El Centro Cultural Dulce María Loynaz rindió homenaje, el 9 de diciembre, a la prestigiosa poetisa cubana de quien toma su nombre, en saludo al 109 aniversario de su natalicio.
Entre los asistentes a la celebración se hallaban conocidas figuras del ámbito intelectual, como Pablo Armando Fernández, Aida Bahr, Edel Morales, y el actual director de esa institución, Jesús David Curbelo, quienes junto al numeroso público presente, compartieron momentos de evocación y reconocimiento a la obra y personalidad de la recordada escritora.
Correspondió a la periodista Esther Barroso, del Sistema informativo de la Televisión Cubana, introducir un capítulo del programa cubanía.cu, realizado por ella para Cubavisión Internacional, que incluye fragmentos de la última entrevista que concediera la Premio Cervantes de Literatura, dos meses antes de su muerte en 1997. Sin dudas, fue válida la inclusión del referido audiovisual, bien acogido por la concurrencia, pues reúne innegables valores documental y emotivo, al reservar un espacio para la declamación de poemas, y las intervenciones de César López y Edel Morales sobre aspectos de interés en su obra.
Jesús David Curbelo presentó la segunda edición de Poesía Completa, de la Loynaz —compilación publicada por primera vez en 1984—, a cargo de la Editorial Letras Cubanas. Como atractivo extra, al finalizar el recordatorio los presentes pudieron adquirir dicho título. Para Curbelo, Dulce María fue, ante todo, una poetisa interesada en la libertad del ser, traducida a la no afiliación y antítesis de la escritura de participación social, y por tanto rara avis de la poesía cubana contemporánea, lo cual no le impidió legar estas páginas medulares para (re)definir la cubanía en el campo de la literatura nacional.
Pionera de la poesía en prosa cubana, la autora de importantes títulos como Juegos de agua y Últimos días de una casa, exhibe a través de sus libros un «intimismo hacia adentro» matizado por reflexiones tocantes a la existencia, el anhelo de transmutación, la idea del dolor y un ansia de comunión con la realidad natural, entre otros tópicos.
Te propongo:
En mi verso soy libre, él es mi mar.
Mi mar ancho y desnudo de horizontes.
