Apariencias |
  en  
Hoy es sábado, 30 de noviembre de 2019; 12:17 AM | Actualizado: 29 de noviembre de 2019
<< Regresar al Boletín
No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 8 No 7 No 9 No 6 No 5 No 4 No 3 No 1 No 2
Página

El otro Ramón Meza

Cira Romero, 27 de diciembre de 2011

Ramón Meza (1861-1911), con su novela Mi tío el empleado (1887), goza del privilegio de haber recibido los más caros elogios, en el siglo XIX,   como las de José Martí, Manuel de la Cruz y Enrique José Varona. Para el primero, el libro parece «una mueca hecha con los labios ensangrentados».En el XX  fue valorada por José Lezama Lima, Alejo Carpentier, Cintio Vitier, Lisandro Otero y Antón Arrufat. entre otros .Según el autor de Consagración de la primavera «nos lleva a un mundo sumido en luces de tolerable pesadilla» [...] donde «los laberintos burocráticos de Ramón Meza, cuando algo nos recuerdan, hacen pensar remotamente en otros laberintos que se han establecido en el universo literario del mundo actual. Lo cual es bastante digno de señalarse en esta novela cubana, muy distinta de todas las novelas escritas en su época». En este siglo XXI vuelve a ser retomada por Reynaldo González y Rogelio Rodríguez Coronel. González apunta que  «fue un adelanto febril», dibujada a partir de «sus apasionadas transiciones, sus ambientes grotescos, sus parajes de doloroso guiñol, como dibujados por Goya, con cincel más que con pluma». A mi cargo estuvo una reciente edición, la sexta habida en Cuba, del año 2010, que prologué y anoté. En 1964 se tradujo al ruso y en  1993 apareció en España. La crítica coincide en situarla, junto a Cecilia Valdés o La Loma del Ángel, como las dos novelas paradigmáticas del XIX cubano.

Pero otras facetas de interés hubo en la corta vida de Ramón Meza, además de la concerniente a su obra narrativa, pues habría que llamarlo, con justicia, un hombre de responsabilidad ciudadana a partir de las numerosas actividades que desarrolló, algunas vinculadas, directamente, a la literatura y otras no. Como profesor universitario, comenzó a ejercer cátedra desde el año 1895, en la Universidad de La Habana, con carácter de supernumerario en la Facultad de Filosofía. Recesó al marchar a los Estados Unidos, donde colaboró en Patria, Cuba y América y en otros periódicos que apoyaban la causa separatista cubana. A su regreso en 1899, fue designado catedrático de Literatura Española en la Facultad de Filosofía y Letras. Posteriormente, fue nombrado titular de la cátedra de Psicología Pedagógica, de Historia de la Pedagogía y de Higiene Escolar de la propia universidad. Junto a esta actividad docente, Meza fue vocal del Consejo Escolar de La Habana y estuvo muy vinculado a la Revista de Educación y la titulada La Instrucción Primaria. Este nexo con la docencia lo condujo a publicar textos : Observaciones sobre la educación (1905), La educación en nuestro medio social (1908) y La psicología pedagógica: su tendencia actual (1911). Asimismo, se unió a instituciones societarias como la Sociedad Económica de Amigos del País, cuyas Memorias redactó entre 1900 y 1909.

En la esfera pública, en 1901 fue electo concejal del municipio de La Habana y posteriormente se desempeñó como síndico —especie de administrador, supervisor o intendente— del Ayuntamiento de La Habana, órgano que, en 1905, le encargó pronunciar el discurso de elogio al general Máximo Gómez tras su fallecimiento. Presidió la Junta de Amillaramiento capitalina y entre 1909 y 1910, bajo el gobierno de José Miguel Gómez, ocupó la secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes, lapso en el cual publicó sendos estudios biográficos dedicados al pintor Miguel Melero y al poeta Julián del Casal.

Es cierto lo que afirma Calvert Casey en su trabajo «Meza literato y los Croquis habaneros» cuando alude a su rápida decadencia como escritor, pero creo que el autor de El regreso es injusto al afirmar que se había convertido, a los cuarenta años, «en simple comentarista de proyectos de obras públicas».  Al respecto, es preciso apuntar que desde 1885, dos años antes de dar a conocer su relevante novela, Meza había dado muestras de poseer preocupaciones  relacionadas con la urbanística, pues de ese año data la publicación en La Habana Elegante de su artículo «Un gran parque», firmado con su conocido seudónimo R. E. Maz, en el cual aboga porque, en el lugar que ocupa la Estación de Villanueva —donde hoy se levanta el Capitolio Nacional—  se construya un sitio para el esparcimiento de los habaneros, un deseo sobre el cual insistió a lo largo de los años y nunca pudo ver cumplido. También del año 1885 data la aparición, en la mencionada revista, de un trabajo titulado «El Templete», ya perfilado en la línea de sus aún dispersos  «Croquis habaneros». En él describe este histórico monumento, así como sus valores arquitectónicos y patrimoniales.

Del año 1887, hay artículos suyos dispersos en las publicaciones periódicas donde alude a poblados habaneros, como Santa María del Rosario, visto este desde el punto de vista de su significación histórica, pero donde aborda también el trazado de su planeamiento y el carácter de sus casas. De años posteriores son sus apuntes «Santa Clara por ferrocarril», recorrido realizado por el autor junto con un grupo de ingenieros y constructores de vías férreas.

De 1891 en adelante su preocupación urbanística se dispara hasta tornarse decisiva a partir del año 1901, cuando apareció su texto, con planos levantados bajo su inspiración, acompañando un proyecto de parque público y museo de Villanueva, volviendo así sobre su idea expresada muchos atrás. Proponía levantar ambos en las cercanías del Parque de la India, a comienzos de una avenida que debía desembocar en el Prado habanero. Este proyecto obtuvo una medalla de oro en la exposición celebrada en la ciudad de Buffalo, en los Estados Unidos.
 
A partir de 1903, durante varios años, atendió en Cuba y América la sección titulada «Tópicos urbanos», donde escribió acerca de la necesidad de buenos trazados para construir asentamientos poblacionales, sobre la urgencia de construir anchas aceras y, en general, temas vinculados a la urbanización de la capital. «Urbanizar es, entiéndase bien, dice Meza, repartir el terreno de una ciudad en casas, parque, calles, plazas y arbolado. Tan esencial es para la urbanización las manzanas de fábricas como el parque y la vía arbolada». Aboga también por crear museos industriales, por utilizar los terrenos baldíos, por preservar los edificios históricos y por fomentar las fincas urbanas.

Meza, dice Casey, «muere enseguida como creador literario y se convierte en un urbanista amateur, profesor universitario, concejal y síndico del ayuntamiento [...] Se dedica con la mejor buena fe a las urgentes tareas de construir una República que va a frustrarse enseguida. En una sociedad más lograda y estable, en medio de una gran tradición, dígase francesa o rusa, el sensible criollo hubiera cuajado en un escritor de carrera». La afirmación me parece demasiado rotunda, aunque sin dejar de tener cierto grado de acierto. Creo que Ramón Meza no fue un urbanista amateur, como afirma Casey, pues, entre otras pruebas posibles, el premio otorgado en los Estados Unidos puede dar fe de lo contrario. En cuanto a que «muere enseguida como creador literario» tras haber publicado su gran obra, ¿a cuántos autores no les ha ocurrido lo mismo o han sobresalido por tan solo una? Pero Meza, es preciso decirlo, «no murió» como novelista tras la publicación de Mi tío el empleado, aunque el resto de su obra palidezca ante esta reveladora y renovadora novela, pues a ella siguieron Don Aniceto el tendero (1889) y Últimas páginas (1891), además de quedar en las páginas de Cuba y América la titulada «En un pueblo de la Florida».

Es cierto también que Meza permanece en nuestra historia literaria, aunque en grado menor, por El duelo de mi vecino y Flores y calabazas, aparecidas en un solo volumen en 1886, por Carmela, del propio año 1887, por, sobre todo, Mi tío el empleado, y por las posteriores antes citadas. Pero si Cirilo Villaverde perdura por su Cecilia Valdés, estará siempre acompañado de sus otras producciones, siempre inferiores; y Jesús Castellanos, caso sorprendente, sobrevive más en nosotros por un cuento, «La agonía de La Garza», que por el conjunto de sus apreciables novelas de los primeros años de la República; en tanto Carrión será recordado por Las honradas y Las impuras, pero sin despreciar El milagro o La esfinge, llevada al cine, esta última, con el título de Amada. Y así sucesivamente.

Ramón Meza y Suárez Inclán es el novelista cubano que tuvo el chispazo, la fortuna, la suerte el relumbrón de escribir una gran novela, pero además es preciso valorarlo como hombre de honradas inquietudes públicas, preocupado por lo mejor para su patria. Vivió solo cincuenta años. ¿Acaso no hubiera sido posible su retorno a la literatura con obras relevantes? No lo afirmo, pero tampoco lo niego. Nos queda juzgarlo por las legadas, aunque siempre Mi tío el empleado se lleve las palmas.

Hace poco leí que Juan Rulfo, autor de, solamente, dos obras, pero, sin dudas, fundacionales, El llano en llamas y Pedro Páramo, declaró en su momento: «He dejado de escribir porque se  murió mi tío Ceferino, que era el que me contaba las historias». No sé si Ramón Meza tuvo, al igual que Rulfo, un tío al que le sucedió lo mismo.

María Virginia y yo
Sindo Pacheco
K-milo 100fuegos criollo como las palmas
Francisco Blanco Hernández y Francisco Blanco Ávila
Enlaces relacionados
Reforma constitucional
Decreto No. 349
Editorial Letras Cubanas
Editoriales nacionales
Editorial Capitán San Luis
 
Página
<< Regresar al Boletín Resource id #37
No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 8 No 7 No 9 No 6 No 5 No 4 No 3 No 1 No 2