La literatura de Jorge Carrera Andrade
Aunque la Semana de la Cultura de Ecuador en Cuba haya terminado el domingo 29 de abril, es importante que se haga mención a la conferencia impartida por las poetas Aleyda Quevedo Rojas y Marialuz Albuja Bayas, en el Centro Cultural Dulce María Loynaz, sobre Jorge Carrera Andrade, considerado el Poeta Nacional de ese país.
Aleyda mostró preocupación ante la poca asistencia de público a la conferencia programada —hecho que limitó el acercamiento a la vida y obra de los escritores Humberto Salvador y Carrera Andrade—, por parte de estudiantes y otras personas que pudieron haber tenido una mejor comprensión de estos intelectuales. No obstante, su exposición, así como la de Marialuz, estuvo cargada de un entusiasmo tal que, la sala parecía estar con todos los asiento ocupados y hasta con personas de pie.
Los pocos asistentes pudieron conocer sobre la contemporaneidad existente entre Andrade y la poeta cubana Dulce María Loynaz. En lugar de exponer simples datos biográficos, la investigadora se apoyó en la lectura de un fragmento en el que, el propio autor narra sucesos personales. También hizo alusión a sus libros fundamentales: Estanque inefable (1922), La guirnalda del silencio (1926), Boletines de mar y tierra (1930), Latitudes (1934), Microgramas (1940), entre otros.
Según el propio Andrade —quien nunca intentó escribir un haiku a pesar del profundo conocimiento que tenía de este—, el micrograma no es más que el epigrama español. A través de sus breves textos logró reflejar el mundo exótico y diverso que se extiende desde las márgenes del río Bravo hasta el sur del continente, y «darle un abolengo latinoamericano» a este tipo de composición.
Al referirse a los microgramas, Aleyda Quevedo comentó que los poemas comienzan con versos de perfecta estructura, en los que el universo poético está cuajado de seres diferentes. «Escribe, entre 1926 a 1936, estos microgramas publicados en Tokio», los cuales se enriquecen con el precepto sicológico y filosófico, del ser latinoamericano.
«En su poesía la unión de hombre y poesía están en estos poemas breves, que no llegan a ser haikus». La estudiosa también demostró que, a pesar de la semejanza entre el haiku y el micrograma, este difiere en su esencia. «El micro es una metáfora definitoria de la naturaleza. Andrade construye sus poemas sobre la contemplación […], marcado por su pequeño país y su historia».
Andrade encontró en el micrograma algo más allá de las posibilidades que le brindara el propio haiku: «la exactitud matemática de expresar los sentimientos», en una poesía donde la naturaleza, los animales, los objetos, los insectos, las plantas, están presentes, como su propia tierra, aunque él estuviese lejos.
Las palabras finales de la Quevedo estuvieron dirigidas a enfatizar la «autenticidad» manifiesta en la vida y obra de Jorge Carrera Andrade —al igual que Nicolás Guillén resulta ser ejemplo de identidad para los cubanos—, y cómo este principio le llevó a convertirse en el Poeta Nacional y ganarse la admiración de intelectuales, entre los que destaca Gabriela Mistral.
Para Marialuz Albuja, Andrade es «un poeta de la luz y lo universal». Muchos estudiosos lo han calificado de «luz»; criterio que ella ratifica porque «cuando lo descubrí, su luminosidad me emocionó mucho». En su concepción, lo imagina como un individuo que, por sus constantes viajes, se maravillaba ante lo arquitectónico. En su obra se integra lo cosmopolita. Pero además, sus valores creativos en la poesía y esa legitimidad presente a lo largo de su obra, lo integran a la lista de los grandes poetas latinoamericanos.
Fue un poeta que «evolucionó hacia la metáfora, donde logra la profundidad de la imagen. Su poética se convierte en fundacional, va hacia el mundo original. El camino de ida y vuelta es la característica de su poética».
La luminosidad de Carrera Andrade «accede a lo oculto que está detrás de lo oscuro. Descubrir lo que está detrás de la apariencia de las cosas». Halló el verso libre cuando encontró el ritmo interior que se esconde en este tipo composición poética.
De la literatura andina emergen nombres que desarrollaron sus obras alrededor de su geografía, sin embargo, Andrade es considerado el «poeta de los Andes», pero lo hace «con menos dramatismo que otros escritores; en él está la preocupación sin grandilocuencia; eso es lo que lo hace auténtico. Siempre mantiene un optimismo de rescatar lo humano, que nunca desaparece de su obra».
La obra de Jorge Carrera Andrade siempre giró alrededor del mundo y el hombre americano. Cultivó varios géneros, en los que tuvo una presencia constante la mezcla de lo cosmopolita con lo americano. Sus textos, son el idioma común de aquellos que llevan a la palabra ese sentimiento que solo los elegidos pueden lograr y sentir; que los convierte en precursores de una poesía que nunca muere, aunque el poeta no pueda escribir más.
Marialuz sentenció sobre un asunto que a veces se olvida: «Se dice mucho sobre los poetas, pero lo que realmente queda es su poesía».
La figura escogida por estas dos poetas para la conferencia despertó un amplio interés entre los creadores asistente, quienes expusieron su preocupación por la escasa o nula divulgación en Cuba de los poetas ecuatorianos y, especialmente, que Jorge Carrera Andrade, escritor de tanta importancia para las letras latinoamericanas, nunca se hubiera publicado en el país. También se interesaron por conocer qué se escribe en Ecuador.
Aleyda Quevedo explicó que:
A pesar de los cambios que se están produciendo en Ecuador, hay largos vacíos que tienen que ver con políticas culturales serias que no permiten ver la necesidad de invertir en la Cultura desde el Estado. No hay editoriales que apuesten por la poesía, que le den un trato justo a los poetas. Ha sido también como un egoísmo, los maestros — referencia a los que han alcanzado fama— no han sido generosos con los poetas. Son casos que atraviesan con la identidad, con el propio hecho de ser ecuatorianos.
La poeta e investigadora tiene claro que los festivales de poesía y los encuentros literarios son importantes en la difusión de la lírica ecuatoriana, pero también precisó que: «el país está apostando a eso, hay intención, voluntad política, de cambiar esa percepción» Uno de los primeros pasos es dar a conocer la obra de escritores como Jorge Carrera Andrade y César Dávila Andrade. También habló de la carencia de buenos traductores y de sellos editoriales que, a través de precios asequibles, permitan el contacto con otras poéticas.
