Símbolo de amor, felicidad y amistad
"Un día Marina entró en la biblioteca de su padre y en un oscuro rincón vio un libro que le pareció muy viejo. Era cuadrado y estaba empastado con un raro material semejante al cuero aunque no era cuero. Sobre su portada se podía leer unas palabras en grandes letras El libro de Pegaso".
Esas son las primeras palabras que observa el lector al iniciar la lectura de ese título dado a conocer el último fin de semana en el habitual espacio del Sábado del Libro, que tiene por sede a la Plaza de Armas, en el Centro Histórico de la capital cubana. El texto fue presentado por su editor, Esteban Llorach Ramos, quien resaltó las cualidades artísticas de la obra, junto a los méritos y trayectoria de su autor, Julio Travieso Serrano.
Según expresó el propio escritor, este volumen publicado por la Editorial Gente Nueva, en el año 2011, «no es un libro para niños, es un libro para los jóvenes y los adultos, aunque sí es un símbolo del amor, la felicidad y la amistad». Mas allá de simple entretenimiento o diversión, el texto resalta por su contenido moral y educativo, al ampliarse de manera significativa la naturaleza y el tipo de personajes presentes en las historias contadas, que ya no están protagonizadas solo por niños o animales que hablan, sino también, por seres fabulosos, como los héroes de las aventuras o novelas. Muchos de esos personajes se han hecho muy populares a través de la literatura, del cine o de la televisión, como el ingenioso Don Quijote de la Mancha o el sorprendente detective Sherlock Holmes.
Al iniciar la lectura de El libro de Pegaso, de forma sencilla y fantástica: «Un día Marina entró en la biblioteca…», nos recuerda el inolvidable Érase una vez... palabras que al verlas u oírlas tienen un poder especial; cuando las escuchamos, inmediatamente nos dejamos llevar por la magia y nos sumergimos en el mundo de la imaginación, con la seguridad de que vamos a percibir historias de lugares lejanos, personajes encantados y aventuras increíbles. Niños, jóvenes y adultos disfrutaremos con los cuentos recogidos en este texto.
Al crear su obra, Julio Travieso Serrano intenta transmitir un mensaje determinado; pero, sobre todo, cuida substancialmente la forma en que lo hace, procurando que su estilo sea expresivo, sugerente, emotivo. Para ello, emplea una serie de recursos narrativos, como repetir palabras o sonidos, eliminar otros, jugar con los significados, modificándolos o exagerándolos, con los cuales consigue diferenciar claramente el lenguaje literario del que usamos normalmente. Al escribir El libro de Pegaso, su autor tiene en cuenta la psicología de los niños y jóvenes, sus intereses y sus vivencias a la hora de elaborar mucho más sus personajes, a los cuales les dota de vida interior y les hace crecer a lo largo de la trama.
Así pues, desde mi punto de vista, se puede decir que la literatura infanto-juvenil creada por Travieso no diferencia temas ni estilos específicos, sino simplemente, puntos de vista narrativos, que suelen ser dos fundamentales: el fantástico y el realista. Desde la invención pretende desarrollar la imaginación de los niños y jóvenes, para que, con el distanciamiento que proporciona el género, se pueda entender mejor la cotidianidad o fantasear sobre ella. A esta tendencia pertenecen los cuentos de hadas, los relatos quiméricos, la ciencia ficción y la mayoría de los relatos tradicionales. La tendencia realista es la más diversificada por la gran variedad de situaciones y tratamientos que encierra de una manera literaria.
Al concluir la lectura de El libro de Pegaso nos da la sensación de que estamos en el fabuloso país de las maravillas de Alicia…
«Oh, qué hermoso, qué hermoso», exclamó Marina y sintió que la invadía el sueño. Se había hecho de noche y las sombras se movían en la biblioteca de su padre. Marina, cerrando el libro, fue a su habitación y se acostó. «Mañana continuaré la lectura», se dijo y se quedó dormida. Entonces soñó que salía al jardín de su casa y gritaba: «Pegaso, Pegaso».
