Mujeres locutoras en Cuba
La locución es arte y ciencia...
JOSEFA BRACERO TORRES
La locutora, escritora, periodista e investigadora, Josefa Bracero Torres (1942), Premio Nacional de Radio, es la autora del volumen Mujeres locutoras en Cuba, prologado por el escritor, periodista y director teatral, José Manuel Villabella Marrero, y publicado por la villaclareña Editorial Capiro.
Ese libro deviene un emotivo reconocimiento a las mujeres locutoras cubanas, quienes han hecho —y hacen— historia en nuestros medios masivos de comunicación.
Por otra parte, habría que destacar el hecho de que el candente tema relacionado con el género constituye —hoy día— un fenómeno político-ideológico, socio-cultural y humano, que trasciende lo meramente biológico, y alcanza gran repercusión, no solo en nuestro país, sino también en todo el orbe.
En las casi trescientas páginas de Mujeres locutoras…, estructurada en cuatro grandes capítulos, dos apéndices, bibliografía e iconografía, se hace una reseña de los antecedentes históricos de la locución en la mayor isla antillana:
La fundación, en 1939, de la Unión Nacional de Locutores, la cual tuvo una efímera vida institucional, y al cabo de algo más de un lustro, se desintegró para constituirse, en 1946, el Colegio Nacional de Locutores, que desapareció después del triunfo revolucionario, para darles vía libre —años años después— a la sección de Locución de la Asociación de Cine, Radio y Televisión (hoy Medios Audiovisuales y Radio) de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y a la Cátedra de Locución adscrita al Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT). Posteriormente, se presenta una síntesis biográfica de legítimas representantes —vivas o fallecidas— de la locución en nuestra geografía insular.
En ese contexto, se evoca la memoria de Zoila Casas Rodríguez, cuya voz salió al aire por la emisora 2LC en la primera década de los años veinte del pasado siglo. La primera locutora iberoamericana era hija del músico mambí y fundador de la radio cubana, don Luis Casas Romero.
Desde los inicios de la radio, en 1922, la presencia femenina estuvo presente en las primeras emisoras locales, y posteriormente, en las nacionales, provinciales y municipales; exactamente lo mismo aconteció con la televisión desde que, en 1950, aparecieron las primeras imágenes en la pequeña pantalla.
Entre otras cosas, se señala la idoneidad que caracteriza a las mujeres en el desempeño de sus funciones en el campo de la locución, ya que —al igual que los hombres— debían aprobar el examen correspondiente en el Ministerio de Comunicaciones, en la época republicana, o las rigurosas pruebas de integralidad realizadas por la Comisión Nacional de Evaluación a Locutores/as, después de la alborada revolucionaria, para obtener el título y la categoría que, legalmente, les permitiera ejercer como profesionales de la palabra hablada a lo largo y ancho de nuestro archipiélago.
No obstante los prejuicios machistas prevalecientes en la mayor isla antillana antes de 1959, y cuyas secuelas heredara la Revolución hasta hoy, muchas de esas «heroínas» del micrófono llegaron a obtener premios y reconocimientos que estaban reservados —por «derecho natural»— a los profesionales del buen decir pertenecientes al sexo masculino.
Ese texto está dedicado —entre muchas otras— a las inolvidables locutoras de la radio y la televisión caribeñas: Violeta Casal, Consuelito Vidal, Xiomara Fernández, Margarita Balboa, Gladys Goizueta. Y, además, al medio siglo de existencia de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), presidida —hasta su lamentable deceso— por Vilma Espín, y de la Revolución Cubana que encabezan Fidel y Raúl, por abrirles a las mujeres en general, y a las artífices de la palabra hablada en particular, ilimitados horizontes desde todo punto de vista.
Si bien es cierto que en la etapa pre-revolucionaria había locutoras de talla excepcional, tanto en la radio como en la pantalla chica, la incorporación masiva de la mujer a dicha profesión tuvo lugar después del triunfo de la Revolución. Fenómeno socio-político e histórico que le facilitó al sexo femenino adueñarse —por derecho propio— de los micrófonos de nuestros medios masivos de comunicación.
Mujeres locutoras…, es una muestra de las dotes excepcionales de investigadora y ser humano de Josefa Bracero Torres, quien durante dos décadas se desempeñara como vicepresidenta del ICRT, así como el amor inmenso a la radio; medio que conquistara con grandes dosis de esfuerzo y tesón, y al que se consagrara en cuerpo, mente y espíritu.
