La biblia de Aponte (o de las emociones peligrosas). (II)
III
Hay un simbolismo esotérico en el «Libro de Pinturas» de Aponte que intenté desentrañar en aras de una mejor comprensión de la mentalidad religiosa de nuestro prócer.
El conjunto de iconografías, alegorías y fragmentos de mitos que reaparecen con cierta significación narrativa se comporta semejante a las escenas de siembra e impacto del cine o la literatura de ficción. Es decir, el símbolo principal o recurrente guarda relación semántica con las imágenes aledañas, y henchido de esa carga simbólica y emotiva reaparece en la nueva secuencia de imágenes. Es lo que sucede con los simbolismos de la Tierra, las diosas madres y la Justicia.
Salvo en la lámina relacionada con la creación del Mundo, Aponte no representa en su obra a Dios Padre, ni tampoco relaciona a los dioses paganos más poderosos, como Júpiter o Urano, con alguna de las personas de la Trinidad; en cambio, aquí y allá, afloran los motivos de la tierra y la justicia íntimamente conectados a Isis, Rea, Ceres, Venus, la virgen de Atocha y la virgen de Regla. Todas, deidades maternas de las religiones egipcia, griega y cristiana.
En el esoterismo de las diversas religiones del mundo, la tierra se opone al cielo, al igual que el principio pasivo al principio activo; el aspecto femenino, al aspecto masculino de la manifestación. La Tierra posee una función maternal. Ella da y toma la vida. El hombre está hecho del barro, como lo pinta Aponte en la lámina 1ª (Adán naciendo del barro damaseno). El hombre, tras su muerte, regresará al seno materno tal como exclamaba Job (1.21.): «Desnudo salí del seno materno y desnudo allá volveré».15
Aponte conocía bien la mitología y teogonía griegas, como demuestran los innumerables referentes sobre estas materias que se ilustran en su libro.
Según la Teogonía de Hesíodo, la tierra parió al cielo (Urano), el cual debía cubrirla para dar nacimiento a todos los dioses. Isis es la madre de Horus, y Rea, la Magna Mater romana, de Júpiter y los grandes dioses.16 La Tierra, como madre del dios supremo, tiene paralelos con el simbolismo cristiano: la virgen María, desde el Concilio de Éfeso en 431 d.c, es titulada Madre de Dios: Theotokos, (la que da luz a Dios).
¿Es este el reclamo de antigüedad y veneración que Aponte hace en favor del Principio Femenino de la creación, como principio de todas las cosas, incluyendo a Dios? ¿Anhelaba se estableciera la primacía del Principio Femenino como dogma de la Iglesia? ¿Es semejante al derecho de reconocimiento que reclamaba para la antigüedad de la civilización y el linaje etíopes? Sería un poco audaz atribuirle tales ideas o motivaciones.
Sin embargo, las dos veces que aparece la estatua de Nebrión17, sin brazos18, simbolizando la Justicia, la hallamos en: el día domingo, que representa al sol, y a su lado la estrella (Venus) lo acompaña al punto de mediodía (lámina 17). En la misma imagen, la estatua se relaciona con el preste Juan y la reina Candace.
En la lámina 46 figura otra vez la estatua sobre una columna, aunque al pie de esta se representan dos morenos. También en ella aparece la imagen virgen de Regla —en idéntica posición—, pero en su base dos negros juran abrazar y defender esa fe. O sea, Venus en el cenit en igualdad con el sol; la
Justicia divina a la misma altura que la virgen de Regla. También el planeta Venus está representado por la balanza, atributo iconográfico de la Justicia (lams. 12-13).
Hay otra pareja de imágenes alegóricas que relacionan los conceptos de justicia–tierra–madre de Dios.
En la lámina 26, Aponte combina, en interacción narrativa, tres figuras de distintas épocas y civilizaciones. La diosa Isis asiste al sabio Diógenes, que vive en una tinaja.19 Este desafía al rey visigodo Rodrigo, aduciendo que obedecería su orden de abandonar la tinaja si el rey hacía lo mismo que él. Entonces el sabio tomó dos puñados de tierra; de inmediato, uno se convirtió en el cetro de España, y el segundo, en el escudo de armas y las banderas de la nación. Tras lo cual, el rey Rodrigo, maravillado, se retiró a su reino.
¿Qué significa el prodigio de Diógenes en esta alegoría? ¿Acaso invita al rey visigodo a convertir la fe en la Madre Tierra, en escudo y estandarte de la nación española?20 Esta conjetura sería disparatada si toda la alegoría no fuera más que una imagen-semilla que germina dos láminas después (lámina 28), donde la virgen de Atocha, patrona de Madrid desde la época visigoda21, es representada en el templo del Escorial junto al Panteón real en el que se encuentra el trofeo comprometido a la tierra y las armas de España y en el que figura el nombre de Carlos III.
En esta última imagen se le consagra un trofeo a la Tierra22 y un templo a la Virgen, dentro del mayor símbolo del poder y la más grande maravilla arquitectónica de España, según Aponte, quien ha pintado un ocho al lado del inmueble, para significar que se trata de la octava maravilla del mundo. Eso fue lo que respondió al interrogador, pero no sería ocioso recordar que el ocho es el símbolo del equilibrio central y la justicia23, en la tradición hermética. Y que la representación del Escorial no se encuentra dentro de la secuencia en la que aparecen las maravillas del Mundo (correspondiente a las láms 38-44ª).
Por último debo señalar que toda la secuencia dedicada, en exclusiva, a los mitos grecolatinos (lams. 52-72) —¡veinte láminas!—, está protagonizada por figuras de diosas y ninfas. De las 54 figuras de la mitología grecolatina, 37 son figuras femeninas, y las 17 masculinas incorporadas son dependientes de los mitos y alegorías que protagonizan las primeras.
Este predominio en su obra de un simbolismo religioso, ligado a las figuras femeninas, hace suponer que Aponte estaba al tanto del conocimiento esotérico que identificaba al Principio Femenino como fuerza primaria universal, y a la Madre Tierra como generatriz de los hombres y dioses. Cabría preguntarse: ¿Es la inspiración teológica de Aponte esencialmente matriarcal? ¿Pretende resaltar la justicia histórica de venerar al Principio Femenino, creador de todas las cosas, como dogma de fe? No lo sabremos a ciencia cierta. Son suposiciones plausibles que quedan en el campo de la especulación y la literatura de ficción.24
De su vida religiosa se conoce que era devoto de la virgen del Rosario25, y que confeccionaba un estandarte con la imagen de la virgen de los Remedios para ser enarbolado durante la rebelión que dirigió.26
IV
De modo que, en el conjunto de su obra, el humilde carpintero ebanista se atrevió a enaltecer la antigüedad y el linaje de la cultura etíope, con lo que desvanecía los conceptos racistas de antigüedad cultural y pureza de sangre; demostró que los africanos y sus descendientes podían alcanzar las altas dignidades de la Iglesia católica, e incluso la santidad; expresó, de manera artística, la gloria militar de sus ancestros y sobre todo, dejó huellas de un oculto simbolismo relativo a la Madre Tierra y al Principio Femenino, como fuerza primaria generatriz, en contraste con el principio masculino y Dios único. Por todo ello, su «Libro de Pinturas», especie de biblia de textos diversos, se convirtió en una real amenaza a la ideología colonial, a las nociones de tradición y cultura del europeo colonialista. A lo que habría que añadir, en esos años de tensiones sociales, la posibilidad inquietante de perturbar las conciencias de los oprimidos, tanto libres como esclavos. Es significativo observar que en la época, los negros esclavos y libertos constituían el 54 % de la población total.27 No obstante, considero que lo más temerario fue que el maestro ebanista desafió al enemigo con sus propias armas.
En la biblia de Aponte aparecen figuras e ideas que revelan una historia oculta, más bien escamoteada por la erudición al servicio de la esclavitud. Pero dichas figuras e ideas no son mostradas en oposición a las instituciones y símbolos representativos del poder político y religioso de la época, sino como complementos de dichas instituciones e ideologías. Era una manera sutil de poner en tela de juicio la veracidad absoluta de la tradición eurocentrista.
No resultará extraño entonces que no aparezcan referencias a dioses del panteón yoruba ni sus leyendas y ritos, pues, aunque Oni-shangó entre los
lucumí28, Aponte, revierte el discurso exclusivista del europeo dominador usando los propios textos de este: la Biblia, la historia de la Iglesia católica y sus hagiografías, la historia militar de Europa y América, la mitología, la simbólica hermética y la cartografía. Y usándolos como fuentes, devela sus secretos y reinterpreta sus sentidos como no exclusivos de una raza, clase social o fe religiosa.
Tal vez fue esto lo que menos le perdonaron las autoridades coloniales de la época. Tal vez el juez Juan Ignacio Rendón, presidente del Tribunal de Jurisprudencia de la Habana y consultor del Santo Oficio, quien sustanciaba la causa de Aponte, consideró vejatorio que un negro pobre osara revelar algunos de los secretos sostenidos y celosamente guardados por el imperio colonial y su iglesia; que osara resaltar los valores morales, religiosos, espirituales y militares de la raza negra y legitimara su politeísmo.
Lo más peligroso en la persona de Aponte fue: crear un libro, un símbolo, una suerte de biblia antirracista, antisegregacionista, e inclusive, que sirviera como fe, como hachón en la lucha política por la igualdad de derechos entre negros y blancos, entre libres y esclavos, entre criollos y peninsulares, entre creyentes de diversos cultos.
La biblia de Aponte fue un proyecto humanista, universalista, que quizás haya sufrido el mismo trágico fin que su autor.
Quisiera invitar una vez más (ya lo hizo en el pasado la doctora Gloria García), a los artistas plásticos cubanos a rescatar las 72 láminas de este libro, profusamente ilustradas. Un libro que, de haberse conocido, habría iniciado, en la Historia de las Artes Plásticas en Cuba, lo que entendemos como el despertar de la conciencia nacional y la identidad cultural del criollo.
El nueve de abril de 2012 se cumplieron 200 años de la ejecución de Aponte, este excepcional líder y artista. Ahora que le conocemos mejor a través de su obra, y no solo mediante el discurso representativo del poder colonial, sería conveniente, a modo de homenaje por su perseverancia y su sacrificio, sustituir por una nueva, la denigrante frase con que se hizo leyenda en la expresión popular. Cuando se quiera elogiar a una persona esforzada, sutil y con ideales humanistas, habrá que decirle: «Es usted más noble que Aponte».
Citas
15 Las representaciones del «regreso al seno materno», o sea, de la Muerte, y los sepulcros también son diversas. Un total de 14 (véanse las láms. 14-15;
20-23; 28; 36, 42, 43, 48-49; 53-55; 70, 71).
16 No es fortuito tampoco que Aponte exprese que la patria de Rea es Etiopía (Lam. 14-15).
17¿Se refiere al faraón Nebra o Nebre? ¿O se tratará de la estatua de Nebpehtyra Ahmose, o Ahmose? Fue el faraón fundador de la Dinastía XVIII del Imperio nuevo de Egipto, aunque es más conocido como Ahmose I, o como le denominó Manetón, Amosis.
18 Que según el testimonio de Aponte está «solo invocando la divina misericordia para obras justas».
19 Evidentemente se trata del reconocido Diógenes de Sínope, llamado el Cínico, practicante del cinismo, una de las variantes del estoicismo en filosofía.
20 Hay que tener en cuenta que Aponte respondió al interrogador que el sabio griego realizó el prodigio con ayuda de la diosa.
21 La virgen de Atocha es una advocación católica mariana de la virgen María cuya imagen se encuentra en la Real Basílica de Nuestra Señora de Atocha.
Es la más antigua patrona de Madrid. Su culto aparece ya en época visigoda.
22 ¿Se referirá al pudridero de El Escorial, donde se descomponen, durante 25 años, los restos mortales de los monarcas? Ver nota 15.
23 Recuérdese la lám. 17. Venus y el sol en el cenit.
24 Peña. Op. cit., pp. 124-132; 151; 186-188.
25 Imagen representada en el «Libro de Pinturas», lam.47. Ver en: Diccionario biográfico, Calcagno.
26 ANC. Op.cit.
27 Child, Matt. Op. cit., p. 317.
28 Franco asegura que Aponte dirigía el cabildo Shangó-Tedum. Op. cit., pp. 26-27.
