Otorgados los Premios Casa
El Premio Literario Casa de las Américas llegó a su fin el pasado viernes cuando los lauros a las diferentes categorías contempladas en el concurso fueron entregados en la sala Che Guevara de esa Institución.
En Teatro el galardón fue para la obra El tao del sexo, de los argentinos Ignacio Apolo y Laura Gutman. El jurado alegó que ganaba “por tratarse de un texto audaz y original que, partiendo de un retrato descarnado de la convivencia de pareja, nos lleva a dialogar con el universo de las relaciones humanas. Construye, además, la voz de la mujer madura contemporánea que urge ser escuchada. Una estructura precisa y novedosa permite la construcción de personajes con los cuales el espectador agradecerá interactuar”. Dos menciones se entregaron también en este género: Mención Especial para Medusa, de Ximena Carrera (Chile) y Mención para No te mueras, de Mariela Filkenstein (Argentina). 
La Literatura para niños y jóvenes premió a la argentina Josefina Porcelli Piussi, con la novela Mi hermano llegó de otro planeta un día de mucho viento. Al respecto alegó el jurado que triunfaba “en consideración a sus cualidades literarias, su contenido y adecuación a la edad. La obra aborda con sensibilidad y acierto narrativo el tema de la diferencia física y la pérdida de un ser querido y consigue sostener el punto de vista de la voz infantil del narrador, dotándola de frescura y humor, pese a la dureza del tema. Destacan en la novela, además, los valores de apertura y aceptación de nuevas situaciones, a través del amor y la amistad”. Las menciones fueron para Prohibido soñar, de Carlos Marianidis (Argentina) y Pargos azules, de Elena Beatriz Corujo Morales (Cuba).
En Literatura brasileña la obra ganadora fue O alufá Rufino. Tráfico, escravidão e liberdade no Atlântico negro (1822-1853), de João José Reis, Flávio dos Santos Gomes y Marcos J. M. de Carvalho.
Las razones de jurado alegan que: “Apoyados en una rica documentación y a partir del estudio de un personaje real, los autores ponen de manifiesto la complejidad del sistema esclavista y observan cómo este afectaba a esclavos, libertos y señores. El estudio demuestra cómo el sistema esclavista se desarrolló en los dos lados del Atlántico durante la primera mitad del siglo XIX, a partir de la acción de agentes europeos, americanos y africanos. Describe la función de las ciudades africanas en el tráfico y expone cómo las relaciones esclavistas se daban en ellas de manera similar a lo que sucedía en América. La trayectoria del personaje ilustra el funcionamiento de los mecanismos económicos, sociales, culturales y étnicos de la esclavitud. Este libro es una contribución a los estudios de la cuestión racial hoy en día.
En Literatura caribeña en francés o creol resultó ganadora la obra Le sang et la mer, del haitiano Gary Víctor, “por la eficacia narrativa, las páginas de hondo lirismo y el reflejo fiel de la realidad haitiana y caribeña, desde la impactante recreación de una fábula que, siendo casi inmemorial, se acerca a nuestros días para regalar razón y magia al entendimiento de nuestra poderosa realidad caribeña”. Se otorgó una Mención para Morne Câpresse, de Gisèle Pineau (Guadalupe).
El Premio de Estudios sobre latinos en los Estados Unidos se le otorgó a la ensayista Cristina Beltrán por The Trouble With Unity: Latino Politics and the Creation of Identity. Al respecto explica el jurado que “el libro —el cual establece un diálogo entre los movimientos latinos y la teoría política— discute tres momentos fundamentales: el de los movimientos militantes entre puertorriqueños y chicanos a favor de los derechos civiles desde finales de los años sesenta hasta comienzos de los setenta; el de la idea de un bloque electoral latino que surge en los años ochenta, y el de las megamarchas militantes de inmigrantes, latinos en su mayoría, en el año 2006. La óptica que utiliza Beltrán para iluminar la política latina son los teóricos de la democracia en los Estados Unidos, además de Rousseau y Arendt, entre otros. El valor y la originalidad de esta obra radican en el análisis paulatino y en una aportación teórica apreciable y sorprendente”. Una Mención en esa categoría la obtuvo la obra Puerto Rican Citizen: History and Political Identity in Twentieth Century New York, de Lorrin Thomas.
El Premio extraordinario de estudios sobre la presencia negra en la América y el Caribe contemporáneos fue para Elogio de la altea o las paradojas de la racialidad, de la Zuleica Romay.
El jurado argumentó su veredicto respecto al premio por la coherencia temática y unidad del proyecto, por tratarse de una narrativa histórica en que la autora se coloca plenamente como sujeto de una experiencia histórica de la que habla con conocimiento y fundamento documental, así como una investigación propia, en la que sobresale una prosa de excelente estilo.
De su libro comentó a la prensa Romay:
“Este es el premio más importante que he ganado en mi corta carrera como escritora. Es un libro que me costó cuatro años escribir, desarrollé una labor de terreno de casi un año entrevistándome con cubanos de todas las edades, de todos los estratos sociales y compartiendo sus experiencias. Creo que esa fase de investigación me hizo mejor ser humano y que escribir el libro fue una cuestión más técnica de plasmar, sintetizar esas experiencias.
Aspiro con esa obra hacer una pequeña contribución con la lucha que se lleva a cabo en Cuba desde el primero de enero del 59 por la igualdad racial y por la plena justicia social.
Es un libro en el que yo intento confrontar la experiencia cubana con las historias culturales de América Latina y otros países del Caribe, y encontrar las similitudes de nuestras historias sociales y culturales que condicionan y que estimulan hoy que las manifestaciones de prejuicios raciales y de discriminación racial sean similares en nuestros países, por supuesto con mucho mayor grado de agudeza en aquellos, que son la mayoría lamentablemente, y que las personas “inferiorizadas” por su color de piel tienen que luchar contra la maquinaria del sistema capitalista de la sociedad.
Cuba comparte una parte de esa experiencia minimizada, atenuada por la obra socialista de años, pero también en alguna medida frenada por procesos culturales sociales que se han desarrollado en los últimos 20 años que creo que están bien identificados y que deben constituir nuestro principal objetivo de lucha en los próximos años.
El título es un poco enigmático. La altea es una especie de confitura, parecida a la africana que es más oscura por fuera y más clara por dentro. Yo estuve becada muchos años, y mis compañeros me decían "La altea" porque decían que yo era negra por fuera y blanca por dentro. A mí primero me daba mucha risa y después no me daba tanta, hasta que finalmente lo rechacé. Ya en la adultez y con los estudios, me di cuenta de que ese propio sobrenombre, cariñoso, reflejaba la reproducción en la sociedad de un prejuicio y por eso le puse así al libro”.
Recibieron además los galardones honoríficos de Ensayo Ezequiel Martínez Estrada; el de Narrativa José María Arguedas, y el de Poesía José Lezama Lima, las respectivas obras Promesa y descontento de la modernidad. Estudios literarios y culturales en América Latina, del peruano Raúl Bueno; Blanco nocturno, del argentino Ricardo Piglia, y Obra cierta. Antología poética, del ecuatoriano Humberto Vinueza.
De ellos se refiere lo siguiente:
Promesa y descontento de la modernidad…
"Este volumen", ha explicado su autor, "es el resultado de una creciente reflexión sobre las peculiaridades de la cultura latinoamericana en los años de transición al nuevo milenio [...]. Pongo énfasis en la cultura andina no sólo porque de ahí provengo, y el área me plantea demandas que no debo soslayar, sino también porque desde ella puedo tender nociones que, sin mellar la especificidad ni el peso cultural de otras zonas, intentan aproximarse a la dinámica cultural de la entera región latinoamericana. Le concedo importancia a nuestras literaturas porque en el estudio de ellas me he formado como latinoamericanista, indagando su naturaleza y tratando de formularla teóricamente. [...] "Su argumento básico, se ha dicho, es la convicción de que nuestra literatura reproduce los avatares de la inserción de América Latina en la modernidad. [...] "El otro hilo conductor de las reflexiones de este volumen tiene que ver con la ciudad —estratificada y diversa—como símbolo de la complejidad cultural de América Latina".
Blanco nocturno
"A partir del crimen, esta novela policíaca muta, crece, y se transforma en un relato que se abre y anuda arqueologías y dinastías familiares, que va y viene en una combinatoria de veloz novela de género y espléndida construcción literaria. El centro luminoso del libro, cuyo título remite a la cacería nocturna, es Luca Belladona, constructor de una fábrica fantasmal perdida en medio del campo que persigue con obstinación un proyecto demencial. La aparición de Emilio Renzi, el tradicional personaje de Piglia, le da a la historia una conclusión irónica y conmovedora.
"Situada en el impasible paisaje de la llanura argentina, esta novela poblada de personajes memorables tiene una trama a la vez directa y compleja: traiciones y negociados, un falso culpable y un culpable verdadero, pasiones y trampas. Blanco nocturno narra la vida de un pueblo y el infierno de las relaciones familiares".
(De la nota de contracubierta)
Obra cierta. Antología poética.
Amarás siempre a quien ama la utopía
a ti en primer término.
Amar a quien ama la utopía
significa amar a la utopía misma.
Recelar de quien no la ama
de ti inclusive
no es recelar de la utopía
es solo declararse en emergente estado
de sigilo.
Pero la utopía a veces no garantiza
reciprocidad
a quien la ama y a quien no.
