Apariencias |
  en  
Hoy es jueves, 28 de noviembre de 2019; 2:55 AM | Actualizado: 27 de noviembre de 2019
<< Regresar al Boletín
No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 8 No 7 No 9 No 6 No 5 No 4 No 3 No 1 No 2
Página

Ochenta años de olvido no borraron su obra

Nancy Maestigue Prieto, 27 de abril de 2012

Ver a un poeta joven disertar sobre un escritor que paradójicamente hasta su familia desconocía su condición de creador de ficción, y se enteró cuando precisamente él, Juan Secaira Velástegui se los presentó en su país, muchos años después de su muerte, parecería sacado de una novela de ciencia ficción, pero sucedió de verdad; y ese mismo joven lo trajo a Cuba —entre sus papeles— como integrante de la delegación ecuatoriana para la realización de la Semana Cultural de Ecuador desde el 25 y hasta el 29 de abril en la isla.

Junto a un grupo de coterráneos y otro de cubanos, en el lugar mejor escogido: el Centro Cultural Dulce María Loynaz, donde también el espíritu de la poeta cubana merodeaba por la sala de conferencias, dialogó sobre la vida y la obra de Humberto Salvador, un narrador que cultivó, desde su rincón, el cuento y la novela, aunque en su tierra se le conoce solo como ensayista, como tal se estudia en las universidades, y en la actualidad, como un autor del realismo social, pero no lo es desde «su mejor vena creativa», como bien dijera Secaira, al agregar: «Sus primeras obras fueron sólidas, se puede decir contemporáneas», pero una ignorancia total en su época no permitió que se conocieran en su país, «sin embargo en el extranjero sí», de ahí que su nombre y algunos de sus cuentos aparezcan en diferentes antologías foráneas. Ahora se quiere retomar su figura para colocarla donde siempre debió estar, dentro de los que han fomentado la cultura de ese país andino. En su universo narrativo se mueven personajes fracasados «prostitutas, vagabundos, escritores […]. Sus héroes, que en realidad son antihéroes, porque son gente fracasada, incluso los ricos —no por riqueza, sino por el poder—», por eso es considerado por muchos como un escritor sicológico, pero a Salvador no se le debe encasillar porque al igual que otros «cada escritor se labra su propio universo», el de Humberto Salvador era el de sus personajes, los automóviles, las cuchillas, los relojes dentro de un mundo donde estos artículos tienen una presencia principal como símbolos, en una cuentística germen de su novelística —cualquiera de sus relatos podría perfectamente ser parte de ella—, donde se refleja la represión propia del país en que vivió allá por la década del treinta.

Sin ser humorísticos, en sus cuentos hay una clara ironía, porque «concibe al arte como la sociedad comiéndose al poeta vagabundo», propia de la configuración de su obra que se presenta en dos planos como característica de su literatura: la cotidianidad y la fórmula de los tratados científicos; donde las acciones suceden siempre durante la noche, los personajes son testigos de los sucesos, no son ni todos malos ni todos buenos, «en la luz puede haber oscuridad y en la oscuridad algo de luz, así son sus personajes», las armas blancas son frecuentes, no solo como implemento de muerte física —lo son— sino también como símbolo, claramente metaforizada en «La navaja» para reflejar los estados de ánimo del personaje: la navaja no quita la vida, solo raja el alma; expresa la inadaptación, la inconformidad, pero también la salvación, «no solo es una herramienta de muerte, sino también de liberación»; el automóvil, sujeto de la historia, como símbolo del poder de los ricos y riesgo para los pobres —son atropellados—. Sus personajes establecen una relación directa con los objetos, más que entre ellos mismos. El ataque hacia la burguesía es lúdica, con el empleo de ese juego con la ficción, el lector —por momentos le habla para acercase a él—, el discurso que utiliza, el vagabundo recrea su mundo, su realidad, muestra lo que debe ser la vida del ser humano, no solo critica, transforma.

La contradicción es un tema recurrente en Humberto Salvador, su propia vida lo fue y lo reflejó en sus cuentos, donde vive y muere; donde lo pequeño y lo grande se dan la mano —los espacios son la habitación, el interior del automóvil y el suceso sobresale al espacio—, donde su mundo no es lineal y lógico; donde la mayoría de los personajes tratan de subvertir la realidad pero no lo logran —ahí está el fracaso ellos—, donde casi ninguno trabaja, no porque no quieran, no encuentran trabajo; y eso lo convierte en un escritor diferente al resto de sus contemporáneos.

Para Humberto en lo directo también está la metáfora, de ahí que su lenguaje sea denotativo y connotativo al mismo tiempo, en esa relación de la palabra que lo convierte en un creador auténtico, que en un momento de su vida quiso imitar a otros escritores, pero no pudo, claro que no podía, hubiera dejado de ser Humberto Salvador, el escritor reservado, tímido, casi desconocido en su país, pero presente en la Literatura Universal con sus historias con «vuelo propio», el polifónico que buscaba la otra realidad, la de lograr acercar al lector al texto para y la convirtiera en su realidad creadora, porque «no era un narrador ingenuo […] para quedar bien con todo el mundo».

«Murió sin saber lo que había escrito, porque al final de su vida renegó de sus cuentos», dijo Secaira, pero la obra supera al autor, lo quiera o no; y ahí está la de este escritor, que después de ochenta años se ha rescatado para el Ecuador cuando nunca debió dormir el sueño de los olvidados.
 

María Virginia y yo
Sindo Pacheco
K-milo 100fuegos criollo como las palmas
Francisco Blanco Hernández y Francisco Blanco Ávila
Enlaces relacionados
Reforma constitucional
Decreto No. 349
Editorial Letras Cubanas
Editoriales nacionales
Editorial Capitán San Luis
 
Página
<< Regresar al Boletín Resource id #37
No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 10 No 8 No 7 No 9 No 6 No 5 No 4 No 3 No 1 No 2