De arsenales médicos en tiempos de crisis de valores
Los principios hipocráticos que acompañaron a la medicina durante siglos, velando por los compromisos éticos y humanos entre los galenos y sus pacientes, han sido solo otras víctimas de la explosión de las Nuevas Tecnologías de la Información en las sociedades actuales. Para quienes nunca antes se detuvieron a pensar en el asunto, parecen dos realidades absolutamente desconectadas entre sí. Mas, no lo son.
Como victimaria de tales relaciones se ha sumado además la mirada inquisidora, muchas veces falaz, de la prensa sensacionalista, amplificada gracias a fenómenos como Internet, el perfeccionamiento de los métodos de impresión, la globalización de la información, entre otros.
Todo conspiró en el mundo para que el médico dejara de ver al paciente como tal, y lo comenzara a asumir como un potencial demandante, aseveró el doctor Justo Reinaldo Fabelo, especialista en psicología y profesor de la Universidad de La Habana, durante una de sus intervenciones en el espacio Letra con Vida, que se celebra cada mes en el Centro Dulce María Loynaz de la capital cubana.
En este diciembre, en el encuentro se debatió sobre la Ética en la relación médico-paciente, y estuvo presente también como panelista, el doctor Jorge Pérez Ávila, Director General del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí, y autor de los libros Sida: confesiones a un médico y Sida: nuevas confesiones a un médico.
Con la conducción de la doctora Alina Pérez, se dialogó sobre los nuevos desvelos de un oficio antiguo, en homenaje expreso al Día de la Medicina Latinoamericana y al Día Mundial de Lucha contra el VIH-SIDA.
Inquirido por la doctora Pérez sobre el respeto a la privacidad de los pacientes y la confidencialidad de cada diagnóstico, Pérez Ávila refirió que, a pesar de cualquier contradicción, «el diagnóstico de una enfermedad no es público, es individual».
La importancia de la interacción, según las características de cada paciente y su medio, así como la necesidad de dedicarle tiempo a la comunicación de cada resultado clínico, fueron otras de las preocupaciones planteadas por el especialista: «El médico debe tener en su arsenal palabras lo suficientemente claras como para adecuar su lenguaje al paciente».
El investigador refirió que el acceso a la cultura y a la educación, garantiza por lo general una mejor calidad de vida. Aunque reiteró la importancia de mostrarse optimista en todos los casos, «dar esperanzas a las personas es el mejor recurso terapéutico con que contamos».
«Antes SIDA era igual a muerte, ahora no tanto. Aunque sigue siendo una enfermedad que pone en riesgo la vida de las personas», reflexionó el director del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí, para denotar la importancia en la identificación de las expectativas de vida truncadas en cada persona por el diagnóstico de enfermedades severas como el VIH o el cáncer.
Otras historias, con la misma carga de humanidad de las de sus libros, llegaron al salón del Centro Dulce María Loynaz para ilustrar cómo es imprescindible para el paciente el contacto humano con un especialista que lo guíe en los pormenores de los estados clínicos que atravesará, a la par que les muestre el inicio y no el fin de una nueva vida, con más responsabilidades y cuidados.
En Cuba, es muy cuestionado el manejo que los medios de comunicación masiva hacen de ciertas informaciones, como las referidas a la violencia, o los motivos y estados de enfermedades contagiosas. «Abogo porque se divulgue la verdad clara y diáfana, siempre y cuando se tenga toda esa verdad ya en la mano», recalcó Pérez Ávila al referirse al tema.
Si las personas no se sienten amenazadas, ahondó el especialista, si no están conscientes de situaciones como la de los vectores, piensan que están siendo alertadas por un problema educativo y no de riesgo, de peligro real. Una percepción peligrosa a la que, según los participantes, se suma la participación imprescindible de la población a la hora de detener el contagio masivo por enfermedades transmisibles.
A los espacios históricos de estas relaciones médico-paciente y sus transformaciones, apeló el doctor Fabelo para referirse a dilemas éticos como el principio y el final de la vida, entre los que llaman la atención la clonación, la reproducción in vitro y la eutanasia.
«La crisis de valores de la segunda mitad del siglo pasado y las nuevas tecnologías han propiciado un distanciamiento entre médico y paciente», ante el que se impuso la bioética como solución posible, al apelar a principios de beneficencia, autonomía y justicia, que deben dar mejor respuesta también a los dilemas que se han presentado en ese campo en Cuba, principalmente a partir de la crisis económica de la década de 1990.
«En nuestro país tenemos iun oasis diferente», dijo el especialista. «Lo que nos salva un poco es la formación clínica de los médicos, aunque con pérdidas de valores en algunas zona».
El establecimiento de una relación adecuada a través principalmente de una entrevista inicial motivacional y de una relación empática, son hoy los principales factores que pueden mediar en el logro de una equidad en la atención médica, según los especialistas presentes en Letra con vida. En Cuba habrá que ir más allá, debido a los logros alcanzados y a las transformaciones económicas en marcha.
