Otro abrazo entre China y Cuba, esta vez desde la poesía
A pesar de la barrera idiomática, la poesía china logró cautivar este domingo, 22 de abril, al público asistente al encuentro artístico organizado por el Centro Cultural Dulce María Loynaz y el colectivo de la revista cubana Amnios, para consolidar el intercambio entre las dos naciones.
Una muestra representativa de la seductora producción poética en la provincia china de Qinghai, así como la exposición fotográfica "La entrada a la última tierra inmaculada", con una visión creativa sobre la naturaleza y cultura de la multiétnica región, se adueñaron, la víspera del local citadino.
Aunque el encuentro estuvo enfocado en el intercambio poético con escritores chinos, el mismo tuvo, como complementos, la proyección de un documental sobre la provincia china, no solo conocida por estar en el llamado “Techo del mundo”, sino también por sus eventos internacionales como el Festival de Poesía Lago de Qinghai.
La casona del Vedado acogió, además, en su jardín, la muestra Entre la palabra y la imagen, que exhibió algunas de las poesías de Mao Tse Tung, transcritas por poetas y calígrafos chinos contemporáneos, como parte de un intento por rescatar la milenaria tradición caligráfica de esa nación.
A pesar de acercarse a las obras a partir una traducción de estas, el público presente disfrutó y aplaudió con gusto los poemas de los escritores chinos Jidi Majia, Ban Guo y Wang Shaoyu, invitados al evento por su relevancia y distinción dentro del concierto poético contemporáneo de su país.
Luego de las lecturas, el poeta y también secretario de la Asociación Nacional de Escritores Chinos, Jidi Majia, agradeció a las instituciones cubanas que hicieron posible el encuentro, específicamente al Centro Dulce María Loynaz y al Instituto Cubano del Libro, a cuyos representantes Jesús David Curbelo y Zuleika Romay, entregó sendas obras artesanales chinas.
Dio las gracias, además, al público asistente por acoger su poesía, a la que él mismo consideró “una mínima nota en el coro de muchas partes del río Yangtsé y el río Amarillo”.
Lo cierto es que, los tres bardos chinos, poseídos por el encanto espiritual de Qinghai, y desde diferentes caminos temáticos y estilísticos, no olvidan evocar, en su poesía, ni los símbolos de su tierra, ni la perfección y belleza del escenario natural que les rodea.
