hombre de excelente carácter y disposición para la colaboración, se nos ocurre que el de un nuevo aniversario puede representar para este maestro de la investigación literaria un acicate a su extraordinaria laboriosidad.
Felicitarlo en su recién 70 cumpleaños, desearle salud y nuevos éxitos literarios, es un placer del cual este redactor no puede, ni quiere, privarse.
