Nadie sabe por qué, Buesa y un comentario
Un libro puede ser necesario. Un libro puede ser largamente esperado. Nadie sabe por qué, de José Ángel Buesa, compilado, prologado y anotado por Virgilio López Lemus reúne en sí ambas cualidades. También otras más de las cuales comentaremos.
Buesa, «la figura más popular y conocida del grupo de los neorrománticos que surgieron en la época del posmodernismo», según lo calificara el crítico Max Henríquez Ureña muchos años atrás, vivió un prolongado receso editorial ciertamente paradójico, quizá para “castigar” su prolífica producción de versos y de libros a lo largo de unos cuantos años, interrumpido cuando en 1997 la Editorial Letras Cubanas editó su antología Pasarás por mi vida y ahora la misma editorial puso en manos del lector otra, la citada al inicio, con fecha 2011, aunque entre uno y otro texto hubo algunos intentos más con loables objetivos.
En un género como el de la poesía, escribir mucho puede dejar desprotegidas las espaldas. Por supuesto, quien produce abundantemente está más expuesto al yerro, al descuido y el apunte crítico, además del celo de sus colegas, porque la inspiración puede ser objeto de sentimientos no muy sanos.
Pero dejando a un lado especulaciones, es cierto que a José Ángel Buesa mejor es leerlo en antologías, pues soy de los que creen que un solo gran poema nunca es resultado de la casualidad y suele bastar para revelar la madera de su autor.
Es el profesor López Lemus quien hace la propuesta en el prólogo: «Una crítica responsable y desprejuiciada debería volver a las páginas originales de Buesa para advertir los por qué de su éxito popular».
Y quien escribe este comentario propone meditar acerca de cuánto contribuyó la poesía de Buesa, su popularidad y difusión, a forjar el hábito de la lectura en miles de cubanos, mujeres y hombres por igual, de la mitad de la centuria pasada. Algo —y permítaseme la crudeza al decirlo— en que en nada contribuyen por su estilo, lenguaje e incomunicación con el público lector, algunos de los libros que hoy se editan y duermen en las librerías.
Sin embargo, el fenómeno Buesa tampoco puede apartarse de su contexto: él escribió en una época que difiere bastante de la actual. Es cierto que el lector de hoy precisa de otros códigos. Con Buesa sucede lo que con las telenovelas: siempre son aceptadas por la audiencia, aunque sus códigos se renueven.
Buesa es el autor de estos versos:
Pasarás por mi vida sin saber que pasaste.
Pasarás en silencio por mi amor y, al pasar,
fingiré una sonrisa, como un dulce contraste
del dolor de quererte... y jamás lo sabrás.1
Y también de estos:
Yo fui olvidando anclas por los puertos en fiesta.
Se oxidó el catalejo de horizontes redondos.
Ah, sí, mi viejo barco se llena de ratas,
y las maderas crujen de fatiga en la noche.2
Del nacimiento de Buesa se cumplieron 100 años el pasado 2010. El suceso ocurrió en Cruces, provincia de Cienfuegos, el 2 de septiembre de 1910. Comenzó a escribir temprano y nunca dejó de hacerlo, por lo que puede afirmarse que su profesión fue la de “poeta”. Abandonó Cuba en 1963, pero siguió escribiendo y publicando libros, y murió en República Dominicana el 14 de agosto de 1982.
El prólogo de un libro debe ser leído, aunque algunos lectores ansiosos lo pasen por alto. Aquí es indispensable detenerse en él, porque el profesor López Lemus ha sido extremadamente cuidadoso y objetivo en el tratamiento de la figura del poeta. Ofrece una mirada desprejuiciada de su producción y le reconoce sus valores con sólida argumentación. Las observaciones del prologuista sobre lo cursi y los “famosos” que también lo han sido en algún momento, son deliciosas. Ello, independientemente de la prosa fluida de un erudito como él y además cultivador del verso, lo cual confiere mayor peso a sus criterios.
En cuanto al diseño de la cubierta, apenas una oración: es una combinación que consigue aunar lo bello, lo sugerente y lo sensual, muy en consonancia con las páginas que el lector habrá de devorar cuando inicie la lectura de las composiciones de José Ángel Buesa, el poeta controvertido y “redescubierto”.
1Fragmento de “Poema del renunciamiento” en José Ángel Buesa: Nadie sabe por qué…Editorial Letras Cubanas, La Habana, p.85.
2Fragmento de “Yo fui olvidando anclas por los puertos en fiesta” en José Ángel Buesa: Nadie sabe por qué…Editorial Letras Cubanas, La Habana,p. 194.
